Fuertes por separado. Juntas, indestructibles

Por Raquel Villanueva

Sección: Desde lugares que también existen

Miércoles, 1 de diciembre. 2021

Dame una isla en el medio del mar,
llámala libertad.
Dime que el viento no, no la hundirá,
llámala libertad. 

(De "Nada particular" Canción de Miguel Bosé)
Caranza desde Maniños

Si contemplas la ciudad de Ferrol desde el otro lado de la ría, verás que destaca en ella una zona poblada de verde y edificada de altas y coloridas torres de cemento. Pudiera parecer una isla, una isla en el medio de esta atlántica ría, pero es el barrio de Caranza, una antigua parroquia rural, que terminó por transformarse en el barrio más poblado de Ferrol. Su historia es convulsa, azotada por diversos vientos adversos, barrio obrero desde su nacimiento, afectado de lleno por la problemática de la droga, la heroína se extendió en su día como una auténtica epidemia, a lo que hubo que sumarle la reconversión naval y todo el paro que trajo consigo.

Mercedes, Victoria y Mari, directivas de la asociación

Antes de que palabras como «empoderamiento» o «sororidad» llegaran a nuestra vida, un grupo de mujeres de Caranza hizo de ellas una realidad. Hay que remontarse a más de treinta años atrás para llegar al nacimiento de la Asociación de Mujeres del barrio de Caranza. Esta asociación nació de una necesidad, de un grito sordo de ayuda que recorría las calles del barrio en aquella época. Ellas quisieron levantar un paravientos contra la desesperanza, contra la injusticia, contra el abandono de las instituciones ante los problemas que se abatían sobre el barrio y sus gentes. Quisieron ser refugio, ser voz, ser ayuda y solución. Mercedes, Mari y Victoria, cabezas visibles de esta asociación de más de 400 miembros, me cuentan los inicios de su andadura, cuando comenzaron a ir puerta por puerta para darse a conocer. El brillo en sus ojos las delata, se saben parte de la historia, son historia viva y escuchándolas, siento no ser guionista, para transformar su relato en una película, donde las risas y las lágrimas, los éxitos y las frustraciones, irían de la mano. Ellas quisieron empezar por dar salida a las inquietudes de sus vecinos, sobre todo de las mujeres, muchas de ellas refugiadas en sus casas, convalecientes de las dificultades de la vida. «Las mujeres querían hacer actividades, necesitaban salir de sus casas y nosotras las escuchamos y quisimos darles aquello que reclamaban», me comentan. Ellas, mujeres empáticas, supieron escuchar, supieron dar respuesta y salida a las necesidades evidentes y a las soterradas. De esta forma, comenzaron con diferentes actividades y cursos. Actividades como cine para los más pequeños, que cientos de niños han disfrutado. Cursos de cocina, de corte y confección, que entonces, más allá de un mero entretenimiento, venía a aportar un título oficial que permitió una salida laboral a un gran número de mujeres. De aquellos talleres surgieron hasta pases de modelos, con las prendas de ropa que confeccionaban las alumnas, siendo la Fiesta de la Mujer de Caranza, que organizaban anualmente, un punto de encuentro y celebración.

Ellas, mujeres empáticas, supieron escuchar, supieron dar respuesta y salida a las necesidades evidentes y a las soterradas.

Han ejercido, y ejercen actualmente, una gran labor social. Siempre desde el voluntariado y de forma altruista, durante ocho años llevaron con verdadera dedicación la casa de acogida del Patronato, refugio por el que han pasado infinidad de mujeres. Experiencia que les sirvió para salir más bregadas ante los avatares de la vida. Aún hoy, siguen estremeciéndose al recordar algunos casos. Y durante otros cuantos, se implicaron directamente en La Cocina Económica, de esta misma ciudad, asociación de beneficencia que proporciona comida, principalmente cocinada, a personas con escasos recursos.  Actualmente, su labor es mucho más personal, y acogen en su sede a cualquier persona que pueda necesitar de ayuda para realizar los diversos trámites con las administraciones, siendo la única asociación de estas características que presta servicios sociales. Su trabajo es silencioso, se basa en la entrega absoluta, sin esperar nunca nada a cambio y sin darse ni importancia ni publicidad.

No reciben ningún tipo de subvención y me cuentan, entusiasmadas, que de esta forma, son libres, completamente libres. Sabias por experiencia, saben que cuando recibes dinero público, sea del color que sea, el horizonte se contrae y tienes que terminar plegándote muchas veces a exigencias que coartan tus actuaciones. Todas sus acciones y proyectos, se financian con la mera aportación de sus socios. Conociendo el exiguo importe de la cuota, casi meramente simbólico, pienso que quizás, que tal vez, que seguramente han llegado a desentrañar el milagro de los panes y los peces, porque nunca con tan poco, se hizo tanto y tan bueno.

Caranza desde las alturas. Foto de Janet González Valdés

Doctoradas todas ellas en la universidad de la vida, estas mujeres, cual modernas Quijotes, han tenido también que enfrentarse a auténticos gigantes. Su lucha contra Gas Natural Fenosa, (en Caranza hay servicio de gas propano y Fenosa quiso acabar con el mismo e imponer su suministro, encareciendo con ello la factura de todos los vecinos), aún es recordada. Ellas, lo hacen hoy con sonrisas que iluminan sus caras, sabiéndose vencedoras, aunque llegar a esa victoria supusiera un camino de muchos sinsabores y noches sin dormir.

Pero no solo son personas anónimas las que han pasado por su sede, a ella  han querido llegarse también, desde presidentes del gobierno hasta representantes del parlamento europeo. Ese mismo parlamento que tuvieron ocasión de visitar, ya que fueron invitadas a Bruselas. Podría llenar de anécdotas docenas de folios, más de treinta años dan para mucho y tengo en cuenta y sé perfectamente, que Mercedes, Mari y Victoria  también valen más por lo que callan que por lo que cuentan. No deja de asombrarme, el espíritu inquebrantable de estas luchadoras que miran a los ojos siempre cuando hablan, sus ganas de seguir plantando cara, de seguir estando al lado de la gente, de su gente, a la que nunca le han dado la espalda. También han sido espejo e inspiración para muchas otras mujeres y a la sombra de su asociación, se han formado muchas otras, teniéndolas como ejemplo y como punto de partida en su camino.

Actualmente, la asociación oferta varios talleres: corte y confección, bordado a máquina y a mano, encaje de bolillos, taller de memoria.

Exposición de algunos trabajos que se hacen a través de los cursos y actividades programados por la asociación.

Saben que la unión hace la fuerza por lo que huyen de cualquier tipo de individualismo dentro de la asociación. «Si tocan a una, nos tocan a todas», por lo que alzan su voz de forma conjunta. Mujeres que son fuertes por separado, pero que juntas, han sido y son indestructibles. Mujeres que son verdad, esa verdad que percibes en los ojos de quien te habla. La verdad del que sabe que nada le ha sido regalado, que todo ha tenido que ser ganado. La verdad que hace a uno libre. La verdad que siento en todo lo que me cuentan estas mujeres, la misma verdad que veo habita en ellas.

(…)la unión hace la fuerza (…) «Si tocan a una, nos tocan a todas»

Sí, hay una isla en la ría de Ferrol, una isla/barrio  donde ningún viento podrá hundir a esta Asociación de Mujeres del barrio de Caranza.


Raquel Villanueva Lorca (Ponferrada, 1970). Sus inicios en la lectura se remontan a sus días de infancia, creando a través de los libros un mundo paralelo repleto de palabras y metáforas.

Comenzó sus pasos en la escritura de manera tímida, plasmando en papel reflexiones, relatos cortos, e intentos de historias algo más completas y extensas.

Divide su tiempo en tres facetas: lo leído, lo escrito y lo vivido, trío de experiencias que terminan por conformar el todo que intenta ser.

Socia fundadora del Club Petronio, que intenta —junto con el Ayuntamiento, el Consejo Comarcal del Bierzo y otros organismos públicos y privados—, fomentar la lectura y activar la vida cultural de la ciudad de Ponferrada.

Tiene cuatro libros publicados: La decisión de Elsa (2007), finalista del VI Premio Hontanar de narrativa breve. La Cruz del Sur (2015), novela ganadora del I premio de Novela Corta de Editorial Fanes. Relatos de una adoratriz (2018), antología de relatos eróticos. Relatos de mar y vida (2021), obra finalista de la IV Edición del Premio Caperucita Feroz en la modalidad de conjunto de cuentos.

Varios premios y menciones especiales en diversos concursos de relatos. Colaboradora en reconocidas antologías, como en el libro de autores bercianos que se que se editó con motivo de la entrega del Premio de la Crítica Literaria 2018, que tuvo lugar en Villafranca del Bierzo a primeros del mes de abril del año 2019, o en el muy reciente libro homenaje a la poeta berciana Manuela López. Una vida, una obra.

Un comentario en “Fuertes por separado. Juntas, indestructibles

  1. La labor de las mujeres siempre ha sido fundamental para sacar a las sociedades de los momentos difíciles. Nunca está de más recordar sus esfuerzos en esa lucha para reconocer y admirar un empeño cotidiano sin el que muchos lugares serían hoy mucho peores y muchas personas no habrían conseguido salir adelante. Gracias, Raquel, por presentarnos a este grupo de valientes.

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