Miscelánea en rojo. De Marga Gil Roësset a Marga Clark

Por Mercedes G. Rojo

Sección: Encuentros casuales que dejan huella. I

Sábado, 29 de mayo. 2021

Hoy voy a dedicar la segunda de mis “misceláneas” a Marga Clark, a quien ya –muchas de las personas que nos seguís- habréis descubierto a través de estos blogs de Masticadores si es que no la conocíais de antes. Cuando decidí escribir esta sección, pensé en acercarme a través de la misma a personas y proyectos que han llegado a mi vida  en algún momento a lo largo del tiempo y que han ido dejando huella en mí, por uno u otro motivo.  Compartir esas experiencias con quienes gustéis leerme me trae la esperanza de que (como me pasó en su momento) puedan serviros también para adentraros por senderos por los que a menudo no nos atrevemos a aventurarnos, tal vez la mayor parte de las ocasiones porque desconocemos su existencia, en la búsqueda de un enriquecimiento personal en experiencias, cada vez mayor.

Mi acercamiento a Marga Clark surge desde esas casualidades que la vida nos propicia. Hacía algún tiempo que en alguno de los encuentros que desde Astorga (mi ciudad natal y el lugar desde durante muchos años tuve la posibilidad de abrir caminos culturales hacia el descubrimiento de todos los campos, con especial interés en los femeninos que tan a menudo se nos ocultan) había surgido el nombre de Marga Gil Roësset, la joven promesa del que hoy conocemos como grupo de “las Sinsombrero” que nos dejó obras espectaculares ya desde sus 12 años, hasta que con apenas veinticuatro decidió quitarse la vida. Recuerdo que me cautivó su historia y la fuerza de su obra, y que desde entonces de vez en cuando trataba de indagar más sobre su persona y obra. En estas circunstancias, en la primavera de 2017, de la mano de la comisaria de arte Isabel Bettina Caparrós, surge Impares, una exposición multidisciplinar en torno a mi obra poética Días Impares en la que la propia Bettina selecciona una serie de obras de hasta 17 artistas que pondrá a dialogar con algunos de mis textos, entre ellas un par de fotografías en blanco y negro (mi debilidad) de Marga Clark, a quien yo por aquel momento (como a la mayoría de los/las artistas que seleccionó para una experiencia que fue increíblemente enriquecedora para mí, tanto como creadora como en calidad de simple espectadora) no conocía. Recuerdo la sensación al desembarcar en la sala de exposiciones Juana Francés de Madrid para dar los últimos toques junto a ella antes de proceder a la inauguración de la muestra. Desde la entrada, las dos imágenes enfrentadas de Marga Clark atraparon mi mirada y mis pasos desde el primer momento, arrastrándome hacia ellas, esas imágenes enfrentadas de puertas abiertas hacia y desde la luz, sumergiéndonos en el misterio de lo que se oculta tras esa luz que nos deslumbra unas veces impidiéndonos ver claramente lo que hay detrás de ella y nos atrae insistentemente otras. La elección realizada por Bettina, para ponerlas a dialogar con mi texto de  “Tras el ventanuco”, estaba plenamente justificada.

Recuerdo haber hablado ambas, todavía sin haber sido presentadas, de la conexión que podía percibirse entre fotografía y texto, como si hubieran sido creadas la una en función de la otra o al revés. Luego vendría la primera casualidad. Cuando me la presenta oficialmente, Bettina me comenta: “No sé si sabes que es sobrina de Marga Gil Roësset”. Nunca antes habíamos hablado ella y yo de mi fascinación sobre dicha mujer, nunca antes había surgido su nombre entre ambas, pero allí estaba ella, daño por hecho un lazo de interés que no había sido previamente desvelado. Hablamos pues en torno a ella unos momentos, prometiendo ponernos una y otra al día sobre nosotras y emplazándonos para alguna otra circunstancia más tranquila. Poco después, en febrero de 2019, se publica mi segundo poemario Pecado de omisión; una nueva casualidad hace nuestros caminos, la de aparecer ambas compartiendo catálogo en Huerga&Fierro editores, aspecto que me descubre Charo Fierro (una de las responsables de la misma) al hablarme de un grupo de “poetas poderosas” con las que como editora se siente orgullosa de contar. No suficiente con ambas casualidades, ahora –hace apenas unas semanas- descubrimos ambas que formamos parte de esta gran familia de Masticadores en la que compartimos presencia a través de nuestra obra. Casualidades (o tal vez causalidades) que hacen que nuestros caminos confluyan una u otra vez.

Precisamente a partir de esas dos primeras que propiciaron nuestro encuentro fue que comencé a seguir a Marga un poco más de cerca,  despertándose mi interés por su obra tanto plástica como literaria, una obra que una y otra vez me devolvía insistentemente a la figura de Marga Gil Roësset. Fue entonces cuando tomé la decisión de propiciar en León (la ciudad en la que habitualmente vivo) un encuentro en el que pudiéramos descubrir y disfrutar a ambas mujeres al mismo tiempo, las dos de una exquisita sensibilidad. Con motivo de dicho encuentro, que sería doble tanto en lugares (se realizó sucesivamente en León y en Astorga) como en contenidos -en torno a la obra de Marga Clark pero también en torno a la figura de Marga Gil Roësset vista bajo su prisma de sobrina, mujer y artista- le hice una entrevista para la prensa local que comparto a continuación para curiosidad de quienes seguís este blog. Espero que la disfrutéis.

LA ENTREVISTA

MGR. Si Marga Clark tuviese que definirse a sí misma como artista ¿cómo lo haría? ¿Qué aspectos destacaría de su trayectoria?

MC. Es muy difícil definirse a una misma como artista sobre todo cuando se tiene un trabajo tan íntimo y personal. Siempre he intentado dar cuerpo a la esencia de las cosas, traspasar los adentros, ir más allá de la simple apariencia, rescatar aquello que está condenado a sumirse en el olvido. El mundo de la creación me sirve para traspasar los límites de mi realidad y establecer un diálogo con lo invisible y con mis enigmas interiores.

MGR. Marga & Marga, tía y sobrina, aunque no llegó a conocerla en persona ¿cómo y en qué momento llega al descubrimiento de Marga Gil Roësset?

MC. En mi familia Marga era un tema tabú y no se hablaba de ella, yo solo sabía que era hermana de mi padre, que me llamaba como ella y que había muerto muy joven. Pero yo desde muy pequeña tenía una gran curiosidad sobre ella porque veía sus esculturas en mi casa y la de mi tía Consuelo y me causaban muchas y diversas emociones que entonces yo ni siquiera entendía. Se convirtió en una especie de voz interior que, años más tarde, cuando me fui a estudiar a USA con una beca, acompañaba mi soledad. No fue hasta 1997, cuando su historia de amor imposible fue publicada en el ABC Cultural, que me enteré de su trágico final, de la existencia de su diario y de las tres cartas de despedida que escribió antes de su muerte.

MGR: ¿Cuáles son las luces y las sombras de ese encuentro, de ese conocimiento?

MC. Por un lado me sobrecogió ver el mejor secreto guardado de una familia publicado en las páginas de un periódico. La cara de la joven Marga me miraba con una gran tristeza desde la portada de la publicación y la vi tan desprotegida que me causó gran estupor y dolor. Pero al mismo tiempo me alegré de que por fin Marga saliera liberada de esa sombría tumba del olvido en la que se la había encerrado. Por fin se podía hablar de Marga y de su gran talento como ilustradora y escultora.

MGR. Y su descubrimiento provoca en usted la creación de algunas obras propias que se detienen ¿en su persona o en su personaje?

MC. Es muy curioso, porque años antes de este descubrimiento, en 1988, había empezado ya a trabajar en una serie titulada: “En aquél lugar donde habita la memoria”, que más tarde fue una exposición, en la que rescataba del olvido a algunas mujeres, ya fallecidas, cuyos rostros  fotografié  de los nichos del cementerio San Michele en Venecia, con el fin de alargar la memoria colapsada de estos seres abandonados. Intenté sacar a estas mujeres del olvido para otorgarles otra vida en una nueva dimensión que deambulaba entre la vida y la muerte. Sin yo saberlo entonces estaba preparando el camino para la recuperación de la luminosa figura de mi tía Marga, y su reivindicación como artista y creadora. 

MGR. ¿Hay algo de Marga Gil Roësset artista en la Marga Clark que la descubre décadas después de su muerte?

MC. Sí, las dos somos autodidactas y hemos permanecido siempre al margen de grupos, maestros e influencias. Marga dijo en una entrevista que le hizo Rosa Arciniega con ocasión de la exposición Nacional de Bellas Artes en 1930 en la que participó: “Yo intento siempre operar sobre mis esculturas de dentro afuera… …llevan el esfuerzo de querer manifestar su interior”. Y eso es exactamente lo que yo he intentado hacer siempre con mi obra, tanto artística como literaria.

MGR. Novela, poesía, fotografía,… ¿en qué campo artístico se siente más cómoda?

MC. Siempre he dicho que la poesía es el origen de toda mi creación. Pero en casi todas mis obras me he sentido realizada. Y cada una de ellas, me ha servido para dar un paso más en mi trayectoria creativa y para nutrir y ampliar mi experiencia y conocimiento.

MGR. Desde su posición como creadora primero, como mujer después, e intentado mantenerse al margen de vínculos más personales ¿por qué es importante rescatar y conocer la figura de Marga Gil Roësset como artista?

MC. Porque puede ser un referente para los artistas, dibujantes y escultores, y para el mundo del arte en general. A veces me pregunto hasta dónde hubiera podido llegar Marga con ese gran talento artístico si su vida no hubiera sido tan breve. Y porque, como ha ocurrido con tantas otras mujeres artistas, escritoras e intelectuales cuyas biografías han sido relegadas al olvido, es nuestro deber, como mujeres y artistas, sacarlas a la luz, desenterrarlas de ese silencio injusto al que han sido sometidas, para colocarlas en el lugar relevante que se merecen en el mundo del arte y de nuestra cultura.

MGR. De todos sus aspectos, personalmente ¿con cuál de ellos se quedaría y por qué?

MC. Yo no la conocí personalmente pero la siento en mi interior y creo que destacaría su pasión por el arte, su día a día, su obra creativa. Aunque pienso que esta pasión que ella poseía ante la vida también la destruyó. Marga escribió en su diario: “Querría no quererte tanto… aunque mi única razón de ser es esa… y también mi única razón de no ser…”

MGR. La presencia de Marga Gil Roësset ¿cree que dejó alguna impronta en las vidas de Juan Ramón Jiménez y de Zenobia Camprubí?

MC. Creo que sí. Ambos, Juan Ramón y Zenobia no sólo admiraban a Marga y reconocieron al instante su inmenso talento sino que también la querían. Cuando viajaban el retrato de Marga siempre les acompañaba. La naturaleza de otros sentimientos hacia Marga sólo lo sabían ellos.

Marga Clark concluía esta entrevista animando a la población leonesa a acudir al encuentro propiciado por mí, en colaboración con Bibliotecas Municipales de León y la Concejalía de Igualdad de Astorga, respectivamente  en octubre de 2019 en ambas localidades, “porque en el mundo actual donde reina la incertidumbre, la falta de empatía y la solidaridad; donde la mediocridad, lo instantáneo y las apariencias se han encumbrado, el mundo de la creación y de la poesía es esa luz que necesitamos los humanos para salir de ese túnel lúgubre y oscuro donde nos encontramos todos. Es nuestra única salida, nuestra esperanza”.

Hoy soy yo quien, tras tantos meses de incertidumbre que están repercutiendo de una manera tan negativa en todo lo que tiene que ver con el mundo de la cultura, os invito a abriros al conocimiento  de mujeres como ellas y de sus obras, conocimiento que puede servirnos para encontrar “algo de luz” en estos inciertos momentos.  Porque, particularmente, a pesar de todas las dificultades, de todos los palos en la rueda con los que día a día me encuentro (como tantas) en este camino elegido por mí, sigo creyendo en la cultura –y particularmente en la poesía y la literatura- como esa esperanzadora salida que todos deseamos.

Volveremos a encontrarnos más pronto que tarde, Marga.

UN BREVE ACERCAMIENTO CURRICULAR A LAS PROTAGONISTAS:

Fotografía de Marga Gil Roësset realizada apenas una semana antes de su suicidio

Marga Gil Roësset (Madrid, 1908-1932) forma parte de la nómina de artistas de la generación del 27 a las que hoy conocemos como Las sinsombrero. Educada en un ambiente ilustrado en el que se le inculcó el arte, fue considerada una niña prodigio en este sentido. Escultora, ilustradora, poeta incluso, fue profundamente admirada por la intelectualidad de su época. En 1920 ilustra, con 12 años y absoluta maestría, El niño de oro, escrito por su hermana mayor, dedicándose a partir de los 15 años, a la escultura. En 1932 conocerá a Zenobia Camprubí y a Juan Ramón Jiménez, con quienes establecerá una profunda amistad mientras realiza un busto de la primera y se enamora sin esperanza de correspondencia del poeta. Ante este amor imposible, entre otras cosas, ese mismo año decide suicidarse dejando en manos de Juan Ramón su diario, en el que le confiesa sus sentimientos. El matrimonio la quiso y la admiró desde el primer momento de conocerla y salvaguardó siempre su recuerdo.

Marga Clark

Marga Clark es una multidisciplinar artista que destaca fundamentalmente como escritora y fotógrafa, aspectos ambos íntimamente ligados por la Poesía,  digna sucesora de una tradición poco extendida: la de las mujeres artistas –como dirá de ella la periodista Concha Mayordomo- entre las que podemos contar a su tía abuela y a tres tías entre la que se encuentra la mencionada Marga Gil Roësset. Aunque inicialmente orientada hacia la fotografía, que la lleva tempranamente a Nueva York a través de una importante beca, ciudad en la que se instalará y completará estudios de Cine y Teatro, para seguir luego profundizando por los caminos de la Fotografía, campo en el que es considerada una de nuestras máximas representantes;  paralelamente a este recorrido artístico está también la faceta más literaria, en la que destaca con la publicación de un buen número de libros, algunos de los cuales han sido merecedores de diferentes premios. Su obra literaria, en la que también podemos encontrar novela y diálogos entre poesía y fotografía, aparece también recogida en diversas antologías dentro y fuera de España. Cuando, muy tardíamente, descubre en toda su intensidad la figura artística de su tía Marga Gil Roësset asume como un reto propio, salvar su memoria personal y artística y a partir de ahí surgen varios libros en los que reflexiona sobre ella desde lo íntimo y lo poético.

Y SI QUERÉIS SEGUIR DESCUBRIENDO MÁS SOBRE ELLAS, estos enlaces:

Sobre Marga Clark:

www.margaclark.com

https://es.wikipedia.org/wiki/Marga_Clark

https://masticadores.com/2021/03/09/marga-clark-poemas-2/https://masticadores.com/2021/03/09/marga-clark-poemas-2/

Sobre Marga Gil Roësset:

Marga Gil Roësset. La mujer cuya genialidad no cabía en el mundo.

Nuevos datos inéditos sobre el suicidio de la escultura Marga Gil Roësset

Vida y obra de Marga Gil Roësset. Fragmento del documental de “Las Sinsombrero” emitido por RTVE La2 en su programa “Imprescincibles”.
La Triste Historia de Marga Gil Röesset (Serie Biografías)

El enlace entre ambas.

Entrevista a Marga Clark sobre su libro “Amarga luz” en el Marcapáginas

Y a modo de regalo improvisado…

Ilustración sobre la que escribí el poema

os dejo también el poema que le dediqué a Marga Gil Roësset a partir de un precioso dibujo que tituló “Tú me mirarás llorando” y que yo interpreté a modo de poema, publicado en Masticadores España, además de en la antología: Las Sinsombrero. La fuerza y la voz de unas mujeres revolucionarias, publicada por Mariposa Ediciones dentro de su colección “Olvidar al olvido”.

Tú me mirarás llorando. Poema de Mercedes G. Rojo inspirado en  Marga Gil Roësset

Un comentario en “Miscelánea en rojo. De Marga Gil Roësset a Marga Clark

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