Quen teña honra, que me siga (Semblanza de María Pita)

Por Raquel Villanueva

Sección: Desde lugares que también existen

Miércoles, 1 de junio. 2022

«Tus galerías son arte en cristal
espejo en que se miran el sol y el mar,
suena una canción por la ciudad
himno a una mujer, canto de libertad».

                                    (Habaneras de La Coruña) 

Flavium Brigantium, La Coruña, es La Perla del Atlántico gallega. La ciudad de cristal, llamada así por las múltiples galerías acristaladas de sus edificios, donde el océano se pinta en el reflejo de sus fachadas, la ciudad donde uno nunca es forastero. Donde el océano se respira en sus calles y  cuyas aguas, siempre indomables, lamen las arenas de Orzán, de Riazor, de Las Lapas. La Coruña es la ciudad que vive mirando de frente al mar, soberbia en su arquitectura y con el brillo de su faro centenario alumbrando la noche y el camino seguro para aquellos que han de navegar.

Galerías típicas de la Coruña, las que dan su nombre a la ciudad

Caminar por la Calle Real para llegar a Riego de Agua y desembocar en la Plaza María Pita, son pasos obligados para cualquier visitante que quiera descubrir esta marinera y cosmopolita urbe. A nadie dejará indiferente esta Plaza Mayor, bautizada en femenino y presidida por ella, por María Pita, estandarte y espejo de la fuerza y coraje que suele acompañar a las mujeres gallegas. Su estatua, enarbolando la lanza con la que acabó con la vida de un alférez inglés, es el corazón central de este maravilloso rectángulo de la ciudad de cristal. Porque no siempre vamos a hablar de presente, hoy quiero conjugar el pretérito y rescatar del ayer a esta mujer que quizás muchos desconozcan. Porque el presente se construye y cimenta siempre en el ayer, y porque  no solo el dinero es el que mueve el mundo, a veces, muchas veces, el valor de las mujeres es lo que consigue escribir la historia en femenino, como en femenino está construida y sustentada la historia de La Coruña.

«Es María Pita la plaza
ejemplo de gran valor
cuando al pirata rechaza
celta y romana de raza
mi marinera de amor»
                                        (Habaneras de La Coruña) 

En 1589, el corsario Francis Drake, enviado por la pérfida Albión, arribó a las costas coruñesas. Venía precedido de una gran victoria, había participado en la derrota de la hasta entonces «Armada Invencible». El corsario, reconvertido en Almirante y con el título de «Sir», concedido por la propia Isabel I, emprendió una campaña buscando terminar con lo poco que aún quedaba de la legendaria invencible armada de Felipe II. De ahí, que el navegar le hiciera arribar a las aguas de La Coruña, buscando someter a la ciudad. Contemplando la muralla que de aquella protegía la parte alta de la ciudad, seguro que no pudo imaginar que detrás de la misma  iba a encontrar una feroz respuesta a su ataque. ¿Cómo pensar que una mujer, una joven mujer, iba a vencer y poner a la fuga al almirante inglés?

Las mujeres y niños, en un primer momento, daban apoyo a los hombres y ayudaban en el transporte de sacos que pudieran tapar las brechas abiertas en la defensa, pero cuando los hombres fueron cayendo, cuando todo parecía que estaba perdido, hubo una figura que se alzó por encima de todas, una mujer, hasta entonces anónima, que pasaría a la historia por su valentía y arrojo. Una mujer que terminó capitaneando aquel ejército de gente sencilla, de mujeres que habían visto como los hombres iban pereciendo bajo la espada y el fuego enemigo.

María Pita, la mujer que acuñó la leyenda coruñesa, según grabado de Santiago Llanta y Guerin

Viuda y desposada de nuevo, María Pita tuvo que contemplar cómo su nuevo marido era asesinado en aquel asedio. En el relato llegado hasta nuestros días, donde, seguramente, leyenda y realidad han terminado por darse la mano, sabemos que al saberse viuda de nuevo y contemplando el cuerpo inerte de su segundo esposo, decidió, espoleada por la rabia, arrebatar la lanza de la bandera inglesa y con la misma matar al alférez que dirigía el asalto, que no era otro que el propio hermano de Francis Drake. Al grito de «Quen teña honra, que me siga» y seguida por hombres, mujeres y hasta niños, terminó por hacer desistir al enemigo de su ataque, hasta que este, abatido y desmoralizado, tuvo que batirse en retirada. Convertida ya en heroína su historia habría quedado olvidada, seguramente sepultada bajo el paso del tiempo si no hubiera sido por la multitud de peticiones que se elevaron al rey de España  para que tuviera a bien encumbrar la acción de tan humilde súbdita. De esta manera, María Pita vio recompensado su valor, ya que le fue concedido, por el mismo rey, el título de «soldado aventajado» junto con una pensión. Bien es cierto que no fue la única mujer que tuvo un papel destacable en esta batalla, debiéramos también hacer mención a Inés de Ben, cuyo marido también pereció en la batalla y cuya contribución también fue clave en la victoria. Su nombre no ha tenido la misma trascendencia, ni ella terminó teniendo el mismo reconocimiento que su vecina, ya que más allá de títulos y pensiones, terminó parcialmente ciega y muriendo en la indigencia. La historia, siempre llena de luces y sombras y sobre todo, de muchos nombres anónimos. Pero María Pita no cayó en el olvido y la ciudad, a la que con tanto arrojo tuvo a bien defender, sigue recordándola y teniéndola bien presente, no sólo en su famosa estatua, en la plaza que lleva su nombre, también en las múltiples narraciones que han llegado hasta nuestros días de la vida fascinante que llegó a vivir esta mujer, la cual terminó casándose hasta en cuatro ocasiones, para terminar enviudando otras tantas. Mujer de gran personalidad, cuyo nombre ha quedado unido de forma indisoluble al de la ciudad que con tanta bravura supo proteger.

«Vivir na Coruña que bonito é.
Eu traio unha canción
que canto con amor
pra ti vela cidade de cristal
coma ti non a hai
mirando cara o mar». 

                                               (Vivir na Coruña. Ana Kiro) 

Raquel Villanueva Lorca (Ponferrada, 1970). Sus inicios en la lectura se remontan a sus días de infancia, creando a través de los libros un mundo paralelo repleto de palabras y metáforas.

Comenzó sus pasos en la escritura de manera tímida, plasmando en papel reflexiones, relatos cortos, e intentos de historias algo más completas y extensas.

Divide su tiempo en tres facetas: lo leído, lo escrito y lo vivido, trío de experiencias que terminan por conformar el todo que intenta ser.

Socia fundadora del Club Petronio, que intenta —junto con el Ayuntamiento, el Consejo Comarcal del Bierzo y otros organismos públicos y privados—, fomentar la lectura y activar la vida cultural de la ciudad de Ponferrada.

Tiene cuatro libros publicados: La decisión de Elsa (2007), finalista del VI Premio Hontanar de narrativa breve. La Cruz del Sur (2015), novela ganadora del I premio de Novela Corta de Editorial Fanes. Relatos de una adoratriz (2018), antología de relatos eróticos. Relatos de mar y vida (2021), obra finalista de la IV Edición del Premio Caperucita Feroz en la modalidad de conjunto de cuentos.

Varios premios y menciones especiales en diversos concursos de relatos. Colaboradora en reconocidas antologías, como en el libro de autores bercianos que se que se editó con motivo de la entrega del Premio de la Crítica Literaria 2018, que tuvo lugar en Villafranca del Bierzo a primeros del mes de abril del año 2019, o en el muy reciente libro homenaje a la poeta berciana Manuela López. Una vida, una obra.


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