Fotograma del último día

Por Cristina Flantains Sección: Historias de mujeres escritas por otras mujeres Sábado,11 de diciembre. 2022 Publius Cornelius ScipioAemilianus,  procónsul de Pompeya, no era la primera vez que mataba aunque nunca lo había hecho como hoy. Una cosa era matar o morir luchando por el orgullo de Roma y otra bien distinta era matar como había matado aquella tarde, a plena luz del día, en su propia casa, movido por un sentimiento que no  estaba definido en el manual del buen legionario y arropado por un silencio sobrecogedor. ¿Había matado sin una buena excusa? Apretando los ojos no quería ni pensar … Continúa leyendo Fotograma del último día

La trilla

Por Cristina Flantains Sección: Historias de mujeres escritas por otras mujeres Sábado, 27 de noviembre. 2021 La era es aún un sitio prominente donde sopla el tiempo y el viento la mayor parte de las veces y expuesta al sol por los cuatro costados. Vista desde la lejanía parece que si se cae allí una canica no va a parar de rodar hasta llegar a la orilla del río, para luego llevársela con su ruido para siempre. Aunque asumida la distancia la realidad es otra: una llanura sobre otra llanura, de fondo la infinitud del azul y bajo la línea … Continúa leyendo La trilla

El maldito maletín

Por Cristina Flantains Sección: Historias de mujeres contadas por mujeres Sábado, 31 de octubre. 2021 -No se puede ir así por la vida, con esos pelos despeinados todo el día, pensando que porque te has puesto los vaqueros menos viejos que tienes ya vas bien vestida, con esos zapatos de punteras peladas y esa chaqueta de lana llena de bolitas. Te presentas aquí para que te dé el visto bueno pero… ¿tú crees que esa es manera de enfrentarse a una entrevista de trabajo?  Vas a presentar un proyecto delante de siete personajes y te traes el ordenador y las … Continúa leyendo El maldito maletín

Y de postre, justicia

Por Cristina Flantains Sección: Historias de mujeres contadas por mujeres Sábado, 18 de septiembre. 2021 Necesitaba olvidar aquel momento, seguir viviendo, tomar las cosas como me venían y asumirlas con sencillez y disciplina. Recuerdo, otra vez, cuando abrí la puerta de nuestra casa y me lo encontré allí suspendido por el cuello de una soga atada a los cables de la lámpara. Su cuerpo aún se balanceaba, sus ojos, su lengua, el color de la piel en su cara. De la impresión me dejé caer en el suelo utilizando la pared para recorrer un camino indescriptible de desánimo y de … Continúa leyendo Y de postre, justicia