Aclarando el 518: una mujer, epigenética y los peces.

Por Marisa Alonso Núñez

Sección: Mujeres en la Ciencia

Viernes, 18 de noviembre. 2022

El 518 puede ser un número muy alto o un número muy bajo. O también puede ser un número del que estar muy orgullosa. ¿No crees?

No leas estas líneas con esa cara anda. Lo sé. A veces parece que lo que escribo no tiene mucho sentido. ¿Qué narices me pasa con el 518?

Mª Paz Herráez Ortega. Fuente: Diario de León

Pues que hoy te voy a hablar de una mujer 518. Una mujer que se encuentra en el número 518 de las 5000 científicas españolas más citadas y mejor posicionadas en Google Académico.

Puede que el 518 no te parezca gran cosa, pero lo es. Y es que en ese puesto está la investigadora de la Universidad de León, Mª Paz Herráez Ortega.

Este año, el CSIC publicó, por primera vez, una clasificación de las 5.000 científicas españolas más citadas y mejor posicionadas en Google Académico (Google Scholar en inglés). Y sí, aunque el 518 no te parezca mucho, el trabajo de Paz Herráez ha sido muy interesante e importante en el campo de la reproducción.

Pero ¿sabrías decirme qué tienen que ver los espermatozoides, los contaminantes y los peces?

¿No lo sabes? Pues más de lo que te imaginas.

Y es que el trabajo que Paz ha estado haciendo con su grupo de investigación en la Universidad de León aúna todas estas cosas.

Pero todavía no te voy a explicar en qué consiste el trabajo de Paz. Dame unas líneas más para contarte alguna que otra cosina.

Paz Herráez Ortega con Marta Lombo, a la que dirigió la tesis en su grupo de investigación Fuente: Universidad de León

Antes de contarte más cosinas sobre ciencia quería contarte que Paz se doctoró en la Universidad de León en 1988, pero trabaja en ella desde 1983. Toda una vida dedicada a la investigación científica para avanzar el conocimiento. Y ese trabajo se ha transformado en que en 1993 se convirtió en Profesora Titular de Biología Celular en la ULE y en 2012 en Catedrática de Biología Celular también en la ULE.

Además, da clase en varias asignaturas en los grados de Biotecnología y de Biología, en los Másteres de «Investigación en Biología Fundamental y Biomedicina» y de «Investigación en Veterinaria y Ciencia y Tecnología de los Alimentos», así como en el programa de doctorado «Biología Molecular y Biomedicina».

Y no solo eso, sino que cuenta con casi 100 publicaciones en revistas de alto impacto y su índice H este año es de 36.

Y de hecho, todo lo que te estoy contando viene a raíz de ese índice H. Este índice mide la relación entre la cantidad y la calidad de los artículos publicados por un investigador. En el caso de Paz, lo que significa un índice H de 36 es que, al menos, 36 de sus publicaciones tienen, al menos, 36 citaciones por parte de otras publicaciones.

De nuevo, 36 puede parecer un número bajo, pero créeme, no lo es.

Venga, pues una vez que te he contado esto ahora quiero contarte un resumen del trabajo que ha realizado Paz con su grupo de investigación durante estos últimos 30 años.

Lo primero que tengo que contarte es que ella trabaja estudiando la reproducción de los peces. Bueno, de un pez en concreto: el pez cebra.

Embriones de Pez Cebra. Fuente: Small Fish, Big Science

Y es que el pez cebra es una especie muy interesante para utilizar en el laboratorio, ya que tienen un genoma que es igual al humano en un 80%, y se desarrolla con mucha rapidez. De hecho, estos peces se reproducen de forma continua durante todo el año, las hembras ponen unos 200 huevos y los órganos de los embriones se desarrollan en unas 24 h.

El grupo de investigación de Paz se ha centrado principalmente en el estudio de la contribución del espermatozoide en el desarrollo embrionario, ya que se creía en un principio que no tenía mayor importancia. Sin embargo, aunque el oocito es capaz de corregir algunos defectos que aporte el espermatozoide, no puede corregirlos todos y en muchos casos eso da lugar a malformaciones que ocurren no solo en la primera generación de la descendencia, sino también en las siguientes.

De hecho, en el trabajo de tesis que llevó a cabo la doctora Marta Lombo bajo su dirección, identificaron el mecanismo por el que se producían unas malformaciones cardiacas en los embriones debido al efecto de contaminantes plásticos en el agua en la que habían crecido los peces macho que habían contribuído a su fecundación.

Pero ¿y esto cómo pasa?

Pues voy a intentar explicártelo de una forma sencilla. Resulta que uno de los contaminantes que se encuentran en los plásticos, que se llama bisfenol A (estoy segura de que ya has oído hablar de él), afecta al ADN de los espermatozoides, en este caso de los peces cebra. Pero no le afecta produciendo mutaciones en el propio ADN, sino que afecta a las proteínas que están con el ADN y que se encargan de dejar más o menos accesible ese ADN para que sea leído de una forma correcta. Es decir, este contaminante no afecta a la genética de los espermatozoides, sino que afecta a lo que se llama epigenética.

Mecanismos básicos de la epigenética (Las líneas negras corresponden al ADN. Las figuras azules son las proteínas histonas). Fuente: Elaboración Propia. Elaborado con Biorender.)

Esta epigenética es, a grandes rasgos, el conjunto de marcas que se producen en las proteínas que acompañan al ADN (y que se llaman histonas). Estas “marcas” son modificables y transmisibles a la descendencia y están implicadas en que el ADN pueda leerse o no.

Por eso, si los contaminantes como el bisfenol A producen cambios en la epigenética de los peces machos, y estos, al contribuir con sus espermatozoides a la fecundación pasan esos cambios, dichos cambios formarán parte del embrión que se forme, y eso dará lugar a varios tipos de malformaciones. Paz y Marta estudiaron en concreto las malformaciones cardiacas que se producían.

Pero aquí no queda la cosa, y es que también descubrieron que un compuesto del té verde (el epigalocatequín galato o EGCG) podía revertir esos defectos que había pasado el espermatozoide consiguiendo que el embrión no sufriera esas malformaciones.

¿Y qué aplicaciones tiene esto?

Pues varias.

Por ejemplo, se pueden estudiar estos mecanismos descubiertos en el pez cebra, también en el ADN de los espermatozoides humanos, o utilizar este conocimiento para ayudar a la industria de la acuicultura a eliminar las malformaciones esqueléticas que se producen en muchos casos cuando crían larvas.

Y por eso, Paz Herráez, junto con Marta Lombo presentaron esta última idea en el Concurso de Prototipos de la Universidad de León en el curso 2019-2020 y ganaron que les financiaran una prueba de concepto con esta aplicación.

Pero quien mejor te lo puede explicar son las propias Paz y Marta en el siguiente vídeo.

(Video: Proyecto: Terapia epigenética para la reducción de malformaciones esqueléticas

Fuente: Canal Youtube FGULEM

Si has llegado hasta aquí leyendo es que aunque te haya hablado de peces, te ha interesado. Y es que no somos conscientes de la cantidad de investigación de todo tipo que las científicas españolas llevan a cabo y que en muchos casos pasa desapercibida.

Así que espero que con este post de hoy haya conseguido acercarte un poquito más a un trabajo llevado a cabo por una científica que ha dedicado su vida a la investigación.


Marisa Alonso Núñez (Astorga, 1979) es una apasionada de la ciencia y la comunicación científica. Como farmacéutica, bioquímica y doctora en microbiología y biología molecular ha contribuido a la ciencia de formas variopintas.

Como trabajando en laboratorios del Instituto de Biología Fundamental de Salamanca, de la Life Science Faculty en Glasgow (Reino Unido), del Paterson Institute for Cancer Research en Manchester (Reino Unido) y del Vanderbilt University Medical Center en Nashville (Estados Unidos).

También ha enfocado sus esfuerzos en la mejora de la situación de los jóvenes investigadores y de las mujeres en la investigación a través de su trabajo en la Federación de Jóvenes Investigadores y en EURODOC (The European Council of Doctoral Candidates and Junior Researchers), donde coordinó el Grupo de Igualdad de Género y formó parte de su Junta Directiva.

Como enamorada de la ciencia la grita a los cuatro vientos con sus colaboraciones en proyectos de Divulgación Científica como Naukas o Hablando de Ciencia y lleva organizando la Semana de la Ciencia de Astorga con el grupo de Divulgación Científica de Astorga CienciAstorga desde 2012.

Recientemente se ha embarcado en un proyecto precioso que llevaba tiempo pensando: transformar la vida de los jóvenes investigadores transformando la forma de comunicar su investigación. Con el programa Divulgar Ciencia en Tiempos Revueltos, del proyecto Investikando, ayuda a otros investigadores a adquirir las habilidades comunicativas que necesitan para avanzar en su carrera investigadora.

Si quieres saber más o charlar con ella sobre ciencia, comunicación y la propia vida… te espera aquí.

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