Profeta, heroína y jueza: la madre de Israel

Por Mercedes Fisteus

Sección: Escriben nuestras jóvenes

Viernes, 4 de noviembre. 2022

Déborah, la profetisa, según grabado de Gustav Doré

Déborah, la primera jueza de la que se tiene constancia en la Historia, fue también una sacerdotisa de Israel en algún momento entre los años 1200 y 1020 a.C. Además de alcanzar esta posición inusitada, lo hizo en tiempos convulsos: Israel, entonces, estaba oprimida por el Rey de Canaán, que esclavizaba y destruía a cualquiera que intentara hacer de Israel un sitio próspero. La gente bajo su reinado era pobre, y estaba maltratada. A Déborah se la consideraba una especie de profetisa, y no exactamente una líder militar, por lo que pudo ascender en este duro contexto. Esto fue así después de que profetizara la llegada de los cananeos a Israel, sedientos de destruir el sitio y a sus gentes. Además, le advirtió al general del enemigo que este moriría a manos de una mujer, cosa que finalmente sucedió, trayendo la victoria y la paz al pueblo de Israel durante cuarenta años. Esa otra mujer fue Jael, considerada también una heroína. Todo esto se lo agradeció a Dios, por lo que en mente de muchos, fue ella la que “hizo a su pueblo volver a Dios”.

Se dice que administraba la justicia sentada bajo una palmera, siempre tratando de ayudar, sobre todo en temas tribales (Israel se dividía en doce tribus) o disyuntivas familiares. Ella se limitaba a escuchar y a tratar de tomar decisiones justas, y en cuanto a las guerras entre tribus – un problema territorial grave – , ella es una de las personas que contribuyeron a unir al pueblo.  De hecho, es la única juez de la Biblia que juzga sobre todo Israel, y no solo sobre su tribu de origen. Su historia completa se cuenta en el Libro de los Jueces, en las Escrituras, sobre todo en el capítulo del “Canto de Débora” (en la Biblia hebrea, una especie de poema épico sin precedentes). Se decía que estaba casada con un hombre llamado Lapidoth, que significa “antorchas”, por lo que algunos aventuran que en realidad, esa referencia no hace alusión a su matrimonio sino a su carácter: ella era, definitivamente, una mujer muy fiera cuando se trataba de defender a su pueblo. Otros, incluso, teorizan que esta referencia viene porque ella se ocupaba de fabricar velas para el Tabernáculo del Templo.

El detalle de que juzgara bajo una palmera supone algo simbólico para algunos: desde allí también enseñaba la Torá y la gente podía acudir a oírla, simbolizando el árbol la Fe en Dios, pues las ramas surgen de un mismo corazón. Para otros, sin embargo, esto solo se debe a que los juicios debían ser públicos y además, las mujeres no tenían permitido estar solas en el interior de una casa, ni siquiera en el caso de Déborah. Dice su canto:

Ya no había más jefes,
no había ni uno solo en Israel,
hasta que te levantaste tú, Débora,
hasta que te levantaste tú, madre en Israel.

Mercedes Fisteus

Escritora, (Villablino, León, 1995).

.Jurista y escritora, se inició en el camino de la literatura atesorando algunos premios infantiles y debutando con su novela Dentro de dos años, premiada en el certamen Ateneo Joven de Sevilla del año 2019. Desde entonces, ha seguido dedicada a la labor de escribir, tarea que compagina con la impartición de cursos centrados en las leyes laborales y el emprendimiento rural, la literatura, las leyendas, la tradición oral y la figura de las brujas en el imaginario popular, seres que ya trató en su citada novela.

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