El fracaso de los chicos

Por Elisa Vázquez

Sección: Mujeres y Educación

Miércoles, 28 de septiembre. 2022

Hace pocos días, leí un artículo de prensa1 que informaba de la siguiente noticia: “La falta de profesores varones, factor del mayor fracaso de los chicos”. Lógicamente, me llamó enormemente la atención, primero porque estamos empezando un nuevo curso académico y, sobre todo, porque siempre estoy buscando temas que me puedan servir para escribir sobre la educación de las mujeres. Pero la noticia trata sobre el fracaso de los chicos en masculino, podríais decirme si también la habéis leído. Y así es. Aunque la mayoría de las afirmaciones que se hacen en la misma me han llevado a varias reflexiones que me gustaría compartir con todos los que tengáis la amabilidad de leer esta entrada.

Comenzaré por el principio: al parecer, el artículo se basa en las conclusiones de un estudio que difunde el think tank2 EsadeEcPol3 y en las pruebas de evaluación diagnóstica de la Comunidad de Madrid, según las cuales, España es el país de la UE con mayor brecha de género en abandono escolar: el 17% de los chicos deja prematuramente sus estudios frente al 9,7% de las chicas. Además, los alumnos repiten curso más que las alumnas. Tras la exposición de cifras y porcentajes, el artículo asegura que EsadeEcPol ha concluido en su estudio que este mayor fracaso se debe a la falta de referentes masculinos y sus autores sugieren como posible solución poner a más profesores varones. Y ahí es donde me han dejado sin palabras. Además, añaden que se da la circunstancia de que, aunque el fracaso escolar es predominantemente masculino, las políticas educativas del Gobierno se están orientando más hacia las alumnas y no están generalizadas las actuaciones centradas en los chicos.

¿¿¿“La falta de profesores varones, factor del mayor fracaso de los chicos”???

Para llegar a estas conclusiones que, a mi modo de ver, podemos calificar como mínimo de peregrinas, nos recuerdan que casi el 100% de docentes en la etapa de Infantil son mujeres, un 82% en Primaria y un —¡atención a este dato que se acerca a la paridad!— 62% lo son en Secundaria, olvidándose de aclarar que es, precisamente, en este nivel de enseñanza donde se da el mayor nivel de fracaso y abandono escolar, ya que las dos etapas anteriores son obligatorias. De la etapa universitaria, no nos dice nada.

Los referentes para los estudiantes no está únicamente en el profesorado sino en los personajes que conforman la sociedad: científicos, investigadores, pintores, escritores, médicos, albañiles, deportistas, bomberos… Y en esto «los chicos» van más que servidos.

Lo primero que me viene a la cabeza, es recordar los numerosos años en los que la enseñanza en nuestro país no era mixta y los alumnos y alumnas eran separados por sexos. En aquella larga y lamentable etapa, las alumnas eran educadas por profesoras y los alumnos por profesores; me gustaría saber el porcentaje de fracaso escolar de ambos grupos y su rendimiento académico para compararlo seriamente. En cuanto al abandono académico, en aquella gloriosa época, eran las chicas las que abandonaban sus estudios al hacerse mayores, porque su educación superior no era bien vista o porque tenían que casarse y darle hijos a la patria. Y todo eso, a pesar de tener como “referentes” a sus maestras y profesoras.

Y aquí nos encontramos con otra falacia del estudio: los referentes para los estudiantes no son únicamente sus profesores, me atrevo a afirmar que son lo que menos importa, a la hora de querer o no seguir estudiando o decidir a qué ocupación van a dedicar su vida. Los referentes son los personajes que conforman la sociedad: son los científicos, investigadores, pintores, escritores, médicos, albañiles, deportistas, bomberos… Y no podemos negar que en esos verdaderos referentes los chicos están más que servidos. Sin hacer ningún estudio postmoderno en ningún laboratorio de ideas contratado para darme la razón, puedo afirmar rotundamente que lo que sorprende es el éxito de las alumnas en la educación a pesar de siglos de falta de referentes.

Las mujeres nos hemos visto obligadas a lo largo de la historia a luchar de mil maneras —y eso lo sabemos todos, por pocos estudios que hagamos o tengamos— por nuestra educación y formación en un mundo únicamente masculino, no solo en el ámbito docente sino también en el mundo real donde no se nos permitía hacer prácticamente nada, de una forma tan brutal que muchas mujeres tuvieron que disfrazarse de hombres para optar a la formación.

lo que sorprende es el éxito de las alumnas en la educación a pesar de siglos de falta de referentes

Este estudio añade: “la evidencia científica sugiere que políticas encaminadas a contratar profesores con los que los estudiantes se sientan reflejados podrían mejorar el rendimiento educativo de aquellos estudiantes con mayor riesgo de fracaso”. Sin estar en desacuerdo con esta afirmación, hago dos reflexiones: la primera, ¿qué evidencia científica? Si se dice así, tienen que darse datos de estudios realmente científicos con todo detalle —tal vez los dan, pero debo confesar que no he tenido oportunidad de leer el trabajo completo del EsadeEcPol —. La segunda, y mucho más importante, es que dicho think tank da por sentado que la característica por la que un estudiante se siente identificado con su profesor es el sexo; los chicos con los chicos y las chicas con las chicas —como decía aquella vieja canción—, cuando en realidad los alumnos se sienten identificados con sus docentes por otras múltiples variables y una de las principales suele ser la edad, como me permito asegurar avalada por mi experiencia de años en el ámbito educativo. Por lo cual, siguiendo el razonamiento lógico implícito en las conclusiones de este trabajo, serían más eficientes las políticas encaminadas a contratar profesores jóvenes y a jubilar cuanto antes a los que se van convirtiendo en “carrozas”.

¿Nos están diciendo DE VERDAD que tenemos que volver a estos tiempos?

El mismo estudio, al que no quisiera acusar de sesgado, responde a mis dos reflexiones y en cuanto a la primera, cita otro estudio realizado en Finlandia4 que, después de analizar los efectos de suprimir la cuota obligatoria de un 40% de profesores varones en Primaria en ese país, concluye que “una menor proporción de profesores de sexo masculino tiene efectos negativos en el rendimiento escolar de los chicos” y que incrementar los profesores masculinos en uno de cada quince efectivos lleva a que los estudiantes aumenten en un —atención de nuevo a la cifra— 3% la probabilidad de continuar sus estudios más allá de la educación obligatoria, etapa posterior de la que, hay que recordar, no han dado cifras ni del número de profesoras y profesores ni del fracaso escolar de chicas o chicos. Este estudio finlandés señala, además, “la existencia de sesgos en los profesores”, tanto favoreciendo a las chicas como evaluándolas con mayor exigencia en asignaturas como Matemáticas, pero concluyen que dichos sesgos podrían estar contribuyendo a aumentar la insatisfacción de los chicos en las aulas. Imagino que se refiere a las actitudes y acciones que les perjudican…

Vestigios de cuando la educación de las niñas iba mucho más allá del hecho de una separación física en las aulas, con maestras, pero solamente con referentes masculinos en la sociedad, y un currículo fundamentalmente destinado a un papel de esposas amantísimas y madres sacrificadas. ¿Dónde estaba entonces la igualdad de oportunidades? Qué no se nos olvide y que no intenten confundirnos.

En resumen, nos sitúan ante un panorama tan discriminatorio que nos haría desear ser chicas si tuviéramos que empezar ahora una enseñanza reglada en nuestro país —o en Finlandia—. Pero no perdamos la esperanza, porque el estudio de nuestro moderno laboratorio de ideas añade otras propuestas menos sorprendentes a lo de la contratación de profesores varones como medidas para evitar el fracaso escolar de los chicos: promover una mayor colaboración con las familias, multiplicar las reuniones con los alumnos para orientarles sobre sus estudios y sus salidas profesionales (ahí están los verdaderos referentes) e intensificar las tutorías individualizadas, así como poner en marcha programas de refuerzo socioeducativo que, según ellos mismos, dan muy buenos resultados.

¿Que dan muy buenos resultados? Pues entonces, ¡acabáramos!


1Artículo firmado por Olga R. Sanmartín. Publicado en el diario El Mundo, con fecha 14 de septiembre de 2022.

2 Think tank puede traducirse como “laboratorio de ideas”. Suelen ser organizaciones sin ánimo de lucro —lo cual no quiere decir que no tengan sus propios intereses— con una naturaleza investigadora, que pretenden crear reflexiones y debates sobre determinados ámbitos. Trabajan normalmente para empresas y se dedican, supuestamente, a buscar soluciones innovadoras.

3 Según declaran en su propia página web (https://www.esade.edu), el Centro de Políticas Económicas EsadeEcPoles un think tank independiente e interdisciplinar que tiene como misión articular espacios transversales de consenso, comprometido con la excelencia y especializado en el impulso de las reformas y la mejora de las políticas económicas en España. Está ubicado en el campus de Esade en Madrid, de ahí el nombre.

4Schaedde y Mankki, 2022.


Elisa Vázquez.

Nacida en Ponferrada, donde actualmente reside, es diplomada en Educación Infantil y doctora en Filosofía por la Universidad de Murcia. Escribe, principalmente, Literatura Infantil y Juvenil. Tiene publicados los siguientes libros: Doña Chancleta y el cohete-lavadora (agotado); La Pócima Mágica y Regreso a Montecorona (los dos primeros títulos de la colección Lucy y Pepón en NubeOcho Ediciones); Amapola y la Luna y El sueño del ángel (Ediciones en Huida); El Reino de Úlver, con la colaboración del Consejo Comarcal del Bierzo y Marta y Brando. Magia traviesa (Uno Editorial).

Socia fundadora del Club Literario Petronio, que intenta fomentar la lectura y activar la vida cultural en su localidad, participa con sus cuentos y artículos en blogs y espacios literarios televisivos. Sus textos —principalmente relatos, artículos y poemas— aparecen en varias antologías de escritoras leonesas, como en el libro homenaje a Concha Espina publicado en 2018 y en un segundo publicado en 2020 sobre la misma autora. A Josefina Aldecoa en 2019; a Alfonsa de la Torre en marzo de 2020 y este año en el libro dedicado a la poeta berciana Manuela López. Así mismo, en el libro de autores bercianos que se editó con motivo de la entrega del Premio de la Crítica Literaria 2018, que tuvo lugar en Villafranca del Bierzo a primeros del mes de abril del año 2019. En 2021 ha publicado Vivir del viento, su primera novela para adultos, con la editorial Letra r y ha participado con uno de sus relatos en la antología Misterio en El Bierzo, de la editorial Más Madera.

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