¿Saben los actuales fascismos y los neonazismos qué es realmente el feminismo?

Por Ángeles Fernangómez

Sección: ÁgoraFEM

Miércoles, 22 de junio. 2022

Nueva vandalización (3ª ya) del original mural de las mujeres de La Concepción (Ciudad Lineal-Madrid)

Tal vez, el título de este artículo ya les suene de algo, puede que hasta lo hayan leído hace unos meses. Efectivamente, estaría bien que les sonara, señal de que lo habrían leído, pero, como la historia se repite, por tercera vez ya, he pensado que quizá haya que ser un poco machacones y, si no llega hasta los artífices de tamañas barbaridades, sí cale en el resto para que todos nos pongamos en jarras ante estas cosas incluso con el ninguneo que es la mejor forma de extirpar algunas cosas, aunque sí con una actitud activa en nuestra mirada de la vida.

Vista general del mural una y otra vez vandalizado ¿En qué hace daño a la sensibilidad de nadie?, nos preguntamos.

Este mural fue el primigenio y me atrevo a asegurar que toda la mecha la encendieron nuestros políticos por no saber convivir y respetar. El intento -después fallido- de eliminar este símbolo, creó todo el conflicto. Y ahora, el incendio ha alcanzado enormes dimensiones.

Por cada intento de borrarlas, una explosión de contenidos dedicados a que el mundo las conozca mucho más. Contra la destrucción, construcción.

Decía entonces -y ahora lo repito- que…

Yo podía haber hablado esta vez de Chimamanda Ngozi, o de Rosa Parks, Nina Simone, Ángela Davis, Rigoberta Menchú o las que restan, pero, en esta ocasión tampoco puedo. Y no puedo, porque, tras la reconstrucción del mural en agosto pasado, nuevamente ha sido vandalizado el 29 de diciembre y nuevamente también, y por tercera vez ya, el pasado 11 de junio (parece como si cada 6 meses el diablo lo visitara con sus más ignorantes armas).

En la segunda y tercera vez, no ha sido con brochazos terriblemente negros, como fue en la primera, sino con tachones cutres, frases mal escritas y símbolos fascistas. Y no son sospechas, ellos mismos dejaron allí sus símbolos y lo han reivindicado de alguna manera con un vídeo en redes. En el día del segundo barbarismo, amaneció también quemado el árbol por la Igualdad en Coslada (Madrid). ¿Por qué una palabra tan digna como “igualdad” provoca tal desasosiego en estos grupúsculos a los que si no ponemos veto pueden llegar a hacerse virales y enfermar a la sociedad entera?

Por cada intento de borrarlas, una explosión de contenidos dedicados a que el mundo las conozca mucho más.

La tercera, la de hace unos días, tiene la misma marca que la segunda, la misma cutredad y necedad. Me niego a subir fotos y que se sientan importantes en su incultura, solo apunto que, entre otras lindeces, se podía leer sobre la cara de Rosa Parks y en grandes letras rojas: “Muerte al fascismo morado”.

No voy a caer tampoco en la tentación de escribir el nombre del grupo por la misma razón antipublicitaria que apuntaba antes, aunque nombre tienen, solo diré que nació en pleno confinamiento, autodefinido como grupo juvenil de extrema derecha, que han librado verdaderas cacerías y cruzadas contra los llamados menas (menores inmigrantes) y que parece que no han aprendido de la historia más que lo negativo, repugnante y despreciable de la misma.

En el mural dejaron grabado, a golpe de spray, el símbolo o bandera neonazi de la cruz celta, utilizada por Fuerza Nueva en Italia y también por un partido alemán de siglas extrañas, actualmente prohibido. Es curioso cómo se reutilizan los símbolos llevándolos a un terreno que nada tiene que ver con el sentido que se les quiso dar al crearlos. ¿Por qué una cruz celta? Pues quizá por la misma razón por la que la esvástica era desde mucho tiempo atrás un símbolo popular en el Arte antes de que los nazis la adoptaran, con una larga tradición en otras culturas y, sin embargo, hoy nos produce, cuando menos, desasosiego y rechazo a todos aquellos que no llevamos el odio por bandera. Es ésta una forma brutal de robar símbolos que nada tenían en su día que ver con las ideas totalitarias y hacerlos suyos para confundir al pueblo y, sobre todo, a la gente más joven. Muchos movimientos fascistas han adoptado símbolos de la antigua Grecia o Roma, como es el caso de los estandartes que usaban los alemanes en sus mítines, o el saludo romano. El partido fascista de la Falange utilizó el yugo y las flechas que, en sus orígenes, simbolizó la unión de los emblemas históricos de los Reyes Católicos.

Los dibujos y los colores son una llamada subliminal muy potente que, en este tipo de ideologías incitan al odio y se basan en la provocación del miedo. Es el caso, por ejemplo, de los uniformes usados en la I Guerra Mundial: negros, para simbolizar a la muerte. Ese hurto se da también en las palabras y en sus conceptos. Es el caso del uso de la palabra “libertario” que siempre se ha asociado al anarquismo y que, hoy en día usan los neoliberales. Según parece, se trata de una traducción directa de los libertarians estadounidenses, que nada tiene que ver con el sentido libertario de la CNT española ni con el llamado socialismo libertario: confunde y vencerás.

Pero volvamos al mural y preguntémonos: ¿Saben estos cachorros de la extrema derecha qué es realmente el feminismo? ¿Saben que no persigue sino la igualdad de derechos entre hombres y mujeres? ¿Saben acaso qué es la ideología de género? ¿Sabrían responder, aunque lo practiquen, a la definición de xenofobia, homofobia, aporofobia y misoginia? Es probable que sí lo sepan sus líderes, aunque lo interpreten muy mal probablemente basados en un miedo atávico, pero quienes les siguen a ciegas, se harán adultos y tal vez no hayan profundizado en ello y quizá hayan ya adquirido la necesidad de reafirmarse en este odio que se apoya en nacionalismos sin sentido, en el miedo a perder no sé qué derechos y el poder patriarcal en el que basan su hombría y su machismo, en el terror hacia lo que creen no controlar, pero seguirán sin saber defender un discurso coherente que no se base en la violencia y el miedo, seguirán sin ser capaces de mirar a los ojos e intercambiar posturas de forma respetuosa y serena. El mural volverá a recuperarse, de hecho, ya se le cubrió con un barniz “anti-vándalos” previendo que algo así podría ocurrir y volverán a estar hermosas las 16 mujeres. Tal vez, sea el cuento de nunca acabar y vuelvan a las andadas, pero lo importante es que esas posturas violentas no consiguen sino que esas mujeres y todas nosotras cobremos más y más fuerza, porque somos la mitad de la humanidad, la mitad de la inteligencia mundial, y sabemos muy bien que tenemos la fuerza de la razón y que “las capacidades no dependen de tu género”.

Proceso de reconstrucción del mural una y otra vez vandalizado. «Contra la destrucción: construcción».

Los hombres libres de miedos irracionales, saben bien que esto no es una guerra entre sexos, que habrá errores como los hay en todo, pero que nadie va a la caza del hombre, sino a que mujeres y hombres convivamos mirándonos de igual a igual. Siempre.

Creo representativo, en este caso, añadir el poema que me inspiró Lilia Brik tras la primera de las vandalizaciones a brochazos negros:

                         LILIA BRIK
(Escritora, directora y productora cinematográfica rusa)


En ocasiones sueño que paso por delante 
del mural vandalizado de mujeres
y rasgo uno por uno los oscuros velos.

Más tarde, sin soñar, ya bien despierta,

con mis ojos destapo las caras una a una
y emerge un gran manojo de violetas
que se sacude la noche como si tal cosa.
El suelo queda negro y ellas limpias.

Siempre comienzo a descubrir las caras
por la mujer que alza la palabra y la sonrisa,
la del pañuelo de obrera en el pelo
la que abre la mano en altavoz junto a la boca,

(quien dijo “libros” dice también “capacidades”).

Ella es quien simboliza el porqué de todas ellas,
la que las representa, la que somos,
la que escribe con voz y sobre el muro
verdad tan ancestral como la vida
por mucho que haya quienes se nieguen a entenderla:

“Las capacidades no dependen de tu género”

Probado aquí
sobradamente queda. 

                                          Ángeles Fernangómez

Ángeles Fernangómez fotografiada por Pilar Escamilla

Ángeles Fernangómez es una poeta y narradora leonesa residente en Madrid.

Cursos de Periodismo, Poesía y Literatura creativa. Creadora y Coordinadora del Grupo de Encuentros poético-artísticos Poética en GredosCofundadora de la Asociación Versos Pintados del Café Gijón (pintores y poetas). Organización y Coordinación de Ciclos como La Literatura Temática.

Publicaciones en revistas: Alkaid, R.Universidad Quintana Roo (México). Visítame Magazine (N.Y.) entre otras. Un buen número de colaboraciones en antologías (poesía y relato), tales como: 50 poetas contemporáneos de Castilla y León, Encuentros en Sambara, El Quijote en el Gijón, En una Ciudad Lineal, Versos Pintados, La mujer en la poesía hispano-marroquí, Filando cuentos de mujer, Amor se escribe sin sangre…

Coautora de Guiones e interpretaciones de Performances literarias: Profanando la letra, diálogos a cuerpo abierto o la de, Sylvia y Anne, oscuras novias conspiradoras.

Publicaciones en solitario (Poesía): Chupitos Poéticos (Poesía breve 2011-Edit.: Los Libros de Umsaloua) y Poemarios Papel Albal (2016) y Ven a mi burdel (2021), Huerga y Fierro Editores.

Finalista premios:  “I Certamen Jirones de Azul”, “Premio María del Villar” o Certamen “Les Filanderes”

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