Barbara Strozzi: la perla barroca

Por Marta Muñiz Rueda

Sección: Mujeres en la Música

Lunes, 20 de junio. 2022

Del siglo XVII hemos heredado un magnífico legado de música tanto instrumental (nació en esa época y comenzó en ella a adquirir su esplendor), como vocal. Conocemos a Bach, me refiero a Johann Sebastian, claro, también a algunos de sus hijos, a Telemann, Albinoni, Vivaldi, Purcell, Häendel, pero casi nadie conoce a una mujer que escribió más obras que casi todos ellos: Barbara Strozzi.

Al estilo de la época, el retrato nos lleva con sus detalles a la relación de su protagonista con la música

Barbara Strozzi (también llamada Barbara Valle, Venecia, 6 de agosto de 1619 –  Padua, 11 de noviembre de 1677), fue una magnífica cantante y compositora italiana de este período.

Fue la hija adoptada, y posiblemente ilegítima, de Giulio Strozzi, un activista político con aficiones artísticas que escribía poemas y libretos. Giulio la incorporó en sus series de grupos de discusión, particularmente la «Academia de los unísonos», donde ella fue invitada a cantar y también a participar como músico. Estudió con el compositor Francesco Cavalli. Tras la muerte de su padre, es probable que tuviera que sobrevivir gracias a su trabajo en el campo de la composición musical. En este aspecto tuvo importantes mecenas, a quienes dedicó varias de sus obras, entre ellos Fernando II de Austria y Sofía, Duquesa de Brunswick y Luneberg.

La gran mayoría de sus trabajos son obras para soprano solista y bajo continuo, por lo que es posible pensar que fueron escritas para ser interpretadas por ella misma. Su música está profundamente arraigada en la técnica denominada «segunda práctica», cuyo principal ejemplo es la obra de Claudio Monteverdi. Sin embargo, sus trabajos presentan mayor énfasis lírico, basados posiblemente en la extensión de su propia voz. Strozzi escribió arias, cantatas dramáticas, madrigales y duetos. Publicó ocho volúmenes de obras, incluyendo más cantatas que cualquier otro compositor del siglo XVII.

Sus primeras composiciones estaban basadas en los textos de su padre adoptivo, los cuales fueron editados en 1644 en la primera de sus ocho publicaciones: un volumen de madrigales que, además, firmaría con su propio nombre; un hecho sin precedentes, pues se trata de la primera mujer que pudo firmar su propia obra y que no fue obligada a usar un seudónimo masculino.

… un hecho sin precedentes… ,se trata de la primera mujer que pudo firmar su propia obra y que no fue obligada a usar un seudónimo masculino.

De entre las más de cien piezas que componen los volúmenes que publicó entre 1644 y 1664 (una cifra que la sitúa entre los compositores más prolíficos de su momento histórico), destacan en número las arias, las ariettas y, especialmente, las cantatas profanas, cuyo género, desarrollo y evolución, impulsó Strozzi en Venecia de tal manera que hay hasta quienes la identifican como una de las creadoras del mismo.

Bernardo Strozzi, “La intérprete de la viola gamba” (1630-1640)

Barbara tuvo que soportar ser acusada de “cortesana” debido a un retrato suyo pintado por Bernardo Strozzi, “La intérprete de la viola gamba” (1630-1640). El cuadro consiste en un semidesnudo de una joven muy atractiva con cabello castaño oscuro y una mirada desafiante y directa con la que se representan su poder, temperamento artístico y maternidad (tuvo cuatro hijos a los que crio y mantuvo sola). Lo cierto es que su mentalidad, actitud y valor, son características muy poco comunes en una mujer europea del siglo XVII. Hija ilegítima, criada en un ambiente liberal y progresista, consciente de su propio talento y genialidad, de su capacidad creativa, decide vivir a su manera, ajena a los dictámenes morales del momento y afrontar la autoría de sus obras sin someterse a los prejuicios imperantes. Es lógico que, aunque pudiera sobrevivir y en su época fuese una creadora de renombre, su patrimonio haya caído en el olvido. La historia y los hombres que la escribieron siempre han detestado a mujeres como ella, que no desisten, que no se rinden, que luchan contra viento y marea sin someterse a tiranías de género, poco preocupadas por el qué dirán, por encima de ese bien y de ese mal trazado por quienes escriben y dictan titulares. Que la historia ahora la juzgue. Por su obra la conocerán.

La historia y los hombres que la escribieron (la Historia) siempre han detestado a mujeres como ella, que no desisten, que no se rinden, que luchan contra viento y marea sin someterse a tiranías de género


Marta Muñiz Rueda (Gijón, 1970) es escritora y músico. Ha publicado libros de poesía (El otoño es nuestro, Libro de la delicadeza), la novela Tiempo de cerezas, y los libros de cuentos 13 cuentos dementes Anna y las estrellas. Desde pequeña su vida ha estado ligada al aprendizaje y la enseñanza del piano y la composición, ya que todas las mujeres de su familia han estudiado interpretación. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y titulada profesional de piano por los Conservatorios de Gijón y León. Como compositora puso música a poemas y textos de Miguel de Cervantes y Lope de Vega en la obra ‘Duelo de ingenios’, actuando a dúo con la soprano Ana Clara Vera Merino, estrenándose con gran éxito en la Biblioteca Pública de León. También es autora de cuatro obras de teatro musical infantil en la compañía de la que forma parte, ‘Moraleja de la candileja’. Ha participado en numerosos eventos artísticos, antologías, revistas culturales y es columnista de opinión del diario de información general La Nueva Crónica.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s