Edith Checa. La escritora que cerró todos los ciclos

(Sevilla 1957 – Madrid 2017)

Por Ángeles Fernangómez

Sección: ÁgoraFEM

Miércoles, 27 de abril. 2022

Edith Checa

Edith Checa, la escritora en todas sus vertientes de poeta, novelista, relatista… La periodista, la realizadora y locutora de radio y televisión, la guionista, la de la voz de nube hecha para envolver estrellas…

Edith, la creadora de encuentros, la gestora literaria, la amante de la Naturaleza, la de las causas solidarias y justas, la que escribió cuentos a los niños y se los contaba en las aulas, la mujer fuerte, la tierna, ¡la amiga!

Edith: ese ser humano

Que Edith Checa fue una mujer con un currículum profesional espectacular, cualquiera puede verlo en Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Edith_Checa y en otros muchos enlaces de Internet (tampoco nos olvidaremos de dar aquí una pincelada), pero prefiero comenzar por la Edith Ser Humano, máxime cuando tuve la enorme suerte de conocerla de cerca y con una amistad consolidada de la que fue responsable el mundo de las letras, que nos unió y nunca más nos dejó escapar. Se fue para siempre -muy a su pesar- a la edad de 60 años recién cumplidos, edad muy temprana para dejar la vida cuando se tiene todavía tanto qué decir. Sólo un mes antes de su fallecimiento, escribe ella misma en sus redes sociales: “Hoy cumplo 60 años. Pensé que no llegaba. Pero lo he logradoooo”. Esas oes prolongadas dicen mucho de sus ganas de vivir.

Por eso, hablemos de su vida, aunque imposible hacerlo sin tejer un entramado con su obra, ya que son indisolubles, pero imposible hacerlo también sin acudir a esa necesidad irrefrenable de búsqueda constante que la acompañó a lo largo de su vida, a ese deseo de zurcir siempre la herida, de transmutar las cosas y arreglarlas, de poner luz en todos los rincones, de dar con el verdadero amor al que ella misma había esquivado a saber por qué cruces tempranos de la mente. De cerrar, en definitiva, todos los ciclos. Y lo consiguió.

Nace en Sevilla en 1957 y allí transcurren sus primeros años, hasta que la familia se traslada a Madrid. Ya en esta ciudad, coincide en el instituto con un muchacho pelirrojo, también sevillano de nacimiento, quien le “tira los tejos”, enamorado hasta las trancas como estaba de ella. Y no es extraño, porque su belleza y su gran personalidad debían venirle ya de serie; no debía de ser fácil escapar al magnetismo de esos ojos azules con los que le dotó la vida. Pero ella, con esos extraños vértigos que posee la adolescencia, ni se fijaba en el tímido muchacho que moría de amor por ella. Así son las cosas en el despertar de las hormonas.

Al poco tiempo, la familia de él se trasladó de nuevo a Sevilla. La de Edith siguió en Madrid y del chico aquel no supo más.

Ella, carente del padre que no estaba y, tal vez, mejor así.

Su vida siguió, estudió Ciencias de la Información en la UCM, se licenció en Periodismo, cursó en la misma universidad Estudios Avanzados en Literatura y Medios de Comunicación, comenzó a trabajar en la UNED, se casó, tuvo una hija -el pelirrojo también se casaría en Sevilla y tendría sus propios hijos, pero hasta ahora solo lo sabía el narrador omnisciente, ella no-. La vida los estaba llevando por distintos derroteros, pero la vida es terca.

En el año 2000, Edith publica su primera novela bajo el título El color del albero. Ella misma contará: “cuando estaba creando a los personajes de mi novela, hubo uno que, sin saber por qué, se me interpuso, era el chico pelirrojo al que yo le gustaba en el instituto, cobró vida en el personaje de mi novela, inventé cómo sería ya crecido, pese a que no había vuelto a verlo, le imaginé casado y con hijos… Todo fue producto de mi imaginación, pero pasado el tiempo, descubrí que todo era tal cual yo lo describí en el personaje de mi libro”.

La vida de Edith, como ella siempre mantuvo, estuvo llena de causalidades y encuentros sincrónicos. O quizá no lo estuvo más que otras vidas, solo que ella sabía mirar, reconocerlos y darles la vuelta si fuera necesario.

Tanto es así que, pasada una treintena, vuelven a reactivarse las sincronías de una manera brutalmente hermosa y, en un viaje interior y exterior que ella realiza, sin saber por qué, piensa mucho y de forma muy especial e intensa en ese chico rubio de los años jóvenes. Al regresar del viaje, se encuentra con que él, después de tantos años, había localizado su dirección de correo y allí estaba, en la bandeja de entrada, un e-mail suyo. A partir de ahí, las vidas de Edith y Richard se fundieron de tal forma, que nunca más volvieron a separarse, solo la muerte de ella pudo hacerlo, o tal vez no. Ambos habían encontrado al verdadero amor y querían también que el mundo lo supiera.

La razón por la que Edith deja Madrid y se traslada a su Sevilla natal, no fue otra que su matrimonio con el amor de su vida. Edith había cerrado otro nuevo ciclo en su vida.

Edith: periodista y escritora

En 1989, Edith comienza a trabajar en la Universidad Nacional a Distancia (UNED). A través de su trabajo realiza programas de radio en Radio 3 de RNE, como presentadora-guionista de Rincón Literario: tus poemas por las ondas y también del Informativo Universitario, así como en programas educativos en la 2 de TVE y TVE Internacional.

Fue Profesora de Creación de Novela, Guion de Cine, e impartió cursos de Comunicación.

También trabajó como co-guionista del Programa Al filo de lo imposible, programa de documentales sobre montañismo, escalada y otros deportes de riesgo al aire libre. Conociendo su amor por la Naturaleza y el senderismo, seguro que disfrutó haciéndolo.

Organiza Encuentros Literarios como los de Pradosegar, La Casa Roja, Villafranca de Córdoba, etc.

Ya de vuelta a Sevilla, trabaja impartiendo talleres de Creación Literaria para el Centro Andaluz de la Junta de Andalucía y como responsable de contenidos de audioguías para museos y monumentos. Aparte de sus conocimientos periodísticos y de comunicación.

Pero no deja de escribir, nunca dejó de hacerlo. Siguieron sus novelas No me pidas silencio, La luna nos abandona, Las santas no se suicidan y El objeto habitado.

En Poesía -excelente como era-, solo publicó 3 libros: Un mar que pierde esperanza, Corazones de ancla sin destino y En el lecho de los presagios.

Y disfrutaba escribiendo, no solo relatos para adultos, sino también cuentos para niños, –Los misterios de la casa de mi abuela, Ya voy ya voy es libre, La laguna del olvido-, quizá para curar a la niña dolorida que llevó dentro y que logró ella misma sacar con fuerza a flote. Otro ciclo más que Edith cerraba.

Edith y “La Avellaneda”

Feliz en su vida privada, pareciera no necesitar de la poesía para lamer sus heridas. Se volcó entonces en escribir para limpiar las de los otros. Escribe sobre el problema de la migración y muchos más, recogidos muchos en la gran serie de video-poemas que ella misma montaba y en los que ponía su propia y magnífica voz.

Es cuando, por razones de esas sincronías de su vida, tropieza con la Fundación Ana Bella contra el maltrato a la mujer: https://www.fundacionanabella.org/. Pone en marcha recitales y recauda fondos para casas de acogida.

En Sevilla y en su propia casa, funda la Tertulia Literaria El Carambolo donde reúne al mundo poético de la capital hispalense. Ha nacido para las letras y lo sabe.

Pero si hay algo verdaderamente extraordinario en lo que Edith se volcó desde Sevilla fue en la defensa a ultranza de la escritora hispano-cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda La Avellaneda: https://es.wikipedia.org/wiki/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda

Edith vestida de «la Avellaneda»

En una entrevista que, en el año 2014, le realiza la poeta Ana Santaella para la revista digital Luz Cultural, Edith Checa dice lo siguiente:

“Hace dieciséis años La Avellaneda entró en mi vida de forma extraña al escribir mi novela El color del albero, es una larga historia de sincronías y “casualidades”. Las cosas que me ocurrieron me llevaron a estudiar un doctorado y a hacer mi tesina sobre ella, por lo que conocía su testamento como nadie. Cuando regresé a Sevilla a vivir –ciudad en la que nací- me dediqué a hacer pequeños recitales con amigos poetas junto a su tumba en el aniversario de su muerte o de su nacimiento. Esos recitales quedaron reflejados en Google y, por tanto, cuando algunos periodistas se enteraron de que querían llevarse sus restos a Cuba, publicaron que si no lo remediaba la poeta Edith Checa que recitaba para ella en el cementerio no lo lograría nadie. Monté en cólera y luché para que nadie tocara su tumba con el testamento en la mano. Y lo logré. Después de aquello, lucho, luchamos en la Asociación La Avellaneda que tuve que crear, para que se la reconozca Académica de la Lengua a título póstumo”.

Se dejó la piel luchando por ello y, en cierta forma, fue otro ciclo cerrado.

Queda tanto por decir de su valía, de su entrega… Edith, esa mujer con gran carisma y personalidad, pero sin egos, buscó a su propio padre, le escribió cartas cuando supo de él, logró llegar a concertar con él una entrevista y perdonarlo de viva voz. ¿Cuántos más ciclos podrían quedarle por cerrar?

La vida no le permitió disfrutar mucho de sus aguas tranquilas, pero todavía conoció a su nieto en quien depositó en herencia la belleza de sus ojos. Otra forma más de cerrar ciclos.

Tu amor por mí es una vieja agracera
cuyo fruto nunca llegará a madurar.
Sin embargo, bajo mis cepas,
milagrosos cultivos en desérticos eriales de desesperanza,
hay siempre alorques en los que la lluvia se hace huésped
y alimenta las raíces de este alma, gorrión sin trino,
en la interminable sequía de las noches.
Y no soy, como tú, vieja agracera,
soy vid vigorosa y trepadora,
y mis vástagos se extienden nudosos
hacia cualquier lugar del que me llames.
Pero no llamas.

Están los sarmientos de mis cepas,
plagados de risas, palabras, versos y caricias
arracimados e intactos a la espera del vendimiador
de vientos y atardeceres.
¡Comienza ya a vendimiar uvas de mis parrales!.
han madurado, brillan como el oro del crepúsculo.
Ven a mi viña, pasea por ella, huele, acaricia
y recolecta.
Pero no recolectas.

Yo conozco las uvas de mi majuelo tienen algo de cabrieles
de mantua, de mollar,
serán miel y caramelo en tu boca.
Pero no vienes.

Tu amor por mí es una vieja agracera
cuyo fruto nunca llegará a madurar.
Ven pues como amigo a arropar mis viñas,
a abrigar las raíces
de mis cepas envejecidas,
porque quiero llegar a ser,
para mí mismo, un buen vino.

                                           Edith Checa

Video-Poema “ÁFRICA: EL MAR TE TRAGA”


Otros enlaces

Su blog VERSOSPECHOSOS: http://edith-checa.blogspot.com/

Edith Checa, en Poesía Contemporánea, portal temático de Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

https://www.youtube.com/results?search_query=EDITH+CHECA

Entrevistas a Edith Checa sobre Gertrudis de Avellaneda:

http://edith-checa.blogspot.com/2009/03/1-parte-de-la-entrevista-en-tv-edith.html

http://edith-checa.blogspot.com/2009/03/2-parte-de-la-entrevista-en-tv-edith.html

http://edith-checa.blogspot.com/2009/03/3-parte-de-la-entrevista-en-tv-edith.html



Ángeles Fernangómez fotografiada por Pilar Escamilla

Ángeles Fernangómez es una poeta y narradora leonesa residente en Madrid.

Cursos de Periodismo, Poesía y Literatura creativa. Creadora y Coordinadora del Grupo de Encuentros poético-artísticos Poética en GredosCofundadora de la Asociación Versos Pintados del Café Gijón (pintores y poetas). Organización y Coordinación de Ciclos como La Literatura Temática.

Publicaciones en revistas: Alkaid, R.Universidad Quintana Roo (México). Visítame Magazine (N.Y.) entre otras. Un buen número de colaboraciones en antologías (poesía y relato), tales como: 50 poetas contemporáneos de Castilla y León, Encuentros en Sambara, El Quijote en el Gijón, En una Ciudad Lineal, Versos Pintados, La mujer en la poesía hispano-marroquí, Filando cuentos de mujer, Amor se escribe sin sangre…

Coautora de Guiones e interpretaciones de Performances literarias: Profanando la letra, diálogos a cuerpo abierto o la de, Sylvia y Anne, oscuras novias conspiradoras.

Publicaciones en solitario (Poesía): Chupitos Poéticos (Poesía breve 2011-Edit.: Los Libros de Umsaloua) y Poemarios Papel Albal (2016) y Ven a mi burdel (2021), Huerga y Fierro Editores.

Finalista premios:  “I Certamen Jirones de Azul”, “Premio María del Villar” o Certamen “Les Filanderes”.

3 comentarios en “Edith Checa. La escritora que cerró todos los ciclos

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s