Después de ocho años por fin Mango entiende

Por Irene Fidalgo

Sección: Escriben nuestras jóvenes

Viernes, 22 de abril. 2022

La campaña de la tienda de ropa Mango, que salió a la luz en la primavera-verano de 2014, me sorprendió en una edad «muy poco conflictiva»: los dieciséis años.

Al bombo y platillo que en aquella época le estaban dando a la nueva línea Violeta de Mango, en los medios de comunicación, y cuyo propósito iba a ser sacar tallas grandes a su línea normal de ropa para sumarse a esa «inclusión» requerida en el mundo contemporáneo también dentro de la moda, se le sumaba el despropósito de sus carteles de campaña. Me acuerdo de mirar fijamente a las dos modelos de ambos carteles publicitarios: una de ellas, con un vestido ajustado, de espaldas a la cámara, recogiéndose el cabello; y, la otra, una chica de apariencia mulata sonriendo a la cámara con unos pantalones vaqueros. Ninguna de ellas parecía tener más de una talla 38 y, sin embargo, ahí estaban, en dos carteles enormes para chicas que necesitaban tallas grandes.

Cartel de la campaña violeta by mango.

Pero vuelvo a mis dieciséis años, un periodo, los que tengan hijos o los que aún no estamos tan lejos de esa etapa (o eso nos decimos), en los que cualquier cosa de la vida ordinaria puede suponer un problema irresoluble. Y todo se magnifica si, para colmo de los males, nos lo están metiendo por los ojos por todos los medios posibles. Para mí aquello suponía una atrocidad porque, después de una infancia en la que no cabía en ningún pantalón de la talla correcta para mi edad, y la única solución era comprar las tallas para niñas gorditas de El corte inglés, por fin había podido sentirme a gusto con mi cuerpo cuando llegó la adolescencia y todas comprábamos en las mismas tiendas de ropa para mujeres jóvenes. Ya no había discriminación. No me sentía excluida. Hasta esa campaña. Mango iba a destinar la colección Violeta a mujeres de tallas grandes, algo que, en principio, me pareció una idea increíble hasta que fui consciente de las tallas que iban a incluir en esa sección: de la 40 a la 52. Sin comerlo ni beberlo, me volvía a sentir marginada de la línea normal de ropa.

Pero esto no acaba aquí, porque no fui la única a la que esta campaña no le pareció del todo adecuada y, con el tiempo, Mango se fue llenando de críticas de usuarios de la red a los que la talla 40 tampoco les parecía una talla grande. Ni que decir tiene que estoy totalmente de acuerdo con los usuarios que le echaban en cara a Xavier Carbonell, director de responsabilidad social corporativa del grupo, el hacer apología de la anorexia.

El tiempo, sin embargo, ha conseguido borrar este manchón negro de la historia de Mango para bien porque, en agosto del año pasado, Mango decidió cancelar su línea Violeta. Las mujeres de una talla entre la 40 y la 52 no necesitarán comprar en secciones específicas, en las que, por desgracia, no suele haber tanta cantidad de prendas para elegir, sino que ahora la propia marca se encargará de llevar ella misma las tallas desde una 32 a una 52.

¡Por fin las marcas entienden que la ropa debe acomodarse a los cuerpos y no los cuerpos a la ropa!

Campaña de Violeta by Mango #ThisIsPower.
MANGO


Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.

Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.

Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones. 

2 comentarios en “Después de ocho años por fin Mango entiende

  1. Querida Irene:
    Desde el año 2000, mucho antes de que entrase en boca de todos el concepto Curvy o el body positive, yo me iniciaba en el mundo de la moda dentro de la talla grande o plus size, como se nos denominaba entonces a las modelos que estábamos fuera de los cánones estándar. Mi talla entonces, estaba entre una 42 y 44. Realizaba una media de nueve catálogos por temporada, numerosos desfiles y era modelo de patronaje para diferentes firmas. Con vaivenes de talla siempre, he llegado a realizar catálogos con una 38 también para talla grande.
    Entiendo perfectamente tu problema para conseguir ropa que no fuese «de señora». Yo lo sigo padeciendo al día de hoy y te voy a explicar por qué, pues tiene mucho que ver con tu artículo.
    Conservo el correo que envié a Mango en el año 2003 precisamente demandando amplitud de tallas teniendo en cuenta la realidad de la diversidad de cuerpos y, sobre todo, los mensajes que lanzaban en sus campañas, que no se ajustaban a la realidad. Nunca me contestaron.
    También recuerdo que una de las mujeres que protagonizaron esa campaña de Violeta, reconocida en la vida social, actualmente diseñadora y en otro tiempo presentadora en una programa de tarde de Canal + entonces, río y se burló de las modelos de talla grande que fuimos a desfilar en el programa en el que participaba. También sus comentarios vejatorios en la sala de maquillaje, cuando pensaba que no la escuchábamos. No se trataba, lamentablemente, de algo puntual. En muchos desfiles, para diferenciarnos, se referían a las modelos «normales» y a las «otras». ¡Vamos, que nuestro cuerpo no era normal para nadie: ni para vestidoras, make up & hair, estilistas, etc.!
    Volviendo a Mango: de nada sirven esas acciones si el patronaje no se ajusta. Una prenda debe adaptarse realmente y hacer un escalado correcto para que siente bien. Y eso tampoco estaba bien resuelto en Violeta. Hablo de Mango como respuesta a tu post, pero podría extenderlo a otras marcas a las que se les llena la boca con decir que también incluyen tallas grandes en su colección. Pasa lo mismo con la desigualdad de tamaño para la misma talla ¡incluso dentro de la misma marca!
    En fin, que mi perspectiva es igual de pesimista que entonces. Nada es real y todo se apoya en campañas de márquetin.
    Por esa misma regla, deberían incluir a modelos de todas las edades, y tampoco lo hacen.
    Así que, como se suele decir «mucho lirili y poco larala».
    Isabel Llanos

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