Begoña García. La magia de las marionetas

Por Paz Martínez

Sección: Mujer: Arte, Cultura y Oficio

Miércoles, 13 de abril. 2022

Las marionetas se relacionan con casi todas las culturas del mundo y con las civilizaciones más remotas. Dicen que el ser humano reparó en las sombras móviles reflejadas por el fuego en las paredes de las cuevas e imitaron esas figuras con la piel de los animales que cazaban y la madera que tenían al alcance, creando hechuras planas.

Las marionetas van evolucionando con el paso del tiempo a maderas talladas y en la Edad Media son utilizadas por la Iglesia para representar pasajes bíblicos. Pero ante el riesgo de tomar al títere por ídolo decidieron prescindir de éste que siguió siendo utilizado en la calle y abordando aventuras de caballeros y otras narraciones.

Begoña García con algunas de sus creaciones

Este pequeño preámbulo que hoy os narro es algo que desconocía hace apenas unos días, antes de mi encuentro con Begoña García, una mujer rural que se dedica a la fabricación de marionetas. Después de descubrirla a ella y admirar su magnífico trabajo no pude más que seguir interesándome por estas creaciones.

Pero después de la breve introducción de mi cosecha, mi evidente intención es que conozcáis a esta artista que no solo ha conseguido sobrevivir en el mundo rural con un oficio atípico, sino que además inmortaliza todo tipo de personajes que terminan por viajar a hogares de cualquier parte del mundo.

Begoña García decide junto a su pareja regresar en los 90 a la casa de sus abuelos en Murias de Rechivaldo (León) cargada de futuro. Consigo trajeron sus hijos y sus marionetas. Apostaron por el mundo rural como paraíso para la maternidad. El retorno al pueblo resulta siempre duro: faltan infraestructuras, la gente es poco acogedora con los forasteros, las dificultades tecnológicas son muy evidentes dado que su producto es prioritariamente de venta on line y nada parece fácil, pero saben ver el vaso medio lleno y dan valor al entorno natural y a la calma del mismo que les permite trabajar con entrega en sus creaciones, y poco a poco armonizan con lo que les rodea y encuentran el equilibrio, la admiración de sus vecinos y un hogar que llevan llenando de vida desde hace treinta años. Y es que la casa de Begoña está repleta de personajes que cobran vida al mover sus hilos. Son piezas únicas que Begoña modela una a una, junto a su pareja, con pasta de papel, madera, fibras naturales, acuarelas, abalorios, etc.

El valor sentimental de cada marioneta es francamente incalculable pues no existe un molde con el que fabricarlas y eso le da personalidad a cada una de ellas. Algunas nacen por encargo, pero la mayoría son hijas de la literatura que tanto les gusta a sus creadores. Así pues, ha habido creaciones basadas en personajes tan conocidos como Las little people de Murakami, Nosferatu, el Frankestein de Mary Sheley o los personajes que Alicia se encontró al cruzar el espejo. Todos y cada uno sentidos y reinterpretados en cada marioneta de la que podríamos creer que hay un ente detrás, si observamos sus rasgos marcados, la profundidad de su mirada y los ropajes, diseñados y cosidos por Begoña, rescatados de viejos retales o de prendas reutilizadas, que otorgan personalidad y presencia a cada personaje.

Cuando le pregunto que añora de la ciudad me cuenta que tal vez la variedad de opciones culturales, tener que desplazarse a otras localidades para visitar un museo, un teatro o disfrutar de un concierto. También quizá encontrar un ambiente social afín con el que compartir sus inquietudes en esta recia tierra maragata.

Pero intuyo que, a pesar de todo, cuando sus marionetas la miran a los ojos, siente que nunca ha estado sola pues una marioneta no es solo un muñeco, es la complementación mágica entre el marionetista y la marioneta, un ser viviente, con la personalidad que le trasfiere la persona que la crea, La marioneta satisface la imaginación del marionetista y manifiesta su belleza y su voz interior.  En la belleza de las marionetas de Begoña reside su propia belleza y esa simbiosis es razón más que suficiente para, desde este punto de partida, descubrir este arte y a la artista.

www.etceteramarionetas.com


Paz Martínez Alonso (Santa Colomba de Somoza, León) ha publicado dos poemarios y ha participado en varias antologías poéticas y de micro-relato. Actualmente está preparando su último trabajo junto al cantautor madrileño Moncho Otero, En Son de Paz.

Finalista del Certamen Atardecer de otoño (1993) con el poema Dolor, publicado en la misma antología y posteriormente en el poemario De musgo y Piedra. Segundo premio en el VI concurso literario de Zahara de los Atunes, (Cádiz) con el poema Fértil.

Colabora con diversos proyectos que tratan de dar a conocer el entorno rural a través de diferentes propuestas culturales con el patrocinio del Ayuntamiento de Santa y la recuperación de Filandones Tradicionales, junto a Mercedes G. Rojo, a través del centro Cultural “El Casino” de Santa Colomba de Somoza, del que es presidenta desde 2016. 

Su poema Dios Tilenus recogido en Los márgenes del Tiempo fue elegido emblema de la Asociación Montañas del Teleno, la cual trabaja por el desarrollo y sostenibilidad en el mundo rural.

Ha colaborado en el programa Hoy puede ser un gran día (Libertad FM), con el espacio Los libros de mi vida realizando reseñas literarias.

Colabora con la columna Serendipias en la sección de opinión La Tercera Columna del periódico digital Astorga Redacción. y en la publicación independiente Elefantes con alas.

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