«Arcane»: la nueva serie animada que transgrede los roles de género en la animación.

Por Irene Fidalgo López

Sección: Escriben nuestras jóvenes

Viernes, 25 de febrero. 2022

Si hay algo que me caracteriza de forma íntegra, y que se puede considerar como una certeza reveladora de mi personalidad y gustos en lo que a pasatiempos se refiere, es mi genuina pasión por las series de animación. Y, como no podía ser menos, después del revuelo que estaba ocasionando Arcane en el mundo de los auténticos frikis de las series al estilo anime japonés, y, en general, en todos aquellos que vivimos por y para las buenas historias en cualquier formato, decidí que era el momento de concederle una oportunidad.

He de reconocer, si soy totalmente honesta, que comencé la serie sin unas expectativas muy altas. ¿Qué exactamente se podría esperar de una serie basada en el mundialmente famoso videojuego League of Legends? ¿Una serie infinita de peleas basada en los roles de los campeones del videojuego? ¿Una trama inconexa merced del colorido y la excentricidad de unos personajes creados dentro de la ficción steampunk y fantástica? Sin más premisas que una historia creada por la compañía de Riot Games, un par de escenas de lucha entre varios personajes y una visión muy diferente de la acostumbrada en el diseño de los campeones, pulsé el botón de play en el mando a distancia. Mentiría si no dijese que me quedé muda del asombro y que en un par de días me vi la serie al completo sin pestañear entre los capítulos. No es que Arcane haya sido la mejor de las propuestas fantásticas dentro de la plataforma de Netflix el pasado año, sino que la calidad de la diégesis, la composición de los personajes, la elección de la música y el entramado psicológico es tan fascinante que eres incapaz de apartar la mirada de la pantalla. No es de extrañar, pues, que en Rotten Tomatoes la serie haya conseguido el 100% de críticas positivas y casi un 98% de críticas favorables por parte del público. Algo que no solo se debe a su innovador carácter de animación que hace que los personajes cobren una existencia casi real en la pantalla, alejándose de la animación normal en dos planos.

Foto tomada de Riot Games (internet)

El gran acierto de sus creadores (y el hecho de que haya atrapado a tanto público en diferentes países) es que la serie, aunque desarrolla a los personajes (campeones) del videojuego, es totalmente independiente de él. Los espectadores, por tanto, no necesitan haber jugado al videojuego para entender la trama. Centrada en la historia de dos hermanas que crecen juntas en los barrios más marginales de una ciudad al estilo steampunk,  la serie pretendecontar el pasado de estas dos protagonistas para entender sus evoluciones adultas. Huérfanas desde niñas, las dos hermanas aprenden a sobrevivir en un mundo desalmado en el que los que tienen menos han dejado de esperar la caridad de los poderosos. El cruel y descarnado mundo del hampa se muestra ante los ojos de los espectadores en toda su extensión sin omitir ningún tipo de detalles. El miedo, la rabia, el abandono, la traición, la violencia y la crueldad confeccionaran los caracteres de la personalidad de ambas protagonistas hasta el extremo de enfrentarlas en la adultez: una perseguirá lo que es justo (a expensas de los métodos para conseguir su meta) mientras que la otra cederá su visión a una personalidad trastornada como consecuencia del estrés postraumático que vivió de niña. Os preguntaréis por qué me han llegado a interesar, pues, estas dos protagonistas y los demás personajes femeninos que acompañan a la trama. La respuesta es simple: todas las mujeres en la trama son inteligentes, muestran un fuerte carácter de liderazgo, no les importa imponer su voz frente a las masculinas y hacen valer su voluntad. Como todos los grandes fanáticos de las series estilo anime, soy consciente del papel que las mujeres cumplen en las series animadas: o bien son representadas desde una posición pasiva y sumisa o bien cumplen el papel de heroínas hipersexualizadas que son sujeto romántico de los intereses del protagonista. Ver algo diferente en la pantalla proporciona una amplia sensación de deshago porque, no solo estas mujeres (Vi, Jinx, Caitlyn, Mel, Medarda, etc.) son buenas guerreras, sino que su inteligencia y estrategia se pone de manifiesto en múltiples ocasiones. Ahora bien, se podría pensar que, siendo tanto heroínas como villanas, deberían encontrarse hipersexualizadas como en otras series. No obstante, no ocurre lo mismo en Arcane. Las mujeres guerreras tienen bíceps desarrollados como los hombres, los hombros anchos, el pecho esculpido y los muslos fuertes, cualidades que aportan un sesgo de absoluto realismo a su prosopografía. La astuta Mel es bondadosa, pero también manipuladora, estratégica, consciente de su posición y de su inteligencia como clase dirigente de la ciudad. Su madre, Medarda, es retratada como la gobernante de otra nación mucho más guerrera que la ciudad en donde transcurre la historia, pero, al igual que su hija, no solo posee una mente aguda, sino que toma sus propias decisiones para gobernar su tierra. Por otro lado, Caitlyn es una de las más inteligentes policías de la ciudad: es astuta, posee un agudo sentido detectivesco y un carácter y unas convicciones extremadamente claras.

En esencia, me alegra ver que, por fin, se reflejan personalidades fuertes en una serie en la que la acción es predominante. Las mujeres son tanto inteligentes como valientes y fuertes. Ninguna necesita que ningún hombre la guíe.


Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.

Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.

Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones. 

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