La función de los yōkai femeninos en el folclore tradicional japonés

Por Irene Fidalgo López

Sección: Escriben nuestras jóvenes

Viernes, 17 de diciembre. 2021

Como consecuencia de mi fascinación por algunos de los aspectos más llamativos de la literatura japonesa y de sus mitos, decidí atreverme a escribir quizá uno de los artículos que más ganas tenía de traer a la revista.

Mi adoración por lo fantástico comenzó desde que era una niña con las novelas cortas de Kika Superbruja y Geronimo Stilton, se acrecentó en la adolescencia con los libros juveniles de Memorias de Idhún, Crónicas de la Torre, Cazadores de sombras, La materia oscura o El ciclo de la luna roja entre otros muchos títulos y alcanzó su esplendor durante mi época universitaria en donde no solo me embarqué en numerosas novelas y cuentos del género fantástico, sino que todos los veranos me descubrí como becaria del grupo de estudios de lo insólito (GEIG). El monstruo se convirtió en uno de los temas que con más gusto hablaba tanto a compañeros de carrera como a amigos fuera del ámbito de las letras.

Mi conocido interés por lo insólito se vio alimentado por mi (nada oculta) pasión por lo oriental, en donde descubrí un gran potencial de estudio. En especial, me gustaría adentrarme, de forma una somera, en los papeles que contraen las mujeres yōkai en el mundo de lo maravilloso. Y he aquí que debo hacer una gran distinción, puesto que no nos encontramos teóricamente dentro del ámbito de la novela fantástica, sino del género de lo maravilloso, puesto que esta serie de personajes se encuentran, en prácticamente todas las historias, dentro de un mundo donde el imaginario colectivo conoce, cree y no le resulta sorprendente la aparición de este tipo de espectros del folclore japonés.

Uno de los motivos que más se repiten dentro del papel femenino de los yōkai es el de beneficiario del héroe. Estos seres (más poderosos que los humanos) serán los que ayuden al héroe a cumplir una misión o le concederán un deseo que le ayude a lograr sus objetivos. Esto es lo que sucede en el cuento «Del sueño de un día de verano», en donde al protagonista se le concede la oportunidad de regresar a su casa después de su matrimonio con la hija del dios del mar. Será ella misma quien ayuda a Urashima (nuestro héroe) a regresar a su aldea con la condición de que si desea regresar con ella no debe abrir una pequeña caja que le entrega. Algo similar sucede en el cuento «Yuko-Onna», en el que Minokichi es salvado de morir congelado una noche de ventisca por una extraña y bella mujer que lleva el signo de la muerte consigo.

Por otro lado, y sin entrar en muchos detalles ni extenderme con las referencias, aparece otro gran motivo que toman los personajes femeninos: el de castigadoras. Así ocurre con el ikiryō que convoca la esposa de Kihei, un famoso hombre de negocios a cargo de uno de los más prestigiosos negocios de porcelanas, para que persiga a Rokubei, el joven aprendiz de su marido. Esta manifestación del alma, con forma de mujer, pretende agotar al joven hasta llevarlo a la tumba, algo que solo se conseguirá remediar si la esposa de Kihei consigue frenar la envidia que siente por Rokubei.

De una forma similar, en otro de los cuentos típicos del folclore japonés, un viejo comerciante, al caer la noche, cruza la cuesta de la provincia Kii en solitario hasta toparse con una mujer joven que llora desconsolada. El anciano intenta consolarla hasta que ella se revela como una mujina, cuyas intenciones no son nada amigables.

Finalmente, otro de los motivos más populares dentro de la figura de las yōkai femeninas es la de servir como el interés amoroso del héroe. Sin embargo su acción nunca es pasiva en las historias, sino que son ellas mismas las que eligen al héroe como su esposo y casi nunca a la inversa, otorgándoles un mayor poder sobre sus acciones y destino. Este motivo que recorre la mayoría de los cuentos ya mencionados se intensifica en el cuento de «La historia de Ito Norisuké», en el que el protagonista se ve arrastrado hacia un matrimonio con una mujer de otro siglo a la que ama desde el primer momento que la ve, pero que le exige un gran sacrificio por su parte: la muerte.

Es de esta manera como se conforman algunos de los motivos tradicionales de los  yōkai, los cuales van asociados a connotaciones tanto positivas como negativas. Tampoco hay que olvidar que muchos de estos espíritus funcionan como un interés romántico que, sin embargo, nunca acabará felizmente para la pareja de enamorados.


Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.

Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.

Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones. 

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