Nannerl, la otra gran Mozart

Por Marta Muñiz Rueda

Sección: Mujeres en la Música

Lunes, 1 de noviembre. 2021

Maria Anna Walburga Ignatia Mozart (Salzburgo, 30 de julio de 1751-29 de octubre de 1829), también llamada Nannerl y Marianne, fue una célebre pianista, violinista y compositora del siglo XVIII. Era la hermana mayor de Wolfgang Amadeus Mozart e hija de Leopold y Anna Maria Mozart.

Los dos pequeños dieron múltiples conciertos juntos

Todos sabemos algo de su existencia, pinceladas, pequeños datos que nos hacen afirmar que existió y que tenía cierto talento musical. Lo que ya nunca sabremos es hasta qué punto Nannerl era un prodigio artístico, pues su historia es una de las más silenciadas por el tiempo y, sobre todo, por una mentalidad, la de su época neoclásica, netamente patriarcal y completamente hermética hacia el hecho de que una mujer mostrase públicamente su genialidad.

Con cinco años de edad, su padre comenzó a enseñarle a tocar el pianoforte y Nannerl parecía ser una potencial niña prodigio, tanto como llegaría a serlo su hermano Wolfang. Leopold la llevó a muchas ciudades, tales como Viena y París, para dar a conocer sus habilidades. Al principio se destacó como excelente intérprete en clave y piano, incluso también llegó a destacar en canto y violín.

De cualquier forma, dada la opinión de sus padres, frecuente en la sociedad de su época, se hacía imposible que continuara su carrera. Según las fuentes del último diccionario musical Nuevo Grove, «desde 1769 en adelante, ya no se le permitió mostrar su talento artístico en los viajes con su hermano, ya que había alcanzado la edad de contraer matrimonio». Durante los años 1770, mientras Wolfgang triunfaba artísticamente en Italia junto a su padre, Marianne se quedó en su casa junto a su madre, pero a pesar de ello muchas personas la llamaban con frecuencia para escucharla, ya que su ejecución seguía siendo notable. Igualmente descartó viajar con su padre mientras Wolfgang visitaba París y otras ciudades con su madre.

La joven Nannerl practicaba horas y horas y era capaz de acompañar al teclado a cualquier solista…

Existen evidencias de que Marianne escribió composiciones musicales, como pueden ser las cartas de Wolfgang alabando su trabajo. Su hermano decía en ellas que su obra era hermosa y la animaba a seguir componiendo, pero la voluminosa correspondencia de Leopold jamás menciona alguna de sus composiciones, y tampoco ha sobrevivido hasta hoy ninguna de ellas, lo que convierte el caso de Nannerl en uno de los más tristes de la Historia de la Música.

Sabemos que María Anna practicaba cada día horas y horas y era capaz de acompañar al teclado a cualquier solista en las tonalidades más difíciles e inesperadas.

Mientras Wolfang mostraba un carácter más rebelde y se enfrentaba a su padre Leopold en torno a algunas decisiones sobre su vida y carrera, Nannerl nunca rechistó ni se opuso a las decisiones que su familia tomó respecto a su destino. Asumió con docilidad su negativa a desarrollar una carrera musical. Ahora podemos preguntarnos ‘por qué’ tanta sumisión callada, pero pienso que no se puede culpar del todo a Leopold ni a los Mozart en general. Si Nannerl hubiese sido lanzada al público, se la habría considerado como una prostituta según era la mentalidad de su época, llena de prejuicios sociales, morales y religiosos que sumían a la mujer en un peón doméstico.

Se enamoró de Franz D´Ippold, capitán y tutor privado, pero fue obligada por su padre a desechar esta propuesta de matrimonio, a pesar de los vanos esfuerzos realizados por Wolfgang de que siguiera sus propias preferencias. Finalmente, se casó, con el beneplácito de su familia,  el 23 de agosto de 1783 con un magistrado millonario, Johann Baptist Franz von Berchtold zu Sonnenburg  y se mudó con él a St. Gilgen, una villa austriaca al este de Salzburgo, ciudad donde estaba el hogar de la familia Mozart. Sonnenburg tenía dos matrimonios anteriores, los cuales terminaron al morir las mujeres, y cinco hijos fueron concebidos en ellos. Marianne le ayudó a criarlos a todos. También dio a luz tres niños comunes: Leopold Alois Pantaleon, Jeanette y Maria Babette.

Cuando Marianne dio a luz a su hijo mayor a quien llamó Leopold, al igual que su padre, ocurrió otro episodio triste que demuestra su servilismo incondicional. Ella había viajado desde su hogar en St. Gilgen hasta Salzburgo para el nacimiento. Cuando retornó a St. Gilgen, dejó al bebé al cuidado de su padre y sus sirvientes. El viejo Leopold le hizo saber a través de una carta que prefería criar él mismo al bebé por algunos meses. En 1786 extendió el plazo por un tiempo indefinido. El caso es que Leopold cuidó y crió a su nieto hasta su muerte. Y fue su siguiente objetivo musical. Quiso hacer de él un nuevo ‘Wolfang’, por lo que dedicó su vejez a entrenar al niño sin descanso. Nannerl siempre obedeció los deseos de su padre como haría una buena hija en aquella época.

La familia Mozart al completo. El padre, tras el piano

Su relación con Amadeus siempre fue buena, eran dos hermanos muy unidos. Él siempre había admirado sus composiciones y le pedía opinión a Nannerl con frecuencia, por lo que es deducible que respetaba mucho su punto de vista y tenía en alta consideración sus conocimientos y gusto musical. Pero la vida y sus caminos distancian muchas veces a quienes se aman. Su matrimonio con Constanza separó a los hermanos, pues Nannerl no tenía un buen concepto de su cuñada, acertado posiblemente, pues la historia nos demuestra que fue una esposa interesada que nunca le amó como Mozart merecía. A la muerte de su hermano Marianna se interesó por su obra y su vida y trató de devolverle sin suerte su posición y consideración en sociedad. Se sumió en una profunda tristeza al conocer la pobreza y la soledad en la que su hermano Wolfang había dejado de respirar. Tras su fallecimiento, este análisis de su biografía hizo que Nannerl volviera a sentirse muy unida a Mozart, como cuando eran niños.

Durante sus últimos años ejerció como profesora de música y era muy respetada por sus alumnos, que lograron grandes metas gracias a sus magníficas dotes como docente.

La mujer adulta que poco a poco fue apartándose de la vida pública

Poco a poco se fue enterrando en una soledad lánguida, quienes la visitaron se encontraron con una mujer decrépita, abandonada, sola y enferma. Muchos creyeron que estaba sumida en la pobreza, pero no era cierto, legó a sus hijos una gran fortuna.

Marianne falleció el 29 de octubre de 1829 y fue enterrada en la cripta comunal de la abadía de San Pedro en Salzburgo.

Varias creadoras contemporáneas han dedicado libros y películas sobre la vida de Nannerl Mozart, como Sharon Chmielarz y su biografía The other Mozart, Carolyn Meyer y su novela In Mozart’s Shadow: His Sister’s Story, Nancy Moser escribió otra titulada Mozart’s Sister: A Novel, la italiana Rita Charbonnier es la autora de La sorella di Mozart y Alison Bauld escribió Mozart’s sister. la narradora china Marie Lu se centró en la vida de Nannerl en su obra El reino del revés y el cineasta francés René Féret llevó su vida al cine en 2010.

Nannerl, el genio musical que la humanidad ha perdido.

Marta Muñiz Rueda (Gijón, 1970) es escritora y músico. Ha publicado libros de poesía (El otoño es nuestro, Libro de la delicadeza), la novela Tiempo de cerezas, y los libros de cuentos 13 cuentos dementes Anna y las estrellas. Desde pequeña su vida ha estado ligada al aprendizaje y la enseñanza del piano y la composición, ya que todas las mujeres de su familia han estudiado interpretación. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y titulada profesional de piano por los Conservatorios de Gijón y León. Como compositora puso música a poemas y textos de Miguel de Cervantes y Lope de Vega en la obra ‘Duelo de ingenios’, actuando a dúo con la soprano Ana Clara Vera Merino, estrenándose con gran éxito en la Biblioteca Pública de León. También es autora de cuatro obras de teatro musical infantil en la compañía de la que forma parte, ‘Moraleja de la candileja’. Ha participado en numerosos eventos artísticos, antologías, revistas culturales y es columnista de opinión del diario de información general La Nueva Crónica.

4 comentarios en “Nannerl, la otra gran Mozart

  1. Gracias, Marta, por seguir compartiéndonos mujeres tan fascinantes en el campo de la música. Una pena que en esta ocasión sea imposible cualquier acercamiento a su obra. Ojalá en algún momento se descubran y rescaten algunas de esas partituras cuyos contemporáneos pudieron llegar a disfrutar.

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s