LISA GERRARD O LA MÚSICA DEL ALMA

Por Marta Muñiz Rueda

Sección: Mujeres en la Música

Lunes, 20 de septiembre. 2021

A lo largo de esta serie de artículos sobre ‘Mujeres y Música’ que vengo escribiendo desde hace unos meses para Masticadores-FEM, he tratado de incluir como protagonistas a creadoras de orígenes, épocas y estilos muy diversos, porque creo que la música en sí misma, aunque tratemos de ponerle etiquetas como clásica, folk, new-age, pop, rock, lírica, antigua, etc. en realidad es una sola. No existe etiqueta que haga a un artista más grande o más pequeño. Los diferentes estilos y géneros que nos ayudan a clasificar las obras simplemente orientan sobre diversas culturas y maneras de sentir a través del sonido, pero cada autor e intérprete puede ser muy valioso históricamente hablando sea cual sea su campo o su mirada.

Hemos analizado la vida y la obra de creadoras europeas, antiguas y contemporáneas, asiáticas, americanas y hoy he querido, no rescatar del olvido, porque no es necesario, pero sí darle más luz al trabajo de una mujer australiana: Lisa Gerrard, compositora e intérprete contemporánea, nacida en Melbourne el 12 de abril de 1961.

El nombre de Lisa salió a la luz tras su trabajo conjunto con Hans Zimmer cuando juntos crearon la banda sonora de ‘Gladiator’ (Ridley Scott, 2000), pero esta mujer tan especial ya tenía un itinerario propio para entonces digno de escuchar y resaltar.

La voz de Gerrard es exótica y muy particular. Oscura, profunda, lírica y grave, sensible hasta la médula. Su formación no proviene del ámbito de la música académica o clásica, más bien Lisa inició su carrera musical en otros estilos como el rock gótico, el dark wabe y el post-punk. aunque más tarde ella misma se decantaría por el campo de las bandas sonoras que en mi opinión son la continuidad contemporánea de la música culta sinfónica, son sus herederas.

Desde que tenía doce años, elaboró su propia lengua musical, un nuevo código quele permitía comunicarse con los dioses.

Su registro a caballo entre contralto y mezzo soprano, su sonido cercano y triste, crean una atmósfera única que seduce al oyente a través de un lenguaje nuevo. Y es precisamente este punto, la creación de un nuevo lenguaje musical, lo que hace grande a Lisa, porque rompe con la tradición y se suma a la posmodernidad a través de su propia forma de expresarse, es capaz de transmitirnos un sonido nuevo. Y en el arte, renovarse o morir es fundamental. Lisa y su ‘idioglosia’ son a la música algo así como un ‘dolce stil nuovo’.

Desde que tenía doce años, Lisa elaboró su propia lengua musical y según ella, ese nuevo código le permitía comunicarse con los dioses.

Acostumbrada a ambientes abiertos, por ser hija de inmigrantes irlandeses y haber crecido en un barrio donde lo común era la diversidad racial y el multiculturalismo, permitió de un modo natural asumir como propias influencias de distintas etnias y culturas, como la árabe, italiana, turca, griega.

A principios de los 80 forma un dúo con su compañero australiano Brendan Perry, llamado Dead can Dance. Juntos logran un gran éxito de público y crítica y graban en total 9 álbumes entre 1984 y 1995. En cada nuevo disco Lisa y Brendan conseguían renovar estilos gracias al mar de influencias que ambos llevaban como equipaje, logrando crear una música atemporal que fusionaba elementos muy dispersos, cantos medievales, folk ancestral, música electrónica, sonidos celtas, ritmos barrocos.

Todo este bagaje hace que años más tarde trabajar en la industria del cine le reporte logros brillantes, pues Lisa será capaz de adaptarse a historias de múltiples épocas y continentes.

Su primera colaboración cinematográfica surgirá en 1999, en la película ‘El dilema’(Michael Mann), y en este momento conocerá a Russell Crowe, relación que, unida a la casualidad y la suerte harán que Lisa desemboque en la que será su obra más notoria: ‘Gladiator’. Mientras rodaban el film, Zimmer escuchó por azar un CD de Dead can Dance y en ese momento quedó impactado por la belleza sugerente y profunda de la voz de Lisa Gerrard. Como Russell Crowe la conocía desde el anterior rodaje de ‘El dilema’, fue el actor quien medió entre ambos y aunque en principio Zimmer solo pensaba trabajar con Lisa cinco días en calidad de intérprete, la química artística entre ambos fue tan fuerte que ella se quedó a su lado siete meses como coautora de la banda sonora. Ambos se consideran a partir de entonces ‘almas gemelas’ en lo que a música se refiere. Fue precisamente en la composición de ‘Gladiator’ donde Zimmer apoyó a Lisa en su utilización de la idioglosia, concretamente en el célebre tema “Now we are free”. El resultado contiene tal lirismo y profundidad dramática, tanta belleza, que no es extraño que esta canción obtuviera un Globo de oro y fuese nominada al Óscar junto al compositor alemán.

Centrándonos más en este término, ‘idioglosia’, Lisa ha confesado que deriva de los antiguos melismas medievales del canto llano, incluso de sonidos ancestrales con los que los primeros humanos podrían comunicarse en los albores de la Humanidad.

Esta técnica musical identifica ciertos sonidos con sílabas de un modo inconexo y se cree que antiguas civilizaciones la utilizaban para alcanzar trances hipnóticos. Se podría parecer, por ejemplo y para entendernos, al sentir del ‘Cante Jondo’ flamenco. A muchos críticos les ha resultado interesante la experiencia y otros la han criticado mucho. Lisa alega que finalmente no importa tanto el lenguaje que elijamos, sino lo que nos permita sentir y transmitir ese lenguaje.

La llamada ‘idioglosia’ utilizada por Gerrard, es lo que los antiguos conocían como ‘don de lenguas’ y se consideraba un lenguaje divino desconocido para muchos hablantes para privilegio de algunos elegidos; sin embargo Gerrard lo conecta con el lenguaje infantil y también con técnicas de vanguardia, movimientos cerebrales relacionados con lo onírico y el inconsciente, un lenguaje capaz de conducirnos a un estado diferente en el que el alma se libera a través de la música.

Tras el éxito fulminante de ‘Gladiator’ Lisa ha trabajado de nuevo con Zimmer en ‘Black Hawk derribado’ (Ridley Scott, 2001) y también en ‘Lágrimas del sol’ (Antoine Fuqua, 2003). También ha sido coautora de otras bandas sonoras con otros maestros como Harry Gregson-Williams en ‘El fuego de la venganza’, Pieter Bourke en ‘El dilema’ y de nuevo para Michael Mann en ‘Ali’. Junto a Ilan Eshkeri compuso la BSO de ‘Crimen organizado (Matthew Vaughn, 2004), con Marcello de Francisci trabajó en ‘Balibo’ (Robert Conolly, 2009), y ganaron el Screen Music Award, un premio Aria y tres nominaciones más. Y continuaron el tándem en ‘Visiones de un asesinato’ (Richard Gabai, 2011) y ‘La venganza de Jane’ (Gavin O’Connor, 2015). Después llegó el turno de componer con James Orr en ‘La hora señalada’ (Paul Currie, 2017), ‘West of Sunshine’ (Raftopoulos, 2017) y ‘Undertow’ (Miranda Nation, 2018).

La música es un lugar para refugiarse. Es un santuario de la mediocridad y el aburrimiento. Es inocente y es un lugar donde pue desperderte en pensamientos, recuerdos e intrigas”. Lisa Gerrard

En solitario ha compuesto varias obras entre las que destacan ‘Whale rider’, ‘Playing for Charlie’ ‘Oranges and sunshine’ y ‘Burning man’, obteniendo numerosos premios, como el del Círculo de Críticos cinematográficos de Australia.

Como vocalista tuvo la gran oportunidad de trabajar junto al gran Ennio Morricone en ‘Sin destino’ y junto al polaco Z. Preisner tuvo el honor de cantar ‘Diaries of Hope’, inspirada en los diarios y poemas de niños víctimas del holocausto.

Lisa continúa actuando en grandes salas de todo el mundo, como el ‘Royal Albert Hall’ de Londres o el ‘Auditori’ de Barcelona. En los últimos años sigue colaborando en proyectos peculiares, todos ellos dotados de una gran espiritualidad como la canción ‘Storm’ junto a un pianista húngaro (Havasi) o el álbum Hiraeth con el percusionista David Kuckhermann.

Recientemente Lisa ha declarado: “La música es un lugar para refugiarse. Es un santuario de la mediocridad y el aburrimiento. Es inocente y es un lugar donde puedes perderte en pensamientos, recuerdos e intrigas”.

Lisa Gerrard, una mujer extraordinaria.


Marta Muñiz Rueda (Gijón, 1970) es escritora y músico. Ha publicado libros de poesía (El otoño es nuestro, Libro de la delicadeza), la novela Tiempo de cerezas, y los libros de cuentos 13 cuentos dementes Anna y las estrellas. Desde pequeña su vida ha estado ligada al aprendizaje y la enseñanza del piano y la composición, ya que todas las mujeres de su familia han estudiado interpretación. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y titulada profesional de piano por los Conservatorios de Gijón y León. Como compositora puso música a poemas y textos de Miguel de Cervantes y Lope de Vega en la obra ‘Duelo de ingenios’, actuando a dúo con la soprano Ana Clara Vera Merino, estrenándose con gran éxito en la Biblioteca Pública de León. También es autora de cuatro obras de teatro musical infantil en la compañía de la que forma parte, ‘Moraleja de la candileja’. Ha participado en numerosos eventos artísticos, antologías, revistas culturales y es columnista de opinión del diario de información general La Nueva Crónica.

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