María Rodrigo. La mujer en la ópera.

Por Marta Muñiz Rueda

Sección: Mujeres en la Música

Lunes, 06 de septiembre. 2021

María Rodrigo. Una de las mujeres destacadas en la música española del siglo XX

Tras un delicioso descanso estival, vuelvo encantada a este rincón de MASTICADORES de Letras FEM/ Mujeres en la Música con energías renovadas, también renovables, pues siempre desconectar volverá a ser necesario, pero puede más el deseo de rescatar para todos nosotros más biografías, más nombres de mujer que deben brillar para siempre en la Historia Universal de la Música. Y comenzamos septiembre con la historia de una gran dama española, la primera en componer una ópera, toda una leyenda injustamente olvidada.

María Rodrigo (Madrid, 1888-Puerto Rico, 1967), idealista, solidaria, apasionada, vivió para la música. Pianista, compositora y docente, perteneció a la llamada Generación de Maestros: Músicos y compositores de prestigio internacional que tuvieron además una brillante y hermosa trayectoria como docentes. Es el caso, por ejemplo, de Jesús Guridi, Federico Mompou, Joaquín Turina, Conrado del Campo o José María Usandizaga- pero a diferencia de ellos, su nombre, como el de tantas otras mujeres a las que arrasó la dictadura, permanece enterrado y su obra, perdida.

Su primer maestro fue su padre, Pantaleón Rodrigo, hasta que con once años decidió ingresar en el Conservatorio de Madrid. Allí estudiará piano, armonía y composición. María perteneció a una familia culta que dejará en su vida y en sus creaciones un poso imborrable y reconocible, comprometida con el progreso y el conocimiento, al igual que su hermana Mercedes, todo un ejemplo para ella, ya que se trataba de la primera mujer española licenciada en Psicología. Mercedes obtuvo su título en el Instituto Rousseau de Ginebra y fue considerada una figura relevante y referencia constante en su especialidad. María terminó su carrera profesional de piano en 1902, armonía en 1906 y composición en 1911, todo con sobresaliente. Era considerada una niña prodigio que, además, hablaba francés y alemán. Sus padres siempre quisieron que su nivel cultural fuese acorde a su genialidad artística. Su preparación fue sólida en todo, especialmente en lo relativo a Humanidades, ya que todo músico debería, a su juicio, poseer una sólida formación intelectual.

La Junta para la Ampliación de Estudios, vinculada a la Institución Libre de Enseñanza, le concedió una beca, lo que le permitió seguir estudiando Composición y Orquestación en Francia, Bélgica y Alemania durante tres cursos, de 1912 a 1915, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial le impidió terminar el tercero. Una de las mayores suertes que acompañaron la educación de María es haber tenido en Múnich como maestros a músicos consagrados de la talla de Anton Beer-Wallbrün y Richard Strauss y fue además condiscípula de Carl Orff, entre otros. La influencia de Wagner será evidente y profunda en toda su obra. Strauss, que la llamaba la Españolita, predijo que «estaba llamada a producir un verdadero asombro en el público«. El caso es que, aunque María causaba auténtica veneración entre sus compañeros, ellos sí pasaron a la historia, mientras su nombre enmudeció.

De vuelta a España trabajó como pianista en el Teatro Real de Madrid, allí coincidirá con Joaquín Turina, y al mismo tiempo tendrá la fortuna de acompañar al tenor Miguel Fleta en sus conciertos por Europa, para entonces ambos ya eran muy conocidos en sus respectivas especialidades y contaban con el fervor del público. También durante este periodo, María impartirá clases de conjunto vocal e instrumental en el Conservatorio de Madrid. Como podemos observar, su capacidad de trabajo fue inagotable.

María Rodrigo con la Orquesta del Conservatorio Superior de Música

Simultáneamente, por si fuera poco, compone óperas, zarzuelas, música escénica, sinfónica, música de cámara, pequeñas obras para piano, con las que logra numerosos premios. Con una Obertura para orquesta ganó el Premio del Círculo de Bellas Artes de 1912; al año siguiente consiguió el de la Exposición de Bellas Artes con un Cuarteto para instrumentos de arco.

Su primera comedia musical, -la ópera de un acto, Becqueriana, con libreto de los hermanos Álvarez Quintero-, se estrenará en el Teatro de la Zarzuela el 9 de abril de 1915. María siempre manifestó un gran amor por la poesía y la literatura. No en vano algunas de sus obras están basadas o hacen referencia a títulos de escritores españoles, ya se trate del poeta romántico o de dramaturgos andaluces. El 19 de noviembre del mismo año estrena la zarzuela Diana Cazadora, también con texto de los Hermanos Quintero, en el Teatro Apolo de Madrid. Las críticas, todas concebidas desde una óptica masculina y en tono condescendiente, son elogiosas hacia la ópera de María, pero sus zarzuelas son bastante criticadas. La mayor parte de estas críticas simplemente destacan su condición de mujer, no entran en análisis técnicos y además de subjetivas, son por lo dicho, altamente humillantes. No se les ocurre elogiar la fusión de influencias germanas e hispánicas, la brillante técnica de orquestación que María llegó a lograr, la variedad de formas y estructuras. Ellos solo destacan o se sienten asombrados por el hecho de que sea mujer.

María no se detendrá por ello, seguirá luchando y compone zarzuelas sin miedo:  La romería del Rocío, La flor de la vida y Canción de amor.

No es la única mujer de su época que destaca en el ámbito musical. El 13 de abril de 1929 el Ateneo de Madrid organiza el concierto La mujer en la música, en el que junto a María actúan las compositoras Ascensión Martínez, María del Carmen Figuerido y María del Carmen López Peña. Este acto se organizó para demostrar que la emancipación de la mujer era un proyecto que iba en serio, al menos así lo pretendían las mujeres que decidieron con valor, ser artistas en una época en la que solo los hombres parecían poder permitírselo. Y las tres salieron al escenario dispuestas a plantar cara a una crítica insulsa y retrógrada, limitada y pobre.

María Rodrigo será una defensora infatigable de los derechos de las mujeres como demostrará también, tiempo después, participando activamente en numerosos actos del Lyceum Club.

María Rodrigo fue una más de las talentosas mujeres de las que el franquismo nos privó en España.

Tras el levantamiento militar de 1936, las hermanas Rodrigo salen de España, pasan por la casa de María Lejárraga en Cannes y durante un tiempo se instalan en Suiza. En 1939 llegan a Colombia. En la Escuela Normal Superior de Bogotá María impartirá clases de armonía, lenguaje y formas musicales, teoría y solfeo, dirección coral y orquestal. En el Instituto Pedagógico Superior de Señoritas formará un grupo coral. Al mismo tiempo continúa simultáneamente compaginando su labor docente con sus conciertos como pianista en solitario y su actividad compositora, con obras que ya no serán conocidas en España, a causa de los prejuicios y la censura o el exilio. Muchas de esas composiciones se han perdido, son muy pocas las que se conservan.

En 1950, el gobierno conservador colombiano, que ya había cerrado la Escuela Normal Superior, expulsa a Mercedes del país, la acusan de ser comunista. Las hermanas se trasladan entonces a Puerto Rico. María seguirá impartiendo clase en la Universidad del Río Piedras, cuyo claustro había acogido a notables exiliados españoles, como María Zambrano, Victoria Kent, Francisco Ayala, Fernando de los Ríos o el compositor Gustavo Pittaluga. Colaborará con Pau Casals en la creación del Conservatorio de San Juan, en el que terminaría siendo profesora.

El 8 de diciembre de 1967, cuando murió, hacía mucho tiempo que la obra de María Rodrigo había sido olvidada en España. Buena parte de sus composiciones se habían perdido en los traslados. El archivo de la Sociedad General de Autores de España conservaba una treintena de ellas, en regular estado, que el director de orquesta José Luis Temes ha logrado, afortunadamente,  rescatar.

Han tenido que pasar décadas para que volvieran a interpretarse las escasas composiciones que se han conservado. En 1979, la Fundación Juan March la incluyó en alguno de sus conciertos. En 2003, la pianista Ana Vega Toscano interpretó una de sus obras más conocidas, La copla intrusa, en un concierto celebrado en Barcelona, dedicado a mujeres compositoras. La misma Ana Vega ha interpretado obras suyas en conciertos del Centro Cultural Conde Duque y en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Un siglo después de su estreno, en noviembre de 2016, la Orquesta del Real Conservatorio de Madrid reestrenaba la ópera Becqueriana en el Auditorio madrileño. Parece un pobre reconocimiento para una de las pocas compositoras españolas perteneciente a la Generación de Maestros, pero vivimos en un mundo que no valora a los creadores. Por eso, a pesar del desarrollo, de los grandes avances vividos en otros campos, muchos artistas, aún hoy, siguen malviviendo o caen injustamente en el feroz olvido.

                                                           

ENLACES PARA ESCUCHAR LA OBRA DE MARÍA RODRIGO:

-La Copla Intrusa: (21) María Rodrigo: La Copla Intrusa. Ana Vega Toscano, piano – YouTube

-Becqueriana: (21) Becqueriana 1a – YouTube

-Romanza sin palabras: (21) Ana Vega Toscano interpreta Romanza sin palabras, de María Rodrigo – YouTube

-Canción del sinito mío: (21) Canción del sinito mío – María Rodrigo (Mar Vives) – YouTube


Marta Muñiz Rueda (Gijón, 1970) es escritora y músico. Ha publicado libros de poesía (El otoño es nuestro, Libro de la delicadeza), la novela Tiempo de cerezas, y los libros de cuentos 13 cuentos dementes Anna y las estrellas. Desde pequeña su vida ha estado ligada al aprendizaje y la enseñanza del piano y la composición, ya que todas las mujeres de su familia han estudiado interpretación. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y titulada profesional de piano por los Conservatorios de Gijón y León. Como compositora puso música a poemas y textos de Miguel de Cervantes y Lope de Vega en la obra ‘Duelo de ingenios’, actuando a dúo con la soprano Ana Clara Vera Merino, estrenándose con gran éxito en la Biblioteca Pública de León. También es autora de cuatro obras de teatro musical infantil en la compañía de la que forma parte, ‘Moraleja de la candileja’. Ha participado en numerosos eventos artísticos, antologías, revistas culturales y es columnista de opinión del diario de información general La Nueva Crónica.

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