Un descubrimiento inesperado, la lucha de base y una mujer.

Por Marisa Alonso Núñez.

Sección: Mujer y Ciencia.

Miércoles, 18 de agosto. 2021. RECUPERADO

Flora de Pablo. Fuente: AMIT

Flora de Pablo. Flora de Pablo. Flora de Pablo.

Quiero que este nombre no se te olvide querido lector: Flora de Pablo.

Puede que te suene su nombre o puede que no. Pero a partir de hoy sabrás quién es esta investigadora que ha inspirado a tantas mujeres científicas a continuar con su carrera y a luchar por sus derechos.

Salmantina, doctora en medicina, especialista en biología celular y molecular y Profesora de Investigación del (CSIC) en el Departamento de Medicina Celular y Molecular del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) ha hecho en su vida multitud de cosas.

Y es que la vida y carrera de Flora ha sido, como ella la describe, una montaña rusa.

Pasó de hacer la residencia en el Hospital Clínico de Salamanca (1976-1979) y ser adjunta en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona (1982-1984), a trabajar en el Instituto Nacional de Salud de Bethesda (1984-1991) y en el Instituto Tecnológico de California en Caltech (EEUU) (1994-1995).

Flora de Pablo. Libro SuperMujeres SuperInventoras

Pero tuvimos la gran suerte de que volvió a España en 1991 como Investigadora Científica del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Madrid. Y el trabajo de investigación que ha llevado a cabo durante todos estos años hasta la actualidad ha sido impresionante.

Su historia es al menos curiosa, ya que ella pasó de médico asistencial interesada en mejorar el tratamiento de mujeres diabéticas embarazadas para que tuvieran un bebé sano, a estudiar el origen de la propia insulina más allá de lo que se conocía.

La insulina es la hormona que ayuda a los diabéticos a vivir y aunque se conoce desde hace muchos años, no fue hasta los años 60 que se supo que en el organismo se producía de forma de proinsulina, una proteína que tenía que “romperse” para dar la insulina.

Sin embargo, la investigación de Flora se encontró con que había proinsulina en lugares donde no se producía insulina, como la retina del ojo, abriendo una nueva línea de investigación completamente inesperada sobre la función de la proinsulina aparte de dar lugar a la insulina.

Insulina y su prohormona, la Proinsulina. Fuente: Wikipedia

Ha estudiado cómo la proinsulina protege de la muerte celular en el desarrollo del Sistema Nervioso Central, principalmente de la retina, y también el papel protector que puede tener la proinsulina en un conjunto de enfermedades llamadas retinosis pigmentaria.

Si te preguntas qué importancia puede tener esta investigación solo puedo decirte una cosa: ¡¡¡Es una pasada!!!

Identificar una molécula (la proinsulina) que, llevada a las células que suelen morirse  en la retina cuando hay problemas de visión (en este caso la retinosis pigmentaria), consiga que no se mueran y no se pierda visión es un descubrimiento que puede llegar muy lejos.

De hecho, Flora y varios colaboradores registraron una patente sobre este proceso con el título “Uso de la proinsulina para la elaboración de una composición farmacéutica neuroprotectora, Composición terapéutica que la contiene y sus aplicaciones”.

Y no solo eso, sino que también crearon una empresa llamada ProRetina Therapeutics, spin-off del CIB en colaboración con las Universidades de Barcelona y Alcalá de Henares, para poder aplicar esa patente y desarrollar medicamentos que pudieran utilizarse en humanos.

Fotoreceptores, neuronas de la retina. Fuente: Laboratorio 3D: Desarrollo, Diferenciación y Degeneración del CIB

Pero como casi todo lo relativo a la investigación básica, por falta de inversores en un trabajo que todavía llevaría algunos años más para dar los frutos buscados, tuvo que cerrar en 2018.

Y es que consiguieron confirmar la eficacia de la proinsulina en algunos modelos animales de Retinosis Pigmentaria, pero necesitaban confirmar esos datos en animales superiores para poder pasar a humanos, y ahí fue donde el dinero se acabó.

Es una pena que por falta de financiación no se pueda desarrollar una terapia que tenía potencial de ser usada en otras enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Como puedes comprobar, Flora ha dedicado una gran parte de su vida a la investigación, a pesar de las dificultades que se ha encontrado en el camino. Gracias a su trabajo incansable, hoy en día estamos más cerca de contar con medicamentos que ayuden a curar algunas de las enfermedades neurodegenerativas que sufrimos.

Pero la relevancia de Flora no solo queda en la parte investigadora, sino que además de hacer todo ese trabajo, también ha dedicado mucho esfuerzo y tiempo a potenciar la visibilidad de las mujeres investigadoras. En 2001 fue una de las fundadoras de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de la que fue su primera presidenta (2001-2007) y ha llegado a asesorar a Secretarios y Secretarias de Estado de Educación, Ciencia e Innovación sobre temas de ciencia y género.

Pero en lo más hondo ella siempre se ha definido como Una investigadora vocacional y dedicada, madre involucrada, mujer de la transición española y una convencida activista por la igualdad.[Noviembre, 2014]

Quiero terminar este pequeño homenaje a una mujer que me ha marcado y que es compañera en la AMIT (de la que soy socia desde 2012) con un fragmento de un artículo que se publicó en 2013 en el Cuaderno de Cultura Científica:

(…)En el siglo XXI las jóvenes españolas obtienen mejores calificaciones que los varones en todos los niveles educativos. Las tasas de fracaso escolar son muy inferiores en ellas que en ellos. El reto ahora es convencerlas de que pueden y deben aspirar a ser investigadoras líderes (…) Para muchas científicas (y algunos científicos) es urgente que aceleremos la incorporación de las mujeres a todos los niveles de la vida universitaria y la ciencia en España. Ayudar a derribar los estereotipos sociales y dificultades familiares que las hacen quedarse a la zaga en la competitiva carrera investigadora, reconsiderar la evaluación cuantitativa pura y dura del curriculum vitae, y seguir denunciando las sutiles discriminaciones y marginaciones allí donde se produzcan, es ayudar a subir a cotas más altas nuestra inteligencia colectiva y nuestra competitividad (…)

Y un vídeo donde ella misma explica su trabajo y la situación de la mujer en la carrera investigadora.


Flora de Pablo habla sobre su investigación y su formación en un mundo donde la brecha de género sigue muy presente. Fuente: Tendencias21

Espero que después de pasar este ratito conmigo ya no se te olvide nunca el nombre de esta gran mujer: Flora de Pablo.


Marisa Alonso Núñez (Astorga, 1979) es una apasionada de la ciencia y la comunicación científica. Como farmacéutica, bioquímica y doctora en microbiología y biología molecular ha contribuido a la ciencia de formas variopintas.

Como trabajando en laboratorios del Instituto de Biología Fundamental de Salamanca, de la Life Science Faculty en Glasgow (Reino Unido), del Paterson Institute for Cancer Research en Manchester (Reino Unido) y del Vanderbilt University Medical Center en Nashville (Estados Unidos).

También ha enfocado sus esfuerzos en la mejora de la situación de los jóvenes investigadores y de las mujeres en la investigación a través de su trabajo en la Federación de Jóvenes Investigadores y en EURODOC (The European Council of Doctoral Candidates and Junior Researchers), donde coordinó el Grupo de Igualdad de Género y formó parte de su Junta Directiva.

Como enamorada de la ciencia la grita a los cuatro vientos con sus colaboraciones en proyectos de Divulgación Científica como Naukas o Hablando de Ciencia y lleva organizando la Semana de la Ciencia de Astorga con el grupo de Divulgación Científica de Astorga CienciAstorga desde 2012.

Recientemente se ha embarcado en un proyecto precioso que llevaba tiempo pensando: transformar la vida de los jóvenes investigadores transformando la forma de comunicar su investigación. Con el programa Divulgar Ciencia en Tiempos Revueltos, del proyecto Investikando, ayuda a otros investigadores a adquirir las habilidades comunicativas que necesitan para avanzar en su carrera investigadora.

Si quieres saber más o charlar con ella sobre ciencia, comunicación y la propia vida… te espera aquí.

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