Entrevista a Mercedes Saiz o la pasión por el teatro.

Por Ángeles Rodríguez.

Sección: Mujer y artes escénicas.

Viernes, 23 de julio. 2021

Mercedes Saiz. Una institución dentro del panorama teatral de León.

Es jueves y hemos quedado con Mercedes Saiz Martínez, actriz, directora y docente teatral. Nos citamos en un pequeño café en una esquina muy cerca de su escuela, llego primero y me siento a esperarla, la conozco de antes, he tenido la oportunidad de ver sus trabajos, conversar con ella e incluso presentar algún trabajo dentro de los ciclos de teatro que organiza año tras año. La veo llegar con una gran sonrisa y una blusa verde que la ilumina aún más; sencilla, guapa, agradable y trabajadora es la primera lectura que puedes hacer con tan solo mirarla. Nos sentamos y después de pedir un té y un café comenzamos la entrevista. Son tantos los puntos a tratar, que se transforman en una interesante conversación de cerca de una hora, esa misma me encantaría poder compartirla íntegramente, pues no tiene desperdicio, intentaré poner su esencia transcrita en estas palabras a sabiendas que me dejaré mucho en el tintero.

Siempre que haces teatro estás mostrando una idea que a alguien le hará soñar.
Mercedes Saiz en el personaje de Fidelina Bustos, para la obra “La barraca de Colón” de Teatro Corsario, que les valió el Premio “MAX” al Mejor espectáculo revelación.

Comienzo por preguntar, Mercedes, ¿cuéntame cómo ha sido tu trayectoria en el teatro? 

Yo siempre quise hacer teatro desde que era pequeña, pero no estaba formada, quería aprender y llegar a más. Pero, me casé, tuve dos hijos… y yo decía: quiero hacer esto. Tuve la suerte de entrar en una escuela privada que traía profesores de otras escuelas, la Antigua Escuela de arte Dramático de León. Me dieron clase diferentes maestros de interpretación y además de adquirir muchos conocimientos, si estaba enamorada del teatro, me enamoré todavía más. Nada más acabar la escuela me cogieron en la compañía Miló Teatro de León, comencé con un montaje infantil y después dos montajes para adultos, más tarde me llamaron de la compañía Quiquilimón de Asturias para sustituir a una actriz que había dejado el montaje y tuve que preparar el personaje en 18 días con las “interrupciones” por así decirlo de la familia, pues siempre estaban en mí cabeza “Ay, Dios, ¿cómo voy a hacer esto?, ¿y mi marido?, ¿y mis hijos?” Los niños tenían 8 y 9 años, por lo que tenía siempre que pedir ayuda para sus cuidados, mi pareja trabajaba de lunes a sábado. Estando en Asturias, me llamó Fernando Urdiales, el director de Teatro Corsario de Valladolid, porque quería que trabajara en su compañía y estuve ocho años trabajando con ellos. Hasta que una enfermedad me apartó de las tablas, un tumor carcinoide en un pulmón, quedándome una discapacidad respiratoria y una neuralgia crónica. Me tratan en la unidad de dolor, cada seis meses me hacen un tratamiento en quirófano y me dejan más o menos arreglada para tirar otros seis meses. Así, se rompió lo más grande para mí, ser actriz, pues era para lo que me había preparado con mucho esfuerzo y con lo que yo era feliz. 

Después me arriesgue y cometí la locura de montar Aula T de Teatro, como algo sin muchas pretensiones y ha ido creciendo de tal forma, que a veces a mí misma me desborda. Hay mucho trabajo y también muchas satisfacciones.

De las cosas que quería preguntar sobre las limitaciones y decisiones a las que has tenido que enfrentarte por ser mujer, varias me las has mencionado. Pero, ¿qué hubiera cambiado si hubieras sido hombre y no mujer? ¿A qué decisiones o impedimentos te hubieras enfrentado?

Yo creo que a ninguno, si yo hubiera sido hombre, no hubiera habido ningún impedimento. Hace 24 años, la idea de familia que me rodeaba (madre, suegra), era la de la mujer en casa y el marido a trabajar. Yo tenía que  engañar un poco para irme de bolo… pero sin dejar mis deberes del hogar y de madre. Yo me iba a actuar, a trabajar, pero dejándolo todo, absolutamente todo, organizado en casa. 

En ese momento, un hombre no hubiera tenido que dejar todo  organizado para irse a trabajar…pero el trabajo del actor…, en este caso de actriz no se tomaba en serio. Sé que fui muy criticada por otras mujeres…

No es un gusto, es mi oficio, descubrí mi pasión y lo más importante, mi trabajo. (…) A veces pensaba que era tan bueno eso que me pasaba, que creía que no me lo merecía y que tenía que pagar un precio para merecerlo…

Y  hoy me siento súper orgullosa de haberlo hecho y de que mis hijos valoren hoy en día lo que significa un trabajo, el trabajo de actriz. Y que los sueños, con trabajo y tesón, se pueden conseguir y son posibles y que mi marido, siendo un hombre que no tiene nada que ver con el teatro, respete mí profesión… Aunque no me haya ido a ver nunca al teatro. No es un gusto, es mi oficio, descubrí mi pasión y lo más importante, mi trabajo.

Mis compañeros iban a trabajar con todo planchadito por sus mujeres, yo tenía que planchar mis cosas y las de toda mi familia. A veces pensaba que era tan bueno eso que me pasaba, que creía que no me lo merecía y que tenía que pagar un precio para merecerlo, afortunadamente las cosas hoy han cambiado.

Tú has mencionado que el teatro era tu profesión y actualmente hay un gran debate respecto al teatro amateur y profesional donde parece que estas dos vertientes están enfrentadas, donde una condiciona a la otra y le roba espacio.  ¿Qué es para ti ser profesional del teatro?

Ser profesional es vivir de ello.

¿Económicamente?

Sí, es decir, no es lo mismo que dediques  seis meses a ensayar, a trabajar en un espectáculo, con todo lo que conlleva…, a que te levantes por las mañanas y te vayas a otro trabajo. Cobras tú nomina a final de mes y después ensayas un par de días en un grupo amateur porque te gusta mucho el teatro. Lo siento, pero tu profesión no es la de actor. No hay otra diferencia.

Otra cosa es que con la situación que vivimos los profesionales, nos tengamos que meter en el teatro amateur, para poder sobrevivir.

¿Tú crees, por ejemplo, que una persona por el simple hecho de darse de alta en hacienda ya es profesional?

No, hablamos de otra cosa. Una cosa es la profesión;  soy médico, soy actor, soy funcionario, soy pescadera,…; la empresa es otra cosa. En el caso de los actores, a veces coinciden dos profesiones, actor y empresario.

Entonces, respecto a la percepción actual de que lo profesional o no profesional depende de estar o no dado de alta en hacienda ¿tu postura es que no depende de eso?

Efectivamente, porque cualquiera puede abrir una empresa, solo necesita tener dinero, pero eso no significa que sea un buen profesional. El sentido de una empresa es ganar dinero, con o sin profesionalidad.

¿Tú crees que compiten?

Compiten por la economía; si yo soy un profesional  y contratan a un grupo amateur, no puedo vivir sin dinero, es mi trabajo, no tengo más ingresos. Si el ayuntamiento o la Junta hiciera un circuito amateur y uno profesional no competirían. Sin olvidar que amateur, significa, que practica por placer una actividad. Todo está mezclado.

Entonces, ¿el problema viene de arriba y no de abajo? Porque un grupo profesional no cobra lo mismo que un grupo amateur ni llegan a los mismos lugares, esos pequeños pueblos que no tienen para pagarlos.

Claro. Diputación de León, por ejemplo, hizo un circuito que a mí me parecía muy bien, y a cada grupo amateur les daban tres o cuatro bolos en distintos pueblos y todos los pueblos tenían una obrita de teatro, acceso a la cultura tan necesaria. La tarta es muy pequeña y todos queremos un trozo de ella. A todos los grupos se les pagó un dinero, para los gastos. Pero ser profesional significa ir al ensayo todos los días, es parte del trabajo. Con el montaje de Titirileros que les dirigí a Nuria y Chema, de la compañía Concedeclown, trabajamos tres meses de modo incansable, ensayos, todos los detalles de la producción, escenografía, vestuario… Pero nadie faltaba nunca, ni se tenían que marchar, porque estaban en su trabajo. Y claro el precio del espectáculo cambia, es comprensible.

¿Crees que contamos con políticas culturales, respecto al teatro, que nos plantean un rumbo, que estructuran y buscan un impacto, que nos plantean un modo de trabajo? ¿O que nos vamos dejando llevar de acuerdo a como van saliendo las cosas?

Yo creo que hoy en día todo es “política”, cualquier aspecto de la vida y el teatro no iba a ser menos, es un castigado de la política. No veo que desde arriba planteen ningún modo de trabajo, no veo interés. Al final lo que prima es que si este es amigo mío me da cinco bolos y yo feliz y si no lo es, no me da nada y estoy arruinado. Trabajos fantásticos no salen adelante porque no son “conocidos” y al contratar juegan a caballo ganador. Y no avanzamos nunca, no hay nuevas generaciones necesarias para crecer y que haya una continuidad de calidad.

¿Echarías en falta una Compañía profesional de teatro en León que estuviera subsidiada por el gobierno?

Claro, eso sería fantástico. Pero lo curioso de Castilla y León es que la cultura está encapsulada siempre en los mismos. Los trabajos que interesan, también son siempre para los mismos. Se contrata a gente de fuera y los de aquí nos vamos a trabajar fuera. Sería muy fácil hacer un circuito por la Comunidad y que la gente pudiera trabajar aquí. No veo interés real en las autoridades. Interesan las cosas que dan mucho dinero y lo que da poco es porque no recibe la ayuda suficiente, es la pescadilla que se muerde la cola. No hay una verdadera apuesta por el producto autóctono.

(El teatro subversivo…) es maravilloso, pero tristemente no interesa que la gente piense, que la gente reclame ese teatro y diga quiero ver más cosas. Por eso no avanzamos y la sociedad sigue tropezando siempre en la misma piedra.

¿Crees que interesa que la gente piense a través del teatro?

Para los que lo hacemos, sí. Pero a los que tienen la sartén por el mango, a los que contratan, no. Prefieren traer a los graciosos de moda, que la gente se ría y ya.

Sobre eso te quería preguntar, sobre si el teatro debe ser subversivo, si siempre tiene que ser este teatro que lleve mensaje de fondo, si tú crees en esa labor del teatro, en ese compromiso ético de presentar obras que hagan pensar.

Por supuesto que creo en eso, y debería de haber más todavía, porque cuando estás viendo una obra como espectador te puedes divertir, pero también puedes  leer mensajes, que te hagan pensar y plantearte cosas. Creo que eso es maravilloso, pero tristemente no interesa que la gente piense, que la gente reclame ese teatro y diga quiero ver más cosas. Por eso no avanzamos y la sociedad sigue tropezando siempre en la misma piedra.

Has trabajado como actriz, directora, gestora y docente. Centrándonos en el trabajo del director y el actor, ¿dónde está ese mensaje en una obra de teatro, quién lo manda? ¿Cómo actor se tiene que tener un compromiso social respecto al mensaje de la obra o eso debemos dejarlo al director? ¿Cuál es la línea entre director y actor?

El director tiene que tener claro lo que quiere contar y lo que quiere transmitir. Su obligación es conseguir que los actores lleguen a transmitir el mensaje que él quiere contar, el deseo del director se  traslada a los actores y ellos acabarán entendiendo lo que hacen, para poder interpretarlo.

Ante su escuela de teatro, en la C/ Daoiz y Velarde de León (España), una propuesta totalmente independiente.

¿Cómo actriz estarías en un proyecto donde no estás de acuerdo con el mensaje de la obra?

No, nunca… Bueno, es una respuesta demasiado rotunda; lo haría para crear debate. Haría un montaje donde no esté de acuerdo con mi personaje, como ya los he hecho. Pero es necesario hacerlo, para que se comprendan otras vidas, otras formas de pensar, para afianzar nuestros valores. En un espectáculo que hicimos sobre la miseria, la gente nos dijo que era muy fuerte e incluso que era una maravilla, pero que no nos podían contratar, porque eso no lo podían llevar a los pueblos. Los espectáculos así son necesarios, pero no son vendibles.

¿Está el teatro condicionado entonces a la necesidad de vender?

Sí, el teatro en estos momentos está condicionado.

¿A quién le corresponde la labor de gestión?

Yo creo que cuando se forma un gobierno, no se le da importancia a la persona que se encarga de la cultura, no suelen poner a personas idóneas para un puesto que yo considero fundamental en un país.

Estamos comenzando a ver la luz en medio de esta pandemia donde muchos compañeros se han quedado en el camino. ¿Cómo ves el teatro actual y de futuro?

Pues te tengo que decir, no sé si con tristeza o alegría, que creo que todo va a seguir igual. Los que estamos en teatro vamos a seguir tirando como bestias, brutalmente, para levantar la voz y seguir haciendo teatro; consiguiendo que la gente desee ir al teatro.  Con esta derrota, el que tiene una verdadera pasión va a seguir y va a querer  crear escuela y seguir adelante, porque siempre ha sido así. Y van a salir muchas espectáculos nuevos,;lo que no sé es si van a tener la posibilidad de estrenarlos y trabajar…

¿Qué te falta por hacer?

No lo sé, porque siento que ya he llegado a donde quiero estar y estoy tranquila. Pero seguiré abriendo puertas y ventanas, porque nunca me canso de aprender.  Sin pedir ayuda, porque siempre hay un trueque por parte de las instituciones que no es proporcional a la ayuda que se les pide.

¿Algo que se haya quedado en el tintero?

Pues hay algo muy importante y es conseguir llegar a más gente, para que se enteren realmente de lo que es el teatro. Creo que la palabra “teatro” está muy castigada y a mí me gustaría crear un gran filón de espectadores y que los teatros se llenaran y estuvieran siempre con el cartel de “Entradas agotadas”.  Siempre que haces teatro estás mostrando una idea que a alguien le hará soñar.

Un verdadero placer ha sido para mí desvelar a la mujer, madre, esposa, actriz, directora y docente, pero principalmente al gran ser humano que hay detrás del nombre de Mercedes Saiz.


Ángeles Rodríguez, actriz y directora teatral mexicana, radica en España desde 2013, es licenciada en Administración. Durante 15 años trabajó como docente en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Actriz y fundadora de las compañías de teatro Celestino Gorostiza (México, 1998), Compañía de Teatro de la UJAT (México, 2000-2014), Compañía de Teatro Moraleja de la Candileja (España, 2018), Teatro En Obras (España, 2018), La CoLeTe TEATRO (España, 2019).

Cuenta con más de 50 puestas en escena dentro de su repertorio, que van desde teatro clásico hasta obras contemporáneas tanto en México como en España. Como declamadora, ha participado en cerca de un centenar de recitales poéticos individuales y colectivos, al igual que en dos publicaciones de CD´s realizadas por el Gobierno de Tabasco en México (2001). Actualmente colabora con la Red de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de León como Actriz de Cuentacuentos- musicales.  Sus últimos proyectos son 4 musicales infantiles: “Cri cri- el Grillito Cantor” de su autoría; “Gloria y los más Fuertes”, “Lorqueando-ando” y “Canta Pájaro Lejano” de Marta Muñíz. “Entrevista a Cervantes” de Eduardo Aguirre, representando a Cervantes y “La inconclusa” con Teatro EnObras.

3 comentarios en “Entrevista a Mercedes Saiz o la pasión por el teatro.

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