La científica que cambió la vida de los niños que no podían caminar.

Por Marisa Alonso Núñez

Sección: Mujeres y Ciencia.

Miércoles, 21 de julio. 2021

Elena García Armada con su Exoesqueleto. Fuente: Jon Jauregi. Wikimedia Commons

Gracias a Elena García Armada y a su exoesqueleto biónico hoy en día muchos niños a los que les habían dicho que nunca volverían a andar (por culpa de algún tipo de enfermedad o accidente) lo han vuelto a hacer.

Lo que estás oyendo. Elena y sus compañeros investigadores han conseguido devolverles parte de su vida a niños que ya no iban a poder ser niños porque no podían andar.

Si tienes hijos te puedes imaginar lo que eso supone para los niños, los padres y toda la familia ¿verdad? Bueno, y si no los tienes también.

 Marsi Bionics presentó en Mayo de 2021 el Exoesqueleto Pediátrico Atlas 2030 con la autorización para poder utilizarse clínicamente.

¿A que viendo el video a ti también se te saltan las lágrimas de la emoción? Es increíble el impacto que tiene y que va a tener en un futuro el trabajo de esta científica vallisoletana.

Elena (Valladolid, 1971) creció ya en una familia donde se respiraba ciencia ya que su madre era profesora de Universidad y doctora en Física y su padre era catedrático de Electromagnetismo y creador de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicaciones en Santander. 

Es Ingeniera industrial, doctora en Robótica, investigadora del Centro de Automática y Robótica (CAR) del CSIC, cofundadora de la empresa Marsi Bionics y es considerada uno de los 10 científicos más brillantes de nuestro país.

Ha recibido numerosos premios por su actividad científica e innovadora como el Premio Innova eVIA 2014, el Premio CEPYME 2015 al Mejor Proyecto Emprendedor, el Premio ABC Salud a la Mejor Tecnología Sanitaria en 2016 o la Medalla de Oro de Madrid que recibió en 2018. Pero según ella el mayor logro que ha conseguido es ver andar a todos esos niños a los que ha podido ayudar con su investigación.

Elena es un ejemplo de mujer, de científica y de luchadora. Enfocada en su investigación al desarrollo de robots para la industria, cuando en 2009 conoció a Daniela algo cambió en ella. Este encuentro daría un giro completo a su investigación. En sus propias palabras:

“Hice mi tesis doctoral sobre la estabilidad de los robots caminantes. En un principio, íbamos a enfocar todo ese conocimiento a incrementar la fuerza de los trabajadores en la industria pesada. Pero en ese momento conocimos a Daniela”

Daniela con su exoesqueleto en 2015. Fuente: Marsi Bionics

Esa pequeña niña que se había quedado tetrapléjica por un accidente lo cambió todo.

Sus padres estaban buscando un exoesqueleto de los que había de adultos y que se lo adaptaran a Daniela. Pero no encontraban lo que su hija necesitaba. Y es que los exoesqueletos para niños tienen que poder adaptarse a las necesidades de esos niños y requieren un nivel de ajustes bastante mayor que para los adultos.

Cuando Elena les conoció supo que con sus conocimientos podía ayudarles y en 2009 se puso manos a la obra para crear un exoesqueleto para Daniela. Como podéis suponer, encontrar financiación para este proyecto fue prácticamente imposible y tuvieron que recurrir al Crowdfunding, en el que donaciones particulares eran las que financiaban la investigación.

Con ayuda de su equipo de investigación se puso manos a la obra y consiguió que un primer prototipo del exoesqueleto funcionara y lo probaron con Daniela cuando tenía 9 años. 

  Prueba del prototipo de exoesqueleto en Daniela, en el año 2013.

Por desgracia, por el largo periodo que existe entre el desarrollo de un prototipo de investigación y la comercialización efectiva de dicho producto (en mayo de este año 2021 fue reconocido como Producto sanitario con marcado CE por la Agencia Europea del Medicamento y el Producto Sanitario), hizo que Daniela, ya con 16 años, no pueda tener acceso a este exoesqueleto pediátrico indicado para niños de hasta 10 años.

El proyecto de Elena y sus colaboradores más premiado fue el exoesqueleto ATLAS 2020, que es un exoesqueleto de aluminio y titanio de 12 kilos de peso compuesto por cables, motores y varios tipos de sensores (fuerza, presión, temperatura, etc.), que sirven para descifrar las intenciones del portador y ayudarle en los movimientos que desee hacer.

El efecto positivo que tuvo el uso de este exoesqueleto no solo fue el de que los niños aumentaron su fuerza muscular en las piernas, tronco, cuello y brazos, sino que también tuvo un tremendo impacto positivo en su motivación y en su autoestima. Se retaban cada día a dar unos pasos más y lo contaban en el colegio: “Voy a usar el exoesqueleto y a dar tres pasos más”. Este robot solo puede usarse en Hospitales y los niños lo utilizan como parte de su rehabilitación junto con profesionales sanitarios. De hecho, cuando se probó en 2016 y 2017 los niños hacían tantas cosas que agotaban las baterías del exoesqueleto.

En concreto este es un exoesqueleto centrado en ayudar a niños con Atrofia Muscular Espinal Tipo 2, ya que se da en 1 de cada 10000 bebés en España, causa debilidad muscular progresiva y los niños con esta enfermedad no llegan a caminar nunca.

Exoesqueleto Atlas 2020 para Niños con Atrofia Muscular Espinal

Aunque existen muchas enfermedades por las cuales miles de niños no pueden andar, cada una de ellas tiene unas características especiales y requiere un exoesqueleto específico. Elena y su equipo lo saben, pero no se dan por vencidos y quieren conseguir que el mayor número posible de niños puedan utilizar los robots que un día Elena imaginó y que cada día están más cerca de hacerse realidad.

Robot SILO4. Fuente: CSIC

No sé a ti, pero a mí Elena me parece una persona increíble. Porque además de hacer todos estos robots biónicos para niños que no pueden andar también ha desarrollado otra serie de robots, como el SILO4, que es un robot con cuatro patas con el que desarrolló la tecnología para conseguir robots más autónomos y estables. ¿Y para qué sirve SILO4? Pues para algo también muy importante: labores de reconocimiento y rescate en catástrofes y labores de desminado (eliminación de las minas que quedan en el suelo después de un conflicto bélico).

A mí me deja sin palabras.

¿Y a ti?

Pues poco más me queda por contarte de Elena García Armada. 

Solo quiero dejarte con la charla que dio para el TEDxRivasVaciamadrid en el que contó de una forma muy clara cómo funciona su investigación más importante: el robot que hace soñar a los niños que no pueden caminar.

Charla de Elena García Armada en el TEDxRivasVaciamadrid


Marisa Alonso Núñez (Astorga, 1979) es una apasionada de la ciencia y la comunicación científica. Como farmacéutica, bioquímica y doctora en microbiología y biología molecular ha contribuido a la ciencia de formas variopintas.

Como trabajando en laboratorios del Instituto de Biología Fundamental de Salamanca, de la Life Science Faculty en Glasgow (Reino Unido), del Paterson Institute for Cancer Research en Manchester (Reino Unido) y del Vanderbilt University Medical Center en Nashville (Estados Unidos).

También ha enfocado sus esfuerzos en la mejora de la situación de los jóvenes investigadores y de las mujeres en la investigación a través de su trabajo en la Federación de Jóvenes Investigadores y en EURODOC (The European Council of Doctoral Candidates and Junior Researchers), donde coordinó el Grupo de Igualdad de Género y formó parte de su Junta Directiva.

Como enamorada de la ciencia la grita a los cuatro vientos con sus colaboraciones en proyectos de Divulgación Científica como Naukas o Hablando de Ciencia y lleva organizando la Semana de la Ciencia de Astorga con el grupo de Divulgación Científica de Astorga CienciAstorga desde 2012.

Recientemente se ha embarcado en un proyecto precioso que llevaba tiempo pensando: transformar la vida de los jóvenes investigadores transformando la forma de comunicar su investigación. Con el programa Divulgar Ciencia en Tiempos Revueltos, del proyecto Investikando, ayuda a otros investigadores a adquirir las habilidades comunicativas que necesitan para avanzar en su carrera investigadora.

Si quieres saber más o charlar con ella sobre ciencia, comunicación y la propia vida… te espera aquí.

Un comentario en “La científica que cambió la vida de los niños que no podían caminar.

  1. Da pena y preocupación ver cómo hay ciudadanos que niegan los avances de la ciencia y cómo hay gobiernos sin sensibilidad que no invierten lo necesario en I+D+i. Y da mucha alegría observar estos casos, en donde personas generosas, sensibles y valientes, como Elena García Armada y todo su equipo, dedican su trabajo a conseguir logros vitales importantes. Estos éxitos merecen ser difundidos. Estupendo artículo.

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