Ana Vega y el Encuentro Poetas por la Paz.

Por María Pizarro

Sección: Desde lugares que también existen

Viernes, 16 de julio. 2021

Ana Vega Burgos es la responsable de la organización del Encuentro Poetas Por la Paz “Cristóbal Vega Álvarez” en la localidad Villafranca de Córdoba., con quien tuve el gusto de conversar en los momentos previos al acto, a pesar de los nervios.  Admiro a esta poeta, de corazón, y no me canso de repetírselo, aunque ella con la humildad propia de los más grandes me devuelve la atención. El acto ha sido precioso, en una noche de verano, al aire libre, y rodearme de poetas amigos y amigas es lo que sencillamente define mi concepto de felicidad.

Entrevistadora y entrevistada junto al cartel del Encuentro de Poetas por la Paz de este año. (Villafranca de Córdoba)

 Y le he preguntado qué siente al llevar el Encuentro que lleva el nombre de su padre.  Así mismo, de dónde surgió esta iniciativa.

La iniciativa surgió en enero de 2016, cuando trabajaba en la Biblioteca de Villafranca de Córdoba. A base de lecturas poéticas, gimkhanas, talleres de animación a la lectura… descubrí que había un grupo de gente joven interesada verdaderamente en la Poesía, y se me ocurrió que sería muy bonito preparar un Encuentro de Poetas. Escoger el día de la Paz fue… impepinable. Los poetas amamos la Paz, la buscamos con nuestros escritos. En aquel primer Encuentro, leí un poema de mi padre, al que llamaban “El poeta de la paz”. Mi padre ha sido el preso político que más años de cárcel ha cumplido sin delito de sangre, solo por “delito de opinión”, por su lucha siempre contra la violencia. Así que ya desde el principio los Encuentros estuvieron unidos a la figura de mi padre, y por fin propuse ponerle su nombre, el Ayuntamiento lo vio muy bien y se convirtieron en lo que ya son desde hace dos años, los “Encuentros de Poetas por la Paz Cristóbal Vega Álvarez”. Ese homenaje a mi padre es algo que me llena de orgullo y ternura.

¿Cómo influyó la figura de tu padre, y por supuesto tu madre, que también fue escritora, en tu profesión y en tu manera de ser?

Sin duda soy como soy gracias a ellos, a los dos. Recuerdo ser muy pequeña (6, 7 años) y estar sentada por la tarde ante la mesa camilla, y sobre la mesa, novelas de mi madre, poemarios de mi padre, y yo hojeando unos y otros y decidiendo: Voy a escribir una novela. Escribí dos cuartillas y lo dejé, claro. Después escribí una poesía a la primavera… Como me salió bien, es decir, bien para tener 6 o 7 años, escribí otra. Y ya me sentí poeta. En mi casa se leía de todo, yo siempre tuve acceso a la biblioteca de mis padres, me encantaba leer teatro, poesía, y pronto, novela. Las horas de la siesta, en verano, eran mis deliciosas horas, mías, con libros que no siempre entendía pero que me llamaban.

Tienes en tu haber más de 70 premios. Eres una escritora incansable. Recientemente has recibido el premio José Zorrilla por la obra “Barras de luna” ¿Qué ha significado este premio para ti?

Recibiendo el Premio José Zorrilla. Foto R. Valero/ICAL

El Zorrilla ha sido un pedazo de empujón mental que todavía estoy flipando, María. “Barras de luna” fue resultado de un “ataque de inspiración” y cuando me di cuenta de que tenía un poemario de más de 500 versos, me decidí a mandarlo a algunos concursos. Mandarlo al Zorrilla era mirar muy alto, pero leí en las bases que el poemario debería ser dramatizable, y yo veo ese poemario absolutamente representable, veo la coreografía, los personajes, el escenario… Así que lo mandé y no lo pensé más. Además, fue un año muy atípico, se retrasaban todos los fallos… De pronto vi una nota en la que mencionaba a los 10 finalistas, y cuando vi “Barras de luna”, no me lo podía creer. ¡Era tocar la luna! Ni siquiera me puse nerviosa esperando el fallo porque ni en sueños pensaba que realmente fuera yo a ganar. Era un sueño precioso, pero no llegué a considerarlo. Después me llamaron, el premio era mío, yo me despertaba de madrugada y pensaba “He ganado el Zorrilla”, y me espabilaba y todo. Ganar el Zorrilla me ha hecho creer que puedo, que tengo tantas posibilidades como cualquiera, que la Poesía ha llegado a mí para quedarse.

Una de las novelas escritas por Ana Vega

¿Con qué género te sientes más realizada, ya que escribes relatos, novela y poesía?

Me siento muy realizada escribiendo novela, aunque cuando lo hago me encierro bastante en mi yo profundo y somos solo la novela y yo. Salgo agotada como quien regresa de una batalla, pero mientras escribo suelo sentir una gran felicidad.

Escribir relatos es diferente, me invade una necesidad de contar algo y me pinchan las ideas, un personaje, una situación…

La poesía es otra cosa. Como si me subiera desde los pies, una frase, un verso y me detengo donde sea, apunto en el móvil o en un papel, tacho, reescribo, y ahí está el espíritu del poema, es como si pasara por mí, pero no viniera de mí, como si lo cantara el Universo y yo tuviera la suerte de estar ahí, de captarlo. Es diferente y maravilloso también.

Eres la presidenta de la asociación la Talega Roja. ¿Cuéntanos que actividades realizáis, y qué te movió a fundarla?

Aquí tengo que volver a mi año en la Biblioteca. Como te comentaba antes, conocí a un grupo de jóvenes (niños y adolescentes) que venían a diario a hacer las tareas, a coger wifi… y empezamos a organizar actividades juntos. Primero fue una lectura poética la noche de las perseidas, en la azotea de la Biblioteca, con velas, farolillos ¡Fue un éxito! Y más tarde hablamos de hacer una lectura dramatizada de algunas obritas cortas, y no veas, cada tarde yo me iba una hora antes y los chicos estaban allí puntuales, salían a las 3 y a las 4 estaban todos en la puerta de la Biblioteca para ensayar, durante un mes. Aquello nos unió muchísimo, además pedimos colaboración también a la Escuela de Adultos y la convivencia entre muy jóvenes y mayores creó unos lazos preciosos.

En fin, que a mí se me acababa el contrato, que era solo por un año y no renovable, y no quería que todo aquello se fuera perdiendo, así que les dije a los chicos “Vamos a hacer una asociación cultural”, y dicho y hecho. La primera acción fue el Encuentro de Poetas por la Paz.

conocí a un grupo de jóvenes (niños y adolescentes) que venían a diario a hacer las tareas, a coger wifi… y empezamos a organizar actividades juntos.

¿Qué opinión te merece la poesía escrita por mujeres y la poesía feminista? ¿Perteneces a algún colectivo?

Este libro de relatos, gira en torno a temas femeninos desde la Igualdad.

Son dos cosas diferentes. La poesía escrita por mujeres, es decir, la buena poesía (como en el caso de los hombres) me gusta mucho, le veo varias diferencias respecto a la poesía escrita por hombres, no mejor ni peor, sino que –generalmente- expresa un sentimiento más profundo, más guiado por el amor que por el sexo. No encuentro poemas de mujer que canten al físico del hombre, de cualquier hombre. Los hombres pueden pasarse varios poemas hablando de los senos, de los muslos, la cintura, el pelo, los labios… Las mujeres hablamos a veces de nuestros senos, nuestros muslos, nuestro vientre, mucho más que del de ellos, y si hablamos de su torso o algún miembro varonil lo hacemos sobre uno determinado, no en general. La educación patriarcal, lógicamente…

Sí, pertenezco a la Asociación Feminista La Segaora, de Montoro, y estoy en varios grupos que organizamos concentraciones y nos comunicamos por wasap. Yo soy promotora de Igualdad y he impartido talleres a niñxs y adolescentes en algunos institutos. El último fue en el IES Cántico, un taller sobre el Amor Romántico (“Háblame de amor y no me cuentes cuentos”) y espero seguir siempre innovando y hablando de Igualdad. También tengo el libro Tacones de cristal, que son relatos, varios de ellos premiados, en los que se tratan temas como el de la violencia de género, el aborto, la manipulación de los hijos (por parte de ambos progenitores, porque es así, no es exclusivo de los hombres), la educación patriarcal y sus consecuencias…

Has trabajado como vendedora ambulante, bibliotecaria…todo ese bagaje, quieras o no, te habrá servido para inspirarte.

Por supuesto. Durante los 18 años que estuve en los mercadillos, dejé de escribir y leí muchísimo. Alguna vez escribía algo para mi niña, una obrita de teatro o un cuento, y comprendía que escribir era la mayor felicidad, pero no tenía tiempo para todo. En realidad, como tú dices, las experiencias vividas en esas etapas claro que me han servido, más que para inspirarme, para meterme dentro de mis personajes, para quererlos y comprender sus acciones. El trato con el público enriquece mucho.

Has impartido talleres de teatro para niños y adultos. Cuéntame tu experiencia en esta faceta artística.

Sigo haciéndolo, y me encanta. El teatro fue mi pasión desde pequeña, tenía 6 años cuando organicé con mis amigas un teatrillo de “varietés”, o sea, cantábamos, representábamos diálogos, baile, algo de circo (imagínate)… Cada verano de mi infancia preparábamos una obrita corta y algunas otras cositas de relleno, ensayábamos a diario y finalmente estrenábamos. Ese gusanillo se nos quedó dentro a todas las chicas de mi pandilla. Así que cuando mi niña era pequeña, yo le instaba a que representara obritas con sus amigas, nunca llegaron a estrenar, pero se divertían ensayando. Y después, ya en la Biblioteca, organicé unos talleres de Animación a la Lectura y en ellos metí un poco de teatro leído. Fueron las mismas chicas del grupo de las mayorcitas (de 9 a 12 años) las que me pidieron representar algo aprendiéndose los papeles

Te quiero felicitar porque tienes una hija maravillosa, Anais, que sigue tus pasos como escritora. Has compaginado trabajo con el cuidado de tu hija y la escritura ¿has tenido más dificultades por ser mujer y madre?

Pues supongo que como todas las mujeres y madres. Sí. Como ya te he dicho antes, durante muchos años no escribí, no tenía tiempo, la educación de mi hija corría a mi cargo. De la casa me encargaba yo, de la comida me encargaba yo… De haber seguido con el padre de mi hija, jamás habría vuelto a escribir y, si lo hubiera hecho, nunca me habría atrevido a presentarme a un concurso, porque él era de esas personas que parecen burlarse de ti cuando intentas algo y fracasas. Y para ganar un premio tienes que perder muchos y seguir intentándolo, corregirte, confiar en ti misma…

Antes de despedirme, Ana, te deseo que seas muy feliz. Que sigas cosechando premios. Eres excepcional.

Sabes lo mucho que te admiro, María, y no me canso de decírtelo. Tú eres excepcional, eres una luchadora incansable y madre mía, lo que has llegado a conseguir con el Festival internacional Grito de Mujer, y por el tema tan imprescindible, que es la lucha feminista.

Con un gran abrazo, manteniendo la distancia, nos despedimos. Son muchas las ilusiones que compartimos, como la de recopilar una antología de poesía feminista. Y algún día lo conseguiremos. Porque nos queremos y admiramos mutuamente.

ALGUNOS ENLACES DE INTERÉS SOBRE NUESTRA PROTAGONISTA:

https://www.lavozdelsur.es/cultura/ana-vega-burgos-soy-feliz-escribiendo-no-puedo-dejar-de-hacerlo_72382_102.html

https://www.elconfidencialdigital.com/articulo/la_guinda/escritora-ana-vega-burgos-ser-primera-mujer-conseguir-premio-poesia-jose-zorrilla/20210430112433237263.html

https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-cordobesa-vega-burgos-recoge-premio-poesia-jose-zorrilla-gracias-trabajo-barras-luna-202104300811_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

https://www.infoaguilas.es/prensa-1513


María Pizarro (Córdoba). EspañaPoeta y actriz.

Licenciada en Arte Dramático y Experta Universitaria en Criminología, dedica al trabajo actoral y a la poesía mucho del tiempo que le deja libre el ejercicio de su trabajo habitual

Entre su obra poética podemos encontrar parte de sus versos publicados en Caja de retratos (Ed. Detorres, 2017), Miembro fantasma  (Editores Florentinos, 2015) y Lyrica 75 (Ed. Fragua de metáforas, 2011), el libro de haikus La libertad de la herida” (Editorial Iruya, 2019), así como en diversas antologías y revistas digitales con las que colabora tanto en España como en América. Miembro fantasma, cuenta con una edición bilingüe árabe-español, que fue presentada en la 1ª Feria del Libro Hispanoárabe, organizado por el Circulo CIHAR, y recibió el galardón Solienses 2016, que premia el mejor libro editado en el año anterior.

Le gusta mostrar su poesía desde la oralidad a través de numerosos recitales por todo la geografía española, como las diferentes ediciones de Cosmopoética (el festival literario y artístico que se viene celebrando anualmente en Córdoba, España, desde 2004), en las que combina su faceta poética con la de actriz.

Actualmente coordina el Festival de poesía y arte “Grito de Mujer” y su correspondiente antología digital “Quejío, Córdoba con Grito de Mujer”.

Un comentario en “Ana Vega y el Encuentro Poetas por la Paz.

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