LA «CUESTIÓN PALPITANTE» ERA SER MUJER. Emilia Pardo Bazán y el Naturalismo

Por Ángeles Fernangómez

Sección: ÁgoraFEM

Miércoles, 09 de junio. 2021

Pese a ser hija de nobles y tener un padre convencido de que los derechos de la mujer eran algo a tener en cuenta, Emilia Pardo Bazán no pudo ir a la Universidad no por sus padres, sino por estar vetada socialmente para las mujeres. Así estaban las cosas hace aproximadamente siglo y medio, un soplo de tiempo comparado con la historia de la humanidad. Así estaban y aún queda por andar. Sin embargo, tuvo la suerte de tener buenos instructores entre los amigos de su padre y una gran biblioteca donde nutrir las ansias de una mujer que siendo aún niña declara que sus libros preferidos son El Quijote, la Biblia y la Ilíada.

De esta escritora se habla y se escribe mucho durante este año, y bien que así sea. Se habla de su obra, de sus amores, de su clase social, de cómo pudo auparse más que otras en un mundo de hombres… Y se habla porque es éste el año en que se celebra el centenario de su muerte. Debió de hablarse antes mucho más, como de tantas otras y eso que la Pardo Bazán está entre las privilegiadas, aunque por mujer y solo por ello (públicamente declarado), no llegara a sentarse nunca en el sillón de la RAE cuando le correspondió. Se aceptan sus disculpas, Academia, aunque tarde piache.

Centrada como ella estaba en el feminismo y los derechos de las mujeres, pionera incluso de ello, tocaba puntos como los del derecho de las mujeres a poseer propiedades, a la educación, al trabajo con remuneración igualitaria y justa, al sufragio y, en definitiva, a los derechos integrales y en igualdad. Algunas cosas, afortunadamente y gracias a arranques como el suyo, suenan ya lejanas, pero pasado un siglo, aún hay otras que no están del todo conseguidas.

No quiero hablar aquí de ella y Galdós, interesante y con cierto morbillo, porque ese es otro capítulo en el que no tengo intención de centrarme ahora, más me interesa, y mucho, la atracción que la escritora sintió por el naturalismo y las consecuencias personales que le pudo acarrear.

Este movimiento, continuación del realismo e igualmente contrapuesto al romanticismo, tuvo su representante e impulsor en el francés Emile Zola, allá por la segunda mitad del siglo XIX, fundamentos que dejó reflejados en sus obras Thérèse Raquin y Le roman expéimental.

Aunque pueda parecerse al precedente realismo y tengan puntos en común no son lo mismo. Ambos se centran en presentar la realidad (sublime o vulgar, como sea) de una forma objetiva y presentando hechos del mundo real en contraposición con el romanticismo antecedente, pero el naturalismo pretende dar un enfoque más científico, con gran influencia del darwinismo, una visión determinista y positivista, atendiendo al contexto social de los personajes y otras características. Es un estilo descriptivo y detallado en el que los autores no solo observan, sino que también experimentan. En ambos casos suelen tener un narrador omnisciente, pero, en este caso, los personajes suelen ser más bien obreros, con algún defecto o enfermedad y de clase baja. Existe diferencia con el realismo y Zola lo dejó claro.

No es extraño, por tanto, que una mujer culta, inquieta y con ganas de investigarlo todo como así fue nuestra gallega Pardo Bazán, se sintiera atraída por estas nuevas formas de escritura hasta admirar a fondo al naturalismo francés y su exponente Zola. Sin embargo, lo defiende “a la española”, con un carácter propio.

Ella introdujo el debate del naturalismo en España comenzando por artículos sobre Emile Zola publicados en la revista La Época, para más tarde recopilarlos en un volumen titulado La cuestión palpitante, obra prologada por Clarín y siendo, por tanto, principal impulsora del naturalismo en España.

Pero aquí es donde se desata la tormenta para nuestra autora, donde se abre la caja de los truenos y comienzan los rayos a apuntarla por mujer. La cuestión palpitante, vista así en conjunto, causó un grandísimo escándalo: ¿cómo es posible que una mujer casada y respetable se mostrara a favor de una literatura francesa considerada atea y pornográfica? La obra fue calificada de indecente, incluso sin saber leer el trasfondo de la obra que, en ocasiones, no era para nada lo que podía parecer. Pero se la identificó con el ateísmo y la provocación de Zola y eso no era propio -textualmente- de una mujer, esposa y madre. Ya estaba la mecha en el polvorín, poco tardaría en estallar. Y estalló.

Su marido, con el que se había casado a los 16 años, abrumado, asustado y horrorizado por los ataques, le pidió que dejara de escribir. Pero, con la Pardo Bazán hemos topado… Se negó, naturalmente, y se largó de viaje a Italia, terminando así la convivencia con su marido.

A todas estas, a Zola le agradó mucho la obra, pero -faltaría más-, se sorprendió de que la hubiera escrito una mujer.

Emilia siguió escribiendo y el naturalismo seguía calando en ella. La primera novela considerada novela social y naturalista española, donde por primera vez se incorpora al proletariado, fue precisamente La Tribuna, escrita por ella en 1883. Cuenta la historia de una mujer obrera en una fábrica. La historia de una mujer valiente, protagonista de una huelga que reivindica los derechos de la clase obrera con gritos a favor de la República. Tampoco falta la parte más personal de la protagonista, joven engañada por “el señorito” que la deja embarazada y la abandona, pero ella no se achanta.

Aunque lo mejor del naturalismo de Pardo Bazán quedaba por llegar. Y llegó en 1886 con su novela culmen Los pazos de Ulloa y su continuación La madre naturaleza (1887). Describe la decadencia de la oligarquía terrateniente, la degradación de la nobleza y, en la segunda parte, los amores incestuosos de dos hermanos que no saben que lo son.

Nada es gratis en una sociedad católica, mojigata y de clases como en la que ella vivía. Sus escritos ya le habían costado su matrimonio, por mucho que hubiera elegido la dignidad de su propia libertad antes que someterse al dictamen de un hombre, por muy marido que fuera que, asustado ante las habladurías y críticas, le pidió que dejara de escribir. Ella tuvo las cosas muy claras, pero nunca es fácil tener que tomar esas decisiones. Quizá todo ello va haciendo injustamente mella, pero el caso es que Emilia comienza a distanciarse, sin dejar de admirarlo a él, de las ideas de Zola. Comienza a tener dudas existenciales y, de alguna manera, parece que quisiera justificarse sobre lo escrito en La cuestión palpitante, diciendo que examina el naturalismo a la luz de la teología dejando a salvo a la fe. También puede que así fuera y nadie lo pilló. Difícil ser mujer entonces y que la sociedad y la moral de la época te dejen subsistir en libertad.

En los años 90, la autora explora nuevas formas literarias y se acerca al idealismo y al simbolismo, pero no cesa de escribir en ningún momento.


Publicaciones en revistas: Alkaid, R.Universidad Quintana Roo (México). Visítame Magazine (N.Y.) entre otras. Un buen número de colaboraciones en antologías (poesía y relato), tales como: 50 poetas contemporáneos de Castilla y León, Encuentros en Sambara, El Quijote en el Gijón, En una Ciudad Lineal, Versos Pintados, La mujer en la poesía hispano-marroquí, Filando cuentos de mujer, Amor se escribe sin sangre…

Cursos de Periodismo, Poesía y Literatura creativa. Creadora y Coordinadora del Grupo de Encuentros poético-artísticos Poética en GredosCofundadora de la Asociación Versos Pintados del Café Gijón (pintores y poetas). Organización y Coordinación de Ciclos como La Literatura Temática.

Guiones e interpretaciones de Performances literarias: Profanando la letra, diálogos a cuerpo abierto o la de, Sylvia y Anne, oscuras novias conspiradoras.

Publicaciones en solitario (Poesía): Chupitos Poéticos (Poesía breve 2011-Edit.: Los Libros de Umsaloua)y Papel Albal (2016Huerga y Fierro Editores). A punto de salir el poemario Ven a mi burdel (Huerga y Fierro Editores). Un buen número de poemarios y relatos inéditos.

Finalista premios:  “I Certamen Jirones de Azul”, “Premio María del Villar” o Certamen “Les Filanderes”.

6 comentarios en “LA «CUESTIÓN PALPITANTE» ERA SER MUJER. Emilia Pardo Bazán y el Naturalismo

    1. Gracias. Creo que hay detalles que se cuentan muy poco. Viene bien para conocerlo en el contexto de la sociedad de ese momento, ver lo que se ha avanzado y lo que resta. Y restaurar la historia con el conocimiento.

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