Carolina Rivas, una cineasta comprometida

Sábado, 22 de mayo. 2021

Por Isabel Llanos

Sección: Inspiratrices

Es inevitable pensar que hay ciertos manejos del destino cuando echas la vista atrás y repasas tu biografía. Son frecuentes las ocasiones en las que suceden acontecimientos que están irremediablemente ligados a los itinerarios posteriores. Eso me sucedió con Carolina Rivas, a la que conocí en un casting que convocó para un largometraje y a cuyo trabajo dediqué mi tesis doctoral

Ella es de esas personas que irradian esa luz especial y una energía centrípeta que acoge a las personas que tienen la fortuna de compartir camino vital con ella. Es arrolladora, aunque no es consciente de ello, pues creo que es de las personas más humildes que he conocido, canal, como se siente en su misión, para los otros, sin darse cuenta del efecto que genera su presencia, con su diminuta figura, y la influencia que ejerce sobre los demás. Este es el motivo por el que es una de mis inspiratrices.

Orígenes y trayectoria de una cineasta comprometida

Carolina Rivas (Ciudad de México, 1972) es una de las cineastas mexicanas más reconocidas en la escena internacional. Estudió en la Escuela de Escritores de la SOGEM (1996-1998), en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC-UNAM), donde se especializó en dirección y guion, licenciándose en cine en 2003 y asistiendo al Talent Campus-Berlín (2004). En el curso de su desarrollo profesional, y a fin de profundizar y conectar con las diferentes vértices del proceso creativo y artístico, realizó también estudios de teatro en México (1998-2000), recibiendo en 2002 el Premio de teatro Punto de Partida de la Universidad Autónoma de México (UNAM) por su obra Huye de Z, huye publicado en la revista digital Punto de partida de la UNAM. También se formó en danza Butoh en Brasil (2004). La adquisición de estos conocimientos de diferentes disciplinas han sido determinantes en la génesis de su metodología del autoconocimiento que ha recogido en un libro-manual “Cine paso a paso” que se ha reeditado y lanzado este pasado mes de abril. Tras su primero cortometraje Zona Cero (ENAC-UNAM, 2003), que acompaña el libro, y que fue seleccionado para el Festival de Cannes, ha sido reconocida con numerosos galardones que avalan una carrera muy comprometida con la denuncia social: El color de los Olivos (2006), obtuvo el premio a la Mejor Dirección Documental en el Golden Minbar (Rusia, 2007) así como Valor en la Filmación en los Women Film Critics Circle Awards (EE. UU., 2006). Lecciones para Zafirah, codirigido con Daoud Sarhandi, obtuvo el premio a la Mejor Película en el Latinoamericano Film Festival van Vlaandereen (Bélgica, 2013). Desde el año 2000 ejerce como profesora de cine y vídeo impartiendo clases y conferencias en distintos países. Ha sido jurado en diversos festivales cinematográficos, como Documenta Madrid en 2012 y el Festival Internacional de Toluca (México) en 2013. En España ha producido más de 59 cortometrajes. Grietas (Dyaa Naum, 2018) producido para su serie


Plural+Youth and Video Festival (Nueva York, 2019).
Fuente: Youtube. Reel de Carolina Rivas

Su filosofía vital, que queda manifiesta tanto en su obra, como en su modo de vida y compromiso social, se caracteriza por su espíritu humanista y agudeza crítica. Junto a Daoud Sarhandi (Londres, 1962), también cineasta y premiado editor de cine y documental, su marido desde 2005 y con quien asevera que “Nuestro cine es un acto de verdad” (1999) y “Nuestro cine es un acto de servicio a la humanidad” (2017) quedan patentes las intenciones de su obra que, como otros cineastas calificados por Schrader dentro del cine trascendental, persiguen una finalidad que no se limita al entretenimiento, sino que eleva su trabajo al compromiso de denuncia y de generar cambio.

La andadura cinematográfica de Carolina se inicia desde la escritura y el estudio de las técnicas de guion que le llevan al rodaje de su primer cortometraje La vida se amputa en seco (1995). Desde esta primera obra ya serán evidentes las herramientas que caracterizan su cine: el marcado cariz social, su visión estética y su uso del sonido. Su segundo y premiado cortometraje Zona Cero (2003), se inspira en esos referentes bibliográficos adquiridos durante su formación como escritora, concretamente en un cuento de Juan Rulfo. Son las imágenes de unos niños Palestina que para ir a la escuela debían ir saltando de un tejado a otro, evitando los peligros de las calles, el motor inspirador de su primer largometraje como denuncia, El color de los olivos. Posteriormente regresa a México donde recogerá, a raíz de los reconocimientos internacionales recibidos por Zona cero, el encargo de Canal Once TV para rodar el documental Cómo te fue en la feria.

Su siguiente creación es el largometraje 1 para 1, que requiere mucho tiempo de ensayo y preparación, debido a su peculiar manera de rodaje en plató y la cantidad de actores intervinientes. Esta forma particular y milimétricamente minuciosa de Carolina se refleja en uno de los ensayos rodados, que acaba teniendo entidad propia y que terminará dando como resultado el cortometraje El desalojo.

Mientras tanto, y siempre activos, Carolina y Daoud se ponen manos a la obra del largometraje más peligroso de su vida y que más consecuencias tendrá para ellos, Lecciones para Zafirah. Este film marcará un antes y un después tanto en la obra cinematográfica de Carolina, como en su perspectiva vital. El documental que recoge la experiencia de numerosos migrantes que recorren el país de México en el tren denominado La Bestia y las patronas que les dan soporte, cuenta con las primeras apariciones de una pequeña Zafirah que acompañaba a sus padres en los rodajes. Vida y obra permanentemente ligadas en Carolina Rivas, que se verá gravemente amenazada por los hechos que denuncia y que saca a la luz en este documental. Por primera vez Carolina Rivas tiene miedo, mucho más miedo que en el territorio militarizado de Palestina, y no tanto por ella como por su familia.

Fuente: fotograma de Lecciones para Zafirah

Después vino la finalización del rodaje de 1 para 1. Durante el desarrollo de esta filmación se dieron situaciones aún más desagradables y peligrosas que hicieron temer a Carolina por la vida de uno de sus actores y hasta por la suya propia. A este hecho hay que sumar la pérdida de su segundo bebé Kin, nacido prematuro en 2011, dramático episodio que ofrece en su vocación de servicio en Videovalores bajo el título de Las flores con la postdata: “Todo sucede por una razón y en el momento justo”. De hecho, la propia Carolina dice de esta época “1 para 1 fue lo peor. Yo creo que ahí murió una Carolina”. Por todo ello deciden abandonar el país para instalarse en España en 2011, donde ya nace en 2014 la pequeña de sus hijas, Hannah.

Para Carolina Rivas la maternidad y, por ende, la familia, marca un antes y un después, en su vida y en su obra. Llega a decir que a partir del largometraje El color de los olivos y de contar con Zafirah, que quiso alejarse del cine documental y que sus obras sean “películas de esperanza, afirmando que es el legado que quiere dejar a sus hijas. De ahí viene el cambio de enfoque en ese reflejo de los problemas sociales que encontrará en la orientación de humor para tratar los temas tan serios que, sin embargo, denuncia en 1 para 1. Esta película pues, a pesar de todo, no pierde el prisma de denuncia social de la deshumanización, la perversión de un sistema para el cual el individuo no existe si no es bajo un utilitarismo.

El proyecto de Videovalores es también una apuesta en este mismo sentido, busca ser una suerte de postales fílmicas que dirigen al mundo mensajes de humanidadLa historia de un árbol también apuesta por un final de integración y esperanza… está claro que su cambio de rol a madre se va a reflejar en su cine, que sigue en constante evolución, como ella dice.

Actualmente reside junto a su familia en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) y sigue adelante con su carrera cinematográfica alineada en su equilibrio vital, personal y ético, lidera como presidenta un revolucionario proyecto cuyo nexo es el arte con la comprometida asociación Open Art, asociación sin ánimo de lucro comprometida en potenciar la expresión y la creatividad de niños, mujeres y hombres de todas las circunstancias, así como divulgar el valor de las obras artísticas generadas con objeto de asegurar que cualquier persona, sin discriminación alguna, reciba igualdad de oportunidades para su educación artística, su autonomía, su identidad independiente y su integración ciudadana. También ha fundado en México la productora y el colectivo de Creadores Contemporáneos.

  • ¿Verdad como entrega?
  • Verdad como compromiso, más bien.  Es un acto de verdad, pero yo lo pondría más como un acto de servicio a la humanidad, porque en esta frase podemos acoger todos los valores. Porque en esta frase, al final lo que dices es qué estoy yo dando en la vida, bien a través del cine o como cualquier persona que tiene a sus niñas, que está en  la cocina, que tiene a sus niñas, que estoy en el mercado,… Soy un ama de casa al fin y al cabo, y siempre intento, en la medida de lo posible, porque siempre tenemos como esta vulnerabilidad de equivocarnos, como siempre, pero intentar, como de la manera más digna de tratar a la gente, a mis niñas, a mí, al entorno… Porque al fin y al cabo, ahora lo que queda más claro para mí es que estamos haciendo y dando un servicio a la humanidad. Creo que es eso. Es un acto de servir a la humanidad, y que lo hacemos todos, realmente.
  • Hay cine de rendimiento y comercial, y hay este otro cine de compromiso, por así decirlo.
  • Es así, sí. A mí me queda muy claro el servicio, como me queda tan claro el compromiso que tenemos Daoud y yo. Es como que no hay vuelta atrás, no puedes pasar página, es que estás o estás. Me ha quedado tan claro, es incluso que todo tiene significado: la paciencia, el sacrificio, la espera, el trabajar en solidaridad… La columna vertical de lo que estoy trabajando en ética ahora, por ejemplo, es André Comte. Tiene un libro maravilloso “Pequeño tratado de las grandes virtudes” y, de hecho, el primer tratado habla de servicio, que es una virtud. Es aquel objeto o sujeto que da el mejor servicio para lo que fue creado. Por ejemplo, un cuchillo será virtuoso el que corte, el que corte mejor, no el que sea más fino, más elegante, más caro… sino el que corte, el que haga un buen corte. Y luego se pregunta para el ser humano, cuál es el servicio que está dando. Y ahí es donde te quedas pensando. Este hombre me dijo muy claro del cuchillo cuál es su virtud. Entonces me quedé pensando sobre las virtudes, que dice que es la fuerza, el esfuerzo del ser humano para servir a lo que viene a trabajar en este universo. Entonces cada uno tendría que definir cuál es su servicio, pero él lo dice en términos generales: el servicio de la humanidad es al universo, lo que tú digas, lo que vas a ser, es hacer el servicio para el cual fuiste creado, que eso es algo que también, cada cual, tendrá que definir pero, en general, es servir a la humanidad para que todos vivamos de una manera digna, tanto tú como tu familia, como el resto de la humanidad. Creo que ese libro me dio muchísima claridad sobre el hecho, y aquello que yo también estaba buscando pero no encontraba las palabras sobre cómo definirlo.
  • ¿Asumir el riesgo y la responsabilidad de evolucionar?
  • Evolucionar que no pensando en beneficio propio sino en el beneficio colectivo. Ahí me queda más claro que finalmente tarde o temprano o das servicio o das servicio, por las buenas o por las malas. Todos tenemos que dar servicio. Lo que pasa es que cada uno, a unos les queda muy claro su servicio y otros no. De todos modos, todos estamos dando servicio, aunque no lo sabemos. Simplemente el acto de ir por la calle y la gente que te cruzas, que te están mirando, aunque la gente que pasa frente a ti no lo sabe, pero te dan un montón de servicio de información. Yo lo observo y pienso que ¡mira, eso es una metáfora increíble! Y voy anotando, para una escena. A mí me está dando un servicio. Cualquier acto, cualquier elemento me sorprende, porque el poder que me está arrojando un montón de cosas, que igual esa persona no imagina todo lo que me está dando. Por eso te digo que, al mismo tiempo, todos estamos dando un verdadero servicio a los demás. Por eso ahora la palabra servicio me conecta mucho más en esta época en la que estoy viviendo que en 2009.
  • Para que tú hayas llegado a hacer todo esto, ¿cuál es tu recorrido vital, biográfico?
  • Yo nací en la Ciudad de México, el 27 de marzo de 1972 en el seno de una familia humilde, católica. Mi padre de una familia de zapateros, de zapatero remendón, remendador de zapatos, y mi madre, una señora que vino del campo a la ciudad, a trabajar. Una inmigrante, diríamos, del campo que vino a la ciudad que trabajaba de servicio de casa, de servicio doméstico.
  • Como aquí en España, entonces.
  • Sí, fue como en aquella época, en los años cincuenta, sesenta, que hubo mucha migración del campo a la ciudad. Mi padre es Salomón Rivas Correa, que en paz descanse, está seguro en una mejor vida, porque aquí , la verdad, lo pasó muy mal los últimos tiempos. Mi madre se llama Leonor Rodríguez Solórzano, que viene del campo, conoce a mi padre aquí en la ciudad, se casan y tienen cuatro hijos. Yo soy la penúltima. Mi primera hermana, Olimpia, mi hermano Roberto, yo y luego mi hermana Lilia. Mi hermana Olimpia se dedica durante muchos años al secretariado, trabajó mucho en seguros de coche y seguros de vida; mi hermano a la contabilidad, y yo desde muy pequeñita al teatro y la vida artística.
  • ¿Así, sin tener ningún antecedente artístico?
  • Sin nada. No, no. Lo que sí recuerdo es que mi padre compraba muchos libros, desde pequeñita, y leía mucho el periódico. Siempre lo recuerdo leyendo. Leía el periódico, leía libros… Pero lo recuerdo muy solitario, no convivía mucho con nosotros, incluso los últimos días que lo vi. Fíjate, curiosamente mi padre solo se llegaba a abrir con nosotros cuando había una fiesta, cuando llevaba un poco de copa, se llegaba a abrir ese silencio y podía vivir y compartir, y en el ambiente más distendido, se relacionaba con nosotros. Pero fíjate, siempre lo recuerdo en silencio leyendo, que es curiosa la imagen que tengo. Él se hizo una pequeña biblioteca en casa y yo alguna vez me acercaba y tomaba un libro y leía algo. No fui, sin embargo, una apasionada de la lectura, leía poco. Con sacrificio mis padres compraron enciclopedias, como antiguamente en España, para formar a sus hijos. Yo creo que mi madre fue muy consciente del valor de la educación, por eso nos llenó desde pequeños de libros, de enciclopedias, desde mamíferos hasta los planetas.

Y no sé si fue por ello, pero siempre he tenido una fascinación por los libros, por las bibliotecas, porque siempre fuimos una familia de la línea paterna que crecimos como en un vecindario, que siempre la recuerdo como una zona de mucho ruido, de muchas fiestas. Ya sabes que México es un lugar de mucha fiesta y era como un exceso de distracciones. Por eso, para mí, el único refugio que encontraba era irme a una biblioteca. Por eso, de esa parte de la infancia, uno de mis mayores placeres era irme a trabajar a la biblioteca, irme a leer o preparar mis proyectos.


Isabel Llanos es una polifacética artista leonesa de amplia formación y ejercicio en muy diversos campos profesionales. En su faceta periodística ha participado y participa en muy diferentes medios, ligados a temas tan variados como su propia formación y ejercicio profesional le permiten, a lo largo y ancho de toda la geografía españolas, siendo parte activa en la creación del Decálogo sobre tratamiento informativo de las noticias sobre violencia de género impulsado por la Regidoria de la Dona y el Col.legi de Periodistes de Catalunya. Ha publicado numerosos textos docentes y formativos en diversas materias, mientras desempeña su labor como docente para diversas universidades e imparte conferencias y talleres especializados para empresas e instituciones. En la faceta más creativa, con una amplia formación en diversos estilos y géneros, sus textos aparecen editados en diferentes publicaciones colectivas, preparando en estos momentos su primer poemario en solitario que saldrá a lo largo de este año.

Tiene también una amplia experiencia en el mundo del teatro, donde tras una continua e intensa formación con diversos/as protagonistas del mismo a nivel nacional e internacional, ha escrito diferentes obras que ha llevado a escena, además de su trabajo como actriz tanto en teatro como en cine. También forma parte de los colectivos artísticos Prostíbulo Poético (desde 2015), con quienes ha actuado en España y Reino Unido, Teatre del Límit (ganando el Festival Croquis 2017), #amíNOmecallas (denuncia artística), Erráticas, girando por todo el país con el espectáculo Fuga en mí menor (poesía escénica) en 2017 y Labios de papel (poesía en femenino). Ha participado en numerosos recitales poéticos. En 2018 funda la sede en León de la red internacional Hors Lits.

(Para más información, acudir a sus redes sociales )

Twitter @Isabel_Llanos

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