Una pionera de la Igualdad. Harriet Taylor Mill.

Por Manuel Casal

Sección: Con firma masculina.

Sábado, 8 de mayo de 2021

A pesar de lo mucho que las mujeres y las personas feministas le deben, Harriet Taylor Mill no es demasiado conocida. Esta pensadora nació en Londres en 1807 con el nombre de Harriet Hardy. En 1826, siguiendo las tradiciones de la época, su familia le obligó a casarse con John Taylor, que gozaba de una posición económica mejor que la de Harriet. De él tomó su nuevo primer apellido. En 1830 conoció al filósofo y político John Stuart Mill (1806-1873). Ambos se enamoraron. Tres años después se separó de su esposo, que murió en 1849. No quiso casarse con Stuart Mill, por guardarle respeto a su marido, hasta 1851, dos años después de su muerte. De él tomaría su nuevo segundo apellido. El matrimonio duró sólo 7 años, pues Harriet murió en 1858.

Retrato de Harriet Taylor Mill. Imagen tomada de spartacus-educational.com

El pensamiento de Harriet T. Mill florece en la primera parte de la época victoriana. Esta época se denominada así no porque hubiera una unidad cultural que lo justificase, sino porque en ella, desde 1837 hasta 1901, ocupó el trono la reina Victoria. Fueron unos largos 64 años de reinado, duración que está siendo superada actualmente por su descendiente, la reina Isabel II, que ocupa el trono desde 1953.

Durante la época victoriana tuvo lugar en el Reino Unido el paso de una sociedad rural a otra industrializada, a la vez que acaecieron cambios profundos en la cultura de la época. Eran los tiempos de Charles Darwin (1809-1882), cuyo pensamiento supuso una variación importante en la concepción del ser humano y de la ciencia.

La sociedad victoriana, a pesar de que existían algunas voces reivindicativas y progresistas, era de costumbres muy tradicionales. En ella la situación de la mujer era lamentable. La citada imposición del casamiento a los 18 años, así como el cambio de apellidos al casarse, son muestras de ello, pero, además, en el matrimonio la mujer ocupaba un papel muy secundario y dependiente del marido, no siendo raros los episodios de lo que hoy llamamos violencia de género. Su acceso a la educación era difícil, cosa que se convertía en un obstáculo importante para acceder al mundo laboral y también para su liberación como persona. La mujer no tenía derecho a votar ni a ser elegida, asunto este que representaba una de las grandes preocupaciones de nuestra autora.

El pensamiento de Harriet Taylor Mill aparece unas veces de forma autónoma y otras entremezclado con el de Stuart Mill, su marido, quien reconoce en su Autobiografía, de 1873, que ella fue la coautora de la mayoría de sus obras, aunque, como ha ocurrido en tantas otras ocasiones, no apareciera públicamente como tal. John Stuart Mill pasa por ser un filósofo y economista británico, defensor de la libertad individual y difusor del utilitarismo que creara Jeremy Bentham. Perteneció al partido liberal británico.

Si las tradiciones de la época imponían como natural la superioridad del hombre sobre la mujer en el matrimonio, el tándem Harriet-John rechazaba ese origen natural de tal diferencia y defendía la igualdad de ambos sexos en todos los planos de la vida personal y social. En esto fueron muy avanzados para su época.


Esta viñeta de 1867 de la revista británica Punch muestra a Mill abriendo paso a un grupo de sufragistas.
 Imagen tomada de Wikipedia

Consideraban muy importante que la mujer saliera de su reclusión en el hogar y se incorporara de manera activa a la vida de la sociedad, en un plano de igualdad con el hombre. Este importante cambio social debería comenzar facilitando el acceso de la mujer a la educación. En esto Harriet, que fue autodidacta y llegó a ser una persona culta, era más radical que su esposo. Ella pretendía  una formación intelectual que, por una parte, liberara a las mujeres del yugo de las tradiciones, y, por otra, que les permitiera su incorporación al mundo laboral. Para ella, la verdadera liberación de la mujer no vendría solo por la educación, sino que se lograría cuando pudiera tener una independencia económica, fruto de un trabajo en igualdad de condiciones laborales y remunerativas con las de los hombres. Abogó también por la prohibición del trabajo infantil.

Como relata María Elisa Darmanin en Instituciones sociales y status femenino. La voz contestataria de Harriet Taylor, el afán de igualdad, en este caso especialmente de Harriet, se manifestaba en un aspecto llamativo de la celebración de los juicios: “Si bien la Constitución británica establece que toda persona debe ser juzgada por miembros de su misma clase, esto se aplica a todo el género masculino, incluidos los forasteros, a quienes se reconoce el privilegio de reclamar que la mitad del jurado esté formado por extranjeros. En contraste con ello, a las mujeres se las somete a jueces varones y a jurados de sexo masculino, sin que se crea necesario justificar -como correspondería- tal disparidad”.

Harriet T. Mill fue pionera del feminismo, pero también del movimiento sufragista en el Reino Unido. Junto con Stuart Mill intentó justificar y reivindicar la capacidad política de la mujer. Consideraban justo que toda persona valiosa, con independencia de su sexo, pudiera aportar lo mejor de sí a la sociedad. Los argumentos tradicionales apartaban a la mujer del ámbito de la política por su supuesta imposibilidad de ejercerla a la vez que las labores del hogar, lo cual fue rebatido por la pareja, que veía los mismos inconvenientes en el hombre para compaginar su trabajo con la política.

Sentaron, por otra parte, las fundamentos teóricos del sufragismo. En The Enfrachisenment of Women, obra escrita en 1851 por Harriet, pero publicada a nombre de Stuart Mill en The Westminster Review, reivindica el derecho a un sufragio realmente universal que incluyera también a las mujeres como votantes y con derecho a ser votadas. Afirmaba que no se podía denominar universal a un sufragio que excluyera a la mitad de la especie humana. En esto seguía en el Reino Unido la estela que había surgido en Estados Unidos con la Declaración de Seneca Falls, de 1848, considerada como el inicio del movimiento sufragista.

Harriet Taylor Mill fue una adelantada a su época y una rebelde frente a las injustas y las discriminatorias tradiciones patriarcales, que eran admitidas con normalidad por la sociedad de su tiempo. Dejó escritas algunas obras, entre las que cabe destacar, aparte del ensayo ya citado, el escrito con Stuart Mill, Ensayos sobre igualdad de los sexos, publicado por varias editoriales, siendo el de más reciente aparición el de Antonio Machado Libros.

The complete works of Harrier Taylor Mill están publicadas por la Universidad de Indiana.


Manuel Casal (San Fernando (Cádiz), 1950) es licenciado en filosofía por la U.C.M. y Catedrático de filosofía de Enseñanza Secundaria. Ha publicado varios libros explicativos de los textos propuestos para las pruebas de acceso a la Universidad, así como el titulado En pocas palabras. Aforismos. Ha participado en otros trabajos colectivos de diversa temática, como Mensajes en una botella, Ángel de nieve, Espíritu de jazz o El oasis de los miedos. Colabora en revistas y periódicos y mantiene el blog Casa L, en donde se reflexiona sobre asuntos de actualidad.

Correo electrónico: manuelcasalf@gmail.com

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