¿El Teatro reproducido en una pantalla deja de ser teatro?

Por Ángeles Rodríguez

Actualmente estamos asistiendo a un giro copernicano en todo lo que nos rodea, de tal modo que cuestiones aparentemente establecidas y en evolución, a su ritmo, hasta principios de este 2021, han dado un cambio brusco, tras vernos obligados a reinventarnos a una velocidad vertiginosa como resultado principalmente del confinamiento. Estos cambios hoy nos dejan una puerta abierta, una ventana que ofrece un nuevo punto de vista, nuevas costumbres y acciones que han llegado para quedarse.

El teatro existe prácticamente desde la Prehistoria. Los hombres de las cavernas lo experimentaban como un modo de comunicación y aprendizaje. El teatro ha sido parte de la civilización desde la Antigüedad hasta hoy, pero de pronto paró. Por un “breve instante” dejó de existir. Los teatros cerraron sus puertas y las butacas quedaron vacías, el escenario se envolvió en un frío de ausencias. Quienes somos parte del oficio, intentamos sobrevivir por otros medios, con la esperanza de la temporalidad.

Quien se haya acercado al arte y particularmente al teatro, sabe que el oficio se convierte en una necesidad. Somos seres creativos que necesitamos comunicar y que nos comuniquen. Fueron las artes las que nos ayudaron a sobrellevar la soledad y el encierro; hasta disfrutamos de esos días enteros frente a los libros y las pantallas. Fue entonces cuando comenzaron a transmitirse obras de teatro grabadas y comenzaron las funciones “in streaming”, se abrieron también las “salas virtuales”. Nos topamos con algo nuevo, ese teatro como tal está pensado para vivirlo de modo directo y presencial, donde una misma función no es igual a otra, donde cambia el público e incluso los actores exploran desde diferentes matices sus personajes en cada función, “el teatro es único e irrepetible” comentábamos orgullosos cuando algún espectador veía la obra más de una vez y nos comentaba lo diferente que había sido una función de la otra, ese del que disfrutábamos intensamente lo efímero del instante, de pronto resulta que podemos verlo una y otra vez, repetirlo; de pronto lo hemos vuelto estático, tangible y muerto.

Ángeles Rodríguez en una de sus actuaciones. Foto de Nemonio.

El lenguaje teatral no es el mismo que el del cine, los actores afrontamos desde puntos de vista distintos una función teatral y un día de rodaje, incluso es diferente actuar para televisión que para cine. ¿Qué hacemos ahora que hemos trabajado para teatro pero se reproduce como cine? Es horrible ver una obra de teatro en una grabación con una sola cámara fija, es aburrido e incomprensible, parece hasta perder el ritmo, la intensidad y, lo más grave, se rompe la comunicación y pierde verdad. Creo que la mayoría de los actores y directores teatrales nos hemos sentido abochornados al ver ese tipo de grabaciones cuando las piden para concursos y festivales. No se corresponde a la realidad que puede llegar a vivir el espectador. ¿Y qué hacemos entonces? ¿Hacemos solo cine y televisión? Pues no, tampoco, y ¿qué hacer? ¿Cómo lo resolvemos?

Fueron las artes las que nos ayudaron a sobrellevar la soledad y el encierro; hasta disfrutamos de esos días enteros frente a los libros y las pantallas

Una de las soluciones a las que estamos llegando es la creación de un nuevo lenguaje híbrido entre el teatral y el audiovisual. Es un poco difícil hablar de ello, pues se trata de un lenguaje muy nuevo que está comenzando a escribirse y experimentarse.

Podemos adelantar el uso de distintas cámaras y encuadres que, a diferencia del cine o la televisión, están al servicio del actor; la preparación del montaje se hace para que las cámaras sigan al actor y no el actor a las cámaras, propiciando ese diálogo vivo entre el personaje y el espectador, solo que ahora a través de la lente. Y se han comenzado a escribir textos especialmente diseñados para este nuevo lenguaje. Tendríamos pues, que sentarnos a establecer las bases para saber si se podrá grabar solamente de continuo, sin cortes, o si la iluminación se hará de modo simbólico, emocional y mágico; si la grabación se hará desde el público o podrán subir las cámaras y romper el escenario a la italiana.

Entonces sí, este nuevo enfoque puede llegar para quedarse, puede abrir nuevas puertas, puede romper las fronteras que nos distanciaban de la actividad teatral en otras partes del mundo, puede reinventarnos, brindarnos algo distinto, otra experiencia que no sustituye ni al teatro ni al cine. Nosotros podemos ver desde nuestra casa una obra y luego buscar vivirla en una butaca, desde otro lenguaje y siendo nosotros mismos otro diferente al que la disfrutó en la soledad del pijama y la taza de té.

El teatro no dejó de existir con la llegada del cine ni con la televisión ni con las series. El teatro cohabita con ellos como lo hará con este nuevo lenguaje que aún no se ha bautizado con un nombre propio pero que ya existe, concebido en una pandemia, pero con un futuro prometedor que apenas comienza.

El teatro existe prácticamente desde la Prehistoria. ha sido parte de la civilización desde la Antigüedad hasta hoy, … de pronto paró. Por un “breve instante” dejó de existir.

Ángeles Rodríguez, actriz y directora teatral mexicana, radica en España desde 2013, es licenciada en Administración. Durante 15 años trabajó como docente en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Actriz y fundadora de las compañías de teatro Celestino Gorostiza (México, 1998), Compañía de Teatro de la UJAT (México, 2000-2014), Compañía de Teatro Moraleja de la Candileja (España, 2018), Teatro EnObras (España, 2018), La CoLeTe TEATRO (España, 2019).

Cuenta con más de 50 puestas en escena dentro de su repertorio, que van desde teatro clásico hasta obras contemporáneas tanto en México como en España. Como declamadora, ha participado en cerca de un centenar de recitales poéticos individuales y colectivos, al igual que en dos publicaciones de CD´s realizadas por el Gobierno de Tabasco en México (2001). Actualmente colabora con la Red de Bibliotecas Municipales del Ayuntamiento de León como Actriz de Cuentacuentos- musicales.  Sus últimos proyectos son 4 musicales infantiles: “Cri cri- el Grillito Cantor” de su autoría; “Gloria y los más Fuertes”, “Lorqueando-ando” y “Canta Pájaro Lejano” de Marta Muñíz. “Entrevista a Cervantes” de Eduardo Aguirre, representando a Cervantes y “La inconclusa” con Teatro EnObras.

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