Marcela Miranda, amasando futuro.

Por Paz Martínez

Sección: Mujer rural, arte, cultura y oficio.

Lleva al menos tres años viviendo en el pueblo —en el mío que también, ahora, es el suyo— y no habíamos conversado nunca más de cinco minutos. Vivir en un pueblo no es lo mismo que convivir y es una lección que me queda aprendida.

Nuestra protagonista fotografiada por Javier Alonso

Marcela vino de Chile a Santa Colomba de Somoza con su marido e hijos, y con su negocio a cuestas. Su marido es español, del pueblo. Pero lo que a ella le empuja a venir a España son los ecos de sus abuelos palentinos. Su abuela que nunca dejó de hablarle de este país que tuvieron que abandonar cuando su abuelo, trotskista, se opuso a servir en el ejército y luchar en la guerra de Cuba. Fue entonces cuando embarcaron rumbo a Valparaíso —todo cuanto tenían cabía en un baúl— donde su abuelo formó parte en la constitución del Sindicato de Cemento Melón, una de las principales fábricas de cemento de Chile.

Marcela estudió agronomía y gestión de desarrollo rural lo que la llevó a Bélgica, y en el año 1997 la trajo por primera vez a España, donde durante nueve años desarrolló su trabajo en Sevilla, Madrid y Coruña. Acostumbrarse a España lo consideró mucho más que un choque cultural, fue un trompazo porque no se parecía nada a su vida en Sudamérica, pero tampoco a su vida en el norte de Europa. Cuenta que Chile es un país joven, que bulle, que sabe adaptarse al cambio, que tiene un gran sentido patrio y colaborativo y ejerce un efecto sísmico sobre otros países y culturas. Las cosas aquí son muy diferentes.  

Pero los ecos de su tío abuelo, que fue panadero, se le quedaron grabados hasta el día de hoy formando parte de su pasado, presente y futuro. De vuelta, en Chile conoce a Javier un ingeniero de minas maragato con el que se casa; forman una familia y dirigen un negocio de panadería de productos sin gluten. Pero España no deja de llamarles y ambos regresan, desmontan su fábrica para armarla de nuevo en este pequeño pueblo maragato. Dalis Gluten Free, trocitos de felicidad. Las migas de un sueño, que podían haber remojado en cualquier otra parte, en cualquier ciudad, pero que eligen hacerlo en el río Turienzo, en la Maragatería, en lo rural. Le pregunto por qué y no acierta a responderme, calla unos segundos y reflexiona: “Estamos aquí por idealismo y un poco de ingenuidad”

El río Turienzo a su paso por Santa Colomba de Somoza, donde Marcela ha puesto en pie su negocio. Foto: David Palomo

El mundo rural no es tan idílico como lo pintan, la gente tarda en abrirse, enseguida te relacionan con esto o aquello. El miedo a lo que desconocen está casi siempre latente. La soledad se vuelve una cargante compañera que Marcela desafía gracias a internet donde recurre a grupos de deporte o talleres. La pandemia ha complicado todo mucho más, ha retrasado el proyecto, ha paralizado el progreso de las relaciones sociales.  Y elegir trabajar para una minoría, abrir un mercado de calidad para personas con celiaquía o personas que simplemente buscan una alternativa más saludable tampoco ha sido fácil. No es sencillo encontrar proveedores y en ocasiones hay que ir lejos, a buscarlos fuera de España.

A Marcela el pueblo, la comarca, le parecen un paraíso, aunque la tierra es dura y te pone difícil anclar las raíces. De la ciudad echa de menos su abono al teatro y los continuos actos culturales. Y aunque Santa Colomba de Somoza tiene una variada oferta cultural estos no son buenos tiempos.  Es una gran lectora y le gusta escuchar la radio, le ayuda a meditar mientras trabaja sobre aprovechar lo que la vida le brinda, dejarse llevar por ella para no tener que estar en constante lucha.

Marcela revela valentía. Aún está buscando su lugar en la comunidad, pero sabe que es aquí donde quiere estar y criar a sus hijos en relación con la naturaleza. Ha sabido ver, a pesar de todo, las ventajas de lo rural y este es el lugar que ha elegido para disfrutarlas, para amasar su futuro. Y amasando ablanda la dureza de la tierra que ya comienza a permitir que sus raíces penetren en ella.

Podéis conocer directamente su proyecto en https://www.dalis.es/es/


Paz Martínez Alonso (Santa Colomba de Somoza, León) ha publicado dos poemarios y ha participado en varias antologías poéticas y de micro-relato. Actualmente está preparando su último trabajo junto al cantautor madrileño Moncho Otero, En Son de Paz.

Colabora con diversos proyectos que tratan de dar a conocer el entorno rural a través de diferentes propuestas culturales con el patrocinio del Ayuntamiento de Santa y la recuperación de Filandones Tradicionales, junto a Mercedes G. Rojo, a través del centro Cultural “El Casino” de Santa Colomba de Somoza, del que es presidenta desde 2016. 

Finalista del Certamen Atardecer de otoño (1993) con el poema Dolor, publicado en la misma antología y posteriormente en el poemario De musgo y Piedra. Segundo premio en el VI concurso literario de Zahara de los Atunes, (Cádiz) con el poema Fértil.

Su poema Dios Tilenus recogido en Los márgenes del Tiempo fue elegido emblema de la Asociación Montañas del Teleno, la cual trabaja por el desarrollo y sostenibilidad en el mundo rural.

Ha colaborado en el programa Hoy puede ser un gran día (Libertad FM), con el espacio Los libros de mi vida realizando reseñas literarias.

Colabora con la columna Serendipias en la sección de opinión La Tercera Columna del periódico digital Astorga Redacción. y en la publicación independiente Elefantes con alas.

3 comentarios sobre “Marcela Miranda, amasando futuro.

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