Aclarando el término «feminazi».

Por Pedro J. Villanueva*

Sección: Con firma masculina.

(Nota de la editora: En la historia de los seres humanos, sea cual sea su naturaleza -ya sea por raza, sexo, cultura,…, o cualquier otra variante que quisiéramos tener en cuenta- y la época a la que nos remitamos, siempre ha habido luces y sombras. En este blog tratamos de descubrir las luces proyectadas por tantas mujeres que han pasado por la historia y que se nos han ocultado durante tanto tiempo. Pero también ha habido otras cuya sombra aún se cierne sobre el destino de muchas personas. En este caso no podíamos mirar hacia otro lado, y más cuando responden a un término que repetidamente se utiliza como arma arrojadiza contra cualquier mujer que lucha por los derechos propios y los de las demás. Y es que a cada cual lo suyo y con el lenguaje, mucho ojo, tal como nos cuenta Pedro J. Villanueva en este ilustrativo artículo, que hemos divido en dos porque creo sinceramente que su contenido merece la pena ser conocido. El término al que el artículo se refiere es totalmente injusto en la habitual utilización que hoy en día se hace del mismo, aunque refleja a la perfección la condición de las mujeres a las que sí podría aplicárseles el mismo, como podemos ver a continuación. Os lo recomiendo fehacientemente porque los atropellos y las injusticias que se cometen contra la humanidad pueden ser potestad de cualquier tipo de persona (incluidas las mujeres) y es justo reconocerlo. Pero que no nos metan en el mismo saco a cuantas verdaderamente luchamos por nuestros derechos, por no es ni real ni justo)

Tal como como relata el filósofo Byung-Chul, vamos de la sociedad de los locos a la sociedad de los cansados, ciudadanos devorados por su propio ego. Cada día se premia más el analfabetismo cultural y menos la reflexión y el razonamiento lógico de las cosas.

Somos una sociedad que tenemos por hábito, la mala costumbre, de denominar cualquier suceso que sea contrario a nuestra opinión de forma estereotipada y alejado de la realidad. La memoria y el intelecto se hace de Historia, y, si bien es cierto que la libertad de expresión es un Derecho Fundamental en nuestra joven Democracia, debe ir precedido del Derecho a razonar en libertad. No debemos dejarnos llevar por opiniones de otros y hacerlas nuestras, sin antes discernir si es correcta o no esa afirmación, o, por el contrario, está segada de incongruencias.

El término feminazi, es otro de estos apelativos propios de nuestro presente y que usamos sin ton ni son.

El ejemplo perfecto para entender este asunto, lo he encontrado en las redes, ese gran mundo virtual plagado de incorrecciones y defectos que asumimos como propios. En uno de los videos, mamá pata es seguida dirección a la charca por sus patitos, que siguen los pasos de su estela ansiosos de aprender. En un momento dado, cambian a mamá pata por una aspiradora de marca conocida, que comienza a dar tumbos y trazar círculos tal y como está programada. Los patitos, firmes en su convicción de seguir a su madre, reconocen a la aspiradora como a su mami, y la siguen provocando las risas de los que son testigos de su ignorancia ¿Y si en vez de una aspiradora hubiésemos colocado a un caimán o una serpiente pitón? Creo que todos sabemos la respuesta.

Foto obtenida de internet

Actualmente, colocamos denominaciones históricas como: fascista, comunista, franquista o estalinista…a personas o grupos a la menor ocasión. El término feminazi, es otro de estos apelativos propios de nuestro presente y que usamos sin ton ni son. Pero ¿qué hay de real en esta significación de feminazi?

Podríamos dedicar cuadernos y ensayos interminables sobre el Nazismo, sobre Hitler, sobre el Fascismo…pero yo les propongo otra cosa ¿qué les parece si buscamos feminazis de andar por casa, en la base de las cosas, en lo más simple? Vayamos a buscar a estas feminazis, como parte esencial del proyecto de limpieza racial, en los mismos campos de exterminio y en uno de los menos conocidos: El campo KL Lublin, más conocido como Majdanek. En este campo, el 3 de noviembre de 1943, tuvo lugar la mayor ejecución de civiles durante la Segunda guerra Mundial, 18.000 fusilados en tan solo unas horas: La operación Festival de la Cosecha-Aktion Erntfest.

Como en otras ideologías, la mujer en el nazismo quedó relegada a los últimos puestos de poder, y destinada únicamente a su función reproductora y asistencial. El Nazismo, creó los cuerpos femeninos necesarios para sus objetivos, solapando la opinión de las mujeres con su discurso atractivo, y dotó de simbología todo aquello que les afectaba para que pareciesen importantes en el propósito nacionalsocialista de conseguir una raza Aria y un III Reich perfecto.  Uno de los proyectos más importante para los nazis, en el que el papel de la mujer era fundamental, fue Lebensborn-Fuente de vida. Esta organización proveía de hogares de maternidad y asistencia financiera a las esposas de los miembros de las SS y a madres solteras; asimismo, administraba orfanatos y programas para dar en adopción a los niños, muchos de ellos robados durante la ocupación de territorios; solo en Polonia se habla de 150.000 niños robados.

Foto obtenida de internet.

Para llevar a cabo estos planes, y por supuesto, para participar en la selección y exterminio de la judería femenina y de niños, hicieron falta mujeres a pie de campo, mujeres alemanas adiestradas con anterioridad en campos especiales de ordenación como el de Ravensbrück; auténticas Feminazis.

Dos de estas mujeres, amigas y guardias en el campo de Majdanek, fueron juzgadas en los juicios de Düsseldorf (Alemania) en 1981. He querido exponer sus vidas (vuela pluma), especialmente después de las matanzas del campo llevadas a cabo en 1943, y como intentaron eludir la acción de la justicia pasando desapercibidas como dos simples amas de casa y amantes de sus familias.

Estas dos mujeres, si son Feminazis, y, por lo tanto, quede claro de una vez por todas el significado real del término.

Espero que sus estómagos aguanten mejor que el mío el relato de sus vidas, vidas que tuve que documentar, así como la de otros, para mi novela que saldrá a la luz en el mes de mayo y les invito a leer.

Hildegard Martha Luise, Krwawa Brygida. Brígida la maldita, la sanguinaria.

Hildegard Martha Luise, Krwawa Brygida. Brígida la maldita, la sanguinaria.

El día 3 de septiembre de 1943 tuvo que dejar Majdanek debido a un embarazo, embarazo del que nunca se hizo cargo su amante, y también guardia del campo, el SS Emil Laurich (conocido como el Ángel de la Muerte) ya que estaba casado, y Martha Hildegard lo desconocía.

Seis meses después de abandonar Majdanek, fue contratada de nuevo como superintendente de las SS y fue empleada en subcampos del campo de concentración de Auschwitz. Desde enero de 1945 trabajó en otro campo, esta vez en Tirol del Sur, donde fueron encarcelados combatientes de la resistencia italiana y personas perseguidas racialmente; continuaba haciendo lo que mejor se le daba —Asesinar inocentes.

Unos meses más tarde reaparece en Berlín, empleada como enfermera en un hospital estadounidense, obviamente tratando de ocultar su pasado nazi. En marzo del año siguiente, fue arrestada por la policía local mientras visitaba Austria y extraditada a Polonia un año después.

Allí, fue condenada en este primer juicio a 10 años de prisión.

Cuando salió de prisión, su vida cotidiana era menos la de una Mata Hari disfrazada, y más la de una mujer y madre de 36 años que tuvo que iniciar una nueva vida. Con la ayuda de los estadounidenses, con los que estaba trabajando en ese momento, logró llevar a casa a sus hijos desde Berlín Oriental. El idilio familiar recién fundado duró poco tiempo.

Los años siguientes no fueron fáciles para ella. Primero trabajó para el ejército estadounidense en Heidelberg, encontró trabajo en un albergue juvenil, un centro de rehabilitación, una fábrica de juguetes y finalmente como empleada de limpieza en un burdel de Heidelberg. El 24 de agosto de 1973 fue arrestada nuevamente después de disfrutar de diecisiete años de libertad. A esto siguió un año de prisión preventiva, del que tuvo que ser liberada antes de tiempo debido, al parecer, a graves ataques bronquiales y de asma.

El pasado la alcanzó de nuevo cuando se anunció la apertura de los procedimientos de Düsseldorf.

Desde noviembre de 1975, Hildegard Làchert pasó cinco años y medio varias veces a la semana en la sala 111 del Tribunal Regional de Düsseldorf, digiriendo los relatos de víctimas, testigos o sus familias, respecto de su crueldad y asesinatos. Fue nuevamente detenida el 13 de junio de 1979 porque, debido a sus buenas conexiones con la derecha radical, había riesgo de fuga.

(Continuará…)


*Pedro Villanueva (Cerredo -Asturias-,1976) es politólogo, comunicador y promotor cultural.

Patrono de la Fundación Foro Jovellanos, pertenece también a la Junta de Gobierno del Colegio de Politólogos de Castilla y León, y es miembro de la directiva de Día de la Romanidad y colaborador habitual en diversos medios de comunicación del Bierzo, donde reside, aunque él mismo es asturiano de nacimiento.

Además de El Festival de la Cosecha, anteriormente, ha publicado el ensayo Historia del Hospicio Real de Asturias, así como dos novelas juveniles: El principio, raíces celtas, y La huella de Roma. Es autor también de textos académicos y divulgativos, así como de numerosas colaboraciones en prensa.

3 comentarios en “Aclarando el término «feminazi».

    1. Gracias a ti Mercedes y al resto de compañer@s de Masticadores, y confiar en mí para formar parte de este proyecto. Espero estar a la altura, y sobretodo, aprender a cada momento.

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